Elecciones presidenciales en Venezuela Imprimir
Escrito por Corriente Socialista El Militante   
Miércoles 08 de Noviembre de 2006 00:00
Los socialistas revolucionarios apoyamos la reelección de Chávez, pero al mismo tiempo luchamos por llevar la revolución hasta el final. La oligarquía ha demostrado su total desprecio por todas las normas democráticas, parlamentarias y legales. Han recurrido consistentemente a métodos extraparlamentarios para derrocar al gobierno elegido por el pueblo. Este es un hecho que no se puede negar. Debemos extraer las conclusiones necesarias. Para avanzar, la revolución debe defenderse contra la agitación iión ilegal y extraparlamentaria, y la agresión de la oligarquía contrarrevolucionaria. Sólo hay un camino para hacer esto: la oligarquía debe ser derrotada, desarmada y expropiada.

Votar por Chávez y llevar la revolución hasta el final

Las elecciones presidenciales del 3 de diciembre son un punto de inflexión importante en el desarrollo de la Revolución Venezolana.
Para las masas la cuestión es clara: el voto a Chávez es un voto por la revolución. Por otro lado, la oligarquía y el imperialismo están haciendo todo lo que está en su poder para conseguir la derrota de Chávez.
Los trabajadores y campesinos están luchando para transformar la sociedad. Se han hecho grandes avances, pero el objetivo final no se ha alcanzado. El poder de la oligarquía todavía no ha sido destruido. En la medida que esto sea así, la revolución estará bajo constante amenaza.
Los socialistas revolucionarios apoyamos la reelección de Chávez, pero al mismo tiempo luchamos por llevar la revolución hasta el final. La oligarquía ha demostrado su total desprecio por todas las normas democráticas, parlamentarias y legales. Han recurrido consistentemente a métodos extraparlamentarios para derrocar al gobierno elegido por el pueblo. Este es un hecho que no se puede negar. Debemos extraer las conclusiones necesarias. Para avanzar, la revolución debe defenderse contra la agitación ilegal y extraparlamentaria, y la agresión de la oligarquía contrarrevolucionaria. Sólo hay un camino para hacer esto: la oligarquía debe ser derrotada, desarmada y expropiada.

La economía y el Estado

Después de una victoria decisiva en las elecciones presidenciales, no habrá excusa para no adoptar medidas decisivas contra la oligarquía, que todavía posee y controla puntos claves de la economía nacional que utilizará para sabotearla. Pese a las medidas iniciales de reforma agraria la abrumadora mayoría de la tierra fértil permanece en manos de un puñado de terratenientes.
La Asamblea Nacional debe introducir una ley que permita expropiar la tierra, los bancos, las sociedades financieras y las principales industrias, bajo el control y administración de los trabajadores. Esta es la condición previa para la introducción de un plan de producción socialista y democrático. Toda la riqueza de Venezuela, en primer lugar sus vastos recursos humanos inutilizados, puede ser movilizada y puesta a trabajar en la construcción de casas, escuelas y hospitales que son necesarios. Esta es la única manera de situar la revolución sobre bases firmes y hacerla irreversible.
Si la economía se expande y las condiciones de las masas mejoran, será posible conseguir una reducción general de las horas de trabajo sin perjudicar la productividad. En una economía socialista planificada, la aplicación generalizada de la nueva tecnología llevará a una reducción de las horas de trabajo, que es la condición previa para la participación de las masas en la administración de la industria y el Estado, y en el arte, la ciencia y la cultura. Estas son las bases materiales reales sobre las que se construirá el socialismo del siglo XXI.
Después de nueve años de gobierno bolivariano, el aparato del Estado permanece en una situación lamentable. La corrupción y el abuso están extendidos y la influencia de los elementos contrarrevolucionarios es una amenaza constante para la revolución.
La revolución debe crear un nuevo Estado a su propia imagen, un Estado obrero, bajo el control democrático de los trabajadores. Todos los gastos deben estar abiertos a la inspección de la base. Todos los funcionarios deberían ser elegidos y sometidos a la revocación instantánea si no cumplen los deseos del pueblo, y sus salarios estrictamente limitados a no más que el salario de un trabajador calificado.
Sólo de esta forma puede extirparse el cáncer de la burocracia del cuerpo de la revolución y establecer las condiciones para la participación del conjunto de la población en la administración de la industria, la sociedad y el Estado.

Organizar el movimiento revolucionario

Es necesario promover el establecimiento de organizaciones revolucionarias democráticas que unan a los trabajadores, campesinos, mujeres, jóvenes y soldados revolucionarios. Estas organizaciones comenzarán por organizar la lucha revolucionaria, pero inevitablemente terminarán tomando el poder en sus propias manos.
El establecimiento de estas organizaciones es una cuestión clave para la revolución y es esencial para su éxito. Deben vincularse a nivel local, regional y finalmente, a nivel nacional. Esta es la tarea más urgente a la que nos enfrentamos.
La UNT debe unirse y fortalecerse como la organización básica de la clase y la vanguardia de la revolución. Se ha malgastado ya mucho tiempo en peleas internas. La UNT debe comenzar a actuar como un verdadero sindicato revolucionario. Tomando la propuesta de Chávez, debe trazarse inmediatamente un plan para cada empresa abandonada o arruinada y ponerla a funcionar bajo control obrero.
Además de la UNT, está el movimiento de fábricas ocupadas (Freteco). Éste está jugando un papel clave en unir y movilizar a los trabajadores de las fábricas ocupadas. Esta es la vanguardia del movimiento revolucionario y debería desarrollarse y extenderse a cada región del país.
Finalmente, el futuro de la revolución estará determinado por el grado en que se extienda a toda América Latina y más allá.
Pero esto sólo se puede conseguir a través de una Federación Socialista de América latina. Se debería hacer un llamamiento a todos los pueblos latinoamericanos y del mundo para que sigan el camino revolucionario de Venezuela.
Lo que hace falta es una dirección audaz, un paso decisivo para erradicar el latifundismo y el capitalismo en Venezuela de una vez por todas. Una vez se dé ese paso, la llama revolucionaria se extenderá como una bola de fuego de un país a otro.
Su mensaje pronto se extenderá a otros países, incluido EEUU, donde el descontento aumenta con las horas.

Contra el oportunismo y el sectarismo

La revolución está en una encrucijada. Los socialistas revolucionarios deben esforzarse por unir a las masas alrededor del programa de la revolución socialista. Debemos luchar por establecer vínculos con las masas de trabajadores, campesinos y la juventud revolucionaria que hoy se encuentran en las filas del Movimiento Bolivariano. Los compañeros de la Corriente Marxista Revolucionaria (CMR) han comenzado este trabajo y deben ser apoyados por los socialistas de todo el mundo.
Aquellos sectarios que se dedican en todo momento a atacar a Chávez y dividir el movimiento revolucionario sólo desacreditan el nombre del marxismo a los ojos de las masas. Debemos hablar claramente: fuera del Movimiento Bolivariano (es decir, fuera del movimiento de las masas en Venezuela) no hay nada.
Los imperialistas y los contrarrevolucionarios comprenden la importancia del Movimiento Bolivariano y están intentando socavarlo desde adentro, utilizando la corrupción para crear una Quinta Columna en la dirección del movimiento. La lucha contra la contrarrevolución es por tanto imposible sin una lucha resoluta contra el ala oportunista del movimiento bolivariano y los elementos pro-burgueses en la dirección, para transformar el movimiento en un instrumento revolucionario capaz de dirigir realmente a las masas.
El destino de la revolución venezolana está orgánicamente atado a trascender los límites de la revolución democrático burguesa, expropiar a la oligarquía y llevar a cabo la revolución socialista, no en palabras sino en hechos.