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Elecciones en Italia PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Roberto Sarti (Corriente Falce Martello-PRC Italia)   
Sábado 29 de Abril de 2006 00:00
Los resultados electorales han sido una sorpresa para muchos en Italia, con la victoria de L’Unione de Prodi (la coalición de centro-izquierda) por un margen muy pequeño sobre la derecha de Berlusconi.

Victoria apretada del centro-izquierda sobre Berlusconi

Los resultados electorales han sido una sorpresa para muchos en Italia, con la victoria de L’Unione de Prodi (la coalición de centro-izquierda) por un margen muy pequeño sobre la derecha de Berlusconi.

Lo que se desprende claramente de estos resultados es que Italia es un país profundamente dividido y ha entrado en un período de gran inestabilidad ¿Cómo es posible que Berlusconi mantenga un apoyo electoral importante después de cinco años de ataques a la clase obrera?

Hay varios factores que han contribuido a este escenario. En primer lugar, en los últimos meses, hubo una gran desmovilización popular. Muchos dirigentes de la izquierda creían que tenían garantizada la victoria. En los últimos meses no hubo movilizaciones convocadas por los dirigentes de las organizaciones obreras, ni sindicales ni políticas.

Una semana tras otra los otros dirigentes del centro-izquierda negaban que fueran a emprender ninguna reforma significativa y hacían todo lo posible para demostrar a los empresarios que se podía confiar en ellos. Anunciaron que no derogarían ninguna de las leyes que imponen la precariedad de la fuerza laboral, que no darían marcha atrás en las privatizaciones y que no mejorarían los servicios sociales destruidos en cinco años de gobierno Berlusconi.

Prodi es un dirigente burgués en una coalición de partidos de la pequeña burguesía y los partidos de la clase obrera: DS (socialdemócratas) y PRC (comunistas). Es una coalición de colaboración de clases, con el objetivo de utilizar a los dirigentes de la izquierda, junto con los sindicatos, para aplicar la política de los empresarios.

Sin embargo, Berlusconi utilizó durante la campaña electoral una táctica agresiva, intentando agrupar a su base electoral y a grandes sectores de la clase media a su alrededor. Mientras que los dirigentes del centro-izquierda hablaban sobre “sacrificios”, Berlusconi prometía reducción de impuestos. Utilizó un lenguaje provocadoramente reaccionario contra los inmigrantes y los “comunistas”, apelando al miedo y la incertidumbre provocados por la crisis económica.

Pero la fuerza de Berlusconi reside en la debilidad del centro-izquierda, falto de una postura de clase y militante. El problema era que la naturaleza de clase heterogénea de L’Unione lo hacía imposible. Por eso Berlusconi fue capaz de movilizar a toda su base social, algo que no consiguió L’Unione.

Ahora, el nuevo gobierno de centro-izquierda sufrirá una gran presión para que actúe de acuerdo con las necesidades de la clase dominante, es decir, atacar los niveles de vida de la clase obrera.

A corto plazo, la elección de este nuevo gobierno creará un ambiente de ver y esperar dentro del movimiento obrero. Muchos trabajadores querrán darle una oportunidad para ver qué hace. Sin embargo, esta situación no puede durar mucho tiempo porque el gobierno no tiene un margen real de maniobra. Dada la crisis severa del capitalismo italiano, son inevitables nuevos ataques y recortes.

Berlusconi mantendrá su propaganda racista y reaccionaria, creyendo eso será suficiente para fortalecer su posición. Pero lo único que conseguirá es radicalizar toda la situación aún más. La radicalización a la derecha provocará una radicalización contraria a la izquierda.

En el próximo período, todas las organizaciones políticas serán puestas a prueba en Italia. En determinado momento, los trabajadores y la juventud tendrán clara cuál es la verdadera agenda de Prodi. Cuando esto ocurra, se abrirán las contradicciones dentro de los partidos de izquierda y en los sindicatos. La presión se acumulará sobre los dirigentes de izquierda para que resistan nuevos ataques a los niveles de vida de la clase obrera. Esto abrirá crisis en su seno, aislará a los dirigentes reformistas y abonará el camino para el desarrollo de tendencias de izquierda en el interior de estas organizaciones.