El motín de 355 soldados desenmascara la “guerra contra el terrorismo” Imprimir
Escrito por Claudio Villa y Félix Zorba   
Viernes 08 de Agosto de 2003 00:00
Día 26 de Julio: dentro del palacio presidencial, protegida por soldados armados hasta los dientes, la presidenta Gloria Macapagal Arroyo está preparando su discurso sobre el estado de la nación. Setenta jóvenes oficiales deciden desertar a su turnode guardia en el palacio Malacañang y durante la noche se unen a otros 226 rebeldes de las fuerzas armadas de Filipinas. Al alba del Domingo 27, 296 jóvenes militares entran en el lujoso hotel Oakwood en el corazón del distrito financiero Makati de la capa capital, Manila. Así empezó la rebelión de 20 horas cuyo objetivo era desenmascarar la gran mentira de la “Guerra contra el terrorismo” en Filipinas.

Filipinas

Día 26 de Julio: dentro del palacio presidencial, protegida por soldados armados hasta los dientes, la presidenta Gloria Macapagal Arroyo está preparando su discurso sobre el estado de la nación. Setenta jóvenes oficiales deciden desertar a su turno de guardia en el palacio Malacañang y durante la noche se unen a otros 226 rebeldes de las fuerzas armadas de Filipinas. Al alba del Domingo 27, 296 jóvenes militares entran en el lujoso hotel Oakwood en el corazón del distrito financiero Makati de la capital, Manila. Así empezó la rebelión de 20 horas cuyo objetivo era desenmascarar la gran mentira de la “Guerra contra el terrorismo” en Filipinas.

Tras rendirse pacíficamente durante la noche del domingo, los rebeldes seguían acusando a la Presidenta, al Jefe del Ejercito y al Ministro de Defensa de haber provocado concientemente dos atentados en Davao, capital del archipiélago sur de Mindanao. En abril y marzo de este año estos dos atentados en el puerto y en el aeropuerto mataron 39 personas y hirieron más de 200. Los militares rebeldes acusan abiertamente de corrupción a todos los altos cargos del Estado y se quejan de sus bajos salarios y las precarias condiciones de vida en los cuarteles. Dijeron que los mandos del ejercito son corruptos y venden armas a la guerrilla maoísta del CPP-NPA y a la guerrilla independentista islámica del MILF en Mindanao; que sus compañeros mueren inútilmente matados por las mismas balas del ejercito; que el estado quiere mantener artificialmente la supuesta “guerra contra el terrorismo” para cobrar más y más ayudas de EEUU. Los 348 soldados rebeldes han sido detenidos y procesados por el tribunal civil. La presidenta Arroyo tiene miedo que un castigo demasiado duro pueda hacer estallar la rabia entre los soldados, pero al mismo tiempo teme que un castigo demasiado leve envalentone la rebelión dentro de las FFAA filipinas. Por supuesto los altos mandos del ejercito y del gobierno han rechazado las acusaciones de los jóvenes soldados, pero de hecho el jefe de inteligencia militar, el General de Brigada Victor Corpus, ya dimitió. Había sido acusado directamente de haber preparado el atentado terrorista junto al Ministro de Defensa Angelo Reyes.

Las acusaciones de los amotinados son clarísimas: el Gobierno Filipino provoca a la guerrilla, pone bombas y mata a inocentes para luego culpar a los guerrilleros. Las acusaciones de terrorismo de estado son verosímiles ya que proceden de jóvenes oficiales, que como dijo el Jefe del Ejército, General Narciso Abaya, tenían todo que perder en esta protesta: "Los rebeldes proceden unidades de elite de todas zonas del estado, incluso el Primer Batallón de los Scout Rangers, el Grupo Especial de Combatientes de la Marina y sus Fuerzas de Rescate, y por lo menos 12 oficiales de la Aviación y de los Escuadrones de Combate Aéreo.” Además los rebeldes declararon que la Presidenta, ya que tiene poco apoyo social, proyecta hacer estallar más bombas en la capital Manila, para poder extender su estrategia de terror y decretar la Ley Marcial y mantenerse así en el poder.

Los soldados sublevados exigen:

1. Limpieza de los mandos corruptos del ejército.
2. Que se acabe el terrorismo de estado y las falsas acusaciones a la guerrilla del Frente Islámico de Liberación Nacional de Mindanao (MILF).
3. Impedir la muerte de civiles y soldados que sólo le sirve al gobierno para justificar leyes represivas: la Ley Antiterrorista, el Estado de Emergencia, el Estado de rebelión, etc.
4. Mejores condiciones para los soldados y específicamente la reducción de las diferencias salariales dentro de las FFAA.
Al día siguiente, Lunes 28 de Julio, hubo una manifestación conjunta organizada por grupos de izquierda y principalmente la Unión sindical BMP (Solidaridad entre los trabajadores Filipinos). Y el día siguiente esta se repitió con miles de trabajadores para protestar contra el gobierno y para solidarizarse con el motín. Estos acontecimientos reflejan la profundización de una crisis del estado burgués y se dan dos años después de las magníficas insurrecciones de masas del año 2001, que obligaron huir al supercorrupto y antiobrero ex Presidente Joseph Estrada. (Hicimos un análisis detallado de estas movilizaciones de masas en nuestra web: http://www.elmilitante-ar.org/index.asp?id=muestra_cat&cat=35 ). Durante los últimos años las privatizaciones del agua y del sector eléctrico han dado pasos fundamentales y los planes del FMI, el Banco Mundial y el Banco por el “Desarrollo” Asiático han sido continuados sin perdón. Las masas Filipinas están perdiendo toda confianza en los políticos burgueses y día tras día quitan apoyo a la izquierda maoísta y estalinista que sigue confiando en la burguesía nacional. Este proceso se refleja también en el fortalecimiento de la nueva organización político-sindical BMP, que surgió de la crisis del maoísmo y del estalinismo en todo el país.
La intervención de tropas de EEUU en el sur de Filipinas (Mindanao), con la excusa de la “lucha contra el terrorismo”, está provocando la agudización de la cuestión nacional en las poblaciones Lumad y Moro. Además la servil actitud pro-imperialista de la burguesía filipina está polarizando a la sociedad. Las divisiones dentro del ejército lo dicen todo. La composición obrera y campesina de la base de las FFAA siempre impidieron al gobierno utilizar el ejército en contra de las movilizaciones de masas. El hecho que los soldados rebeldes hayan tenido el valor de expresarse públicamente (y pagar por ello) abre la posibilidad de una alianza más explícita entre la clase obrera y sus hijos en armas. Esto va a jugar un papel muy importante en los próximos acontecimientos revolucionarios que sacudirán Filipinas. Este país tiene tradiciones de lucha obrera muy importantes y una nueva generación de trabajadores que poco a poco, a veces bruscamente (como en 2001) están aumentando la desconfianza en el sistema y la confianza en sus propias fuerzas.

No debemos olvidar lo que pasó en Venezuela. El Presidente Hugo Chávez Frías intentó un golpe de izquierda en 1992 para barrer los políticos corruptos y pro-imperialistas y establecer un gobierno en favor de las masas. Así fue que Chávez empezó como joven militar muy crítico con el imperialismo. Fue encarcelado, pero al cabo de pocos años su popularidad era tan grande que llegó a ser elegido presidente y hasta la fecha ha ganado 6 elecciones y referéndums uno tras otro. Su iniciativa ha despertado las energías revolucionarias de las masas que ya han derrotado los primeros 2 intentos de golpe contrarrevolucionario de la derecha apoyada por el imperialismo.

La actitud del imperialismo de EEUU hacia los soldados rebeldes filipinos ha sido lógicamente muy negativa. La Portavoz del Departamento de Estado norteamericano Johanne Moore declaró en seguida: “Que nadie dude de nuestro pleno apoyo al gobierno legítimo ... un golpe militar tendría inmediatas consecuencias muy negativas, como la hostilidad contra el nuevo gobierno de Filipinas” ¡Qué hipócritas! Un día conspiran para derrocar al gobierno democrático de Chávez en Venezuela y al siguiente defienden el terrorismo de estado de la burguesía Filipina y su política en contra de las libertades democráticas y sindicales.

¿Pero qué están haciendo las tropas de EEUU en Filipinas? Lo mismo que hacen en Iraq y en Afganistán: cuando el gobierno de un país estratégico no es bastante estable, si es títere lo apoyan con sus tanques, si no les gusta, lo aplastan con los mismos tanques. Los que pagan siempre son los trabajadores. Pero en Filipinas no la van a tener fácil. El proceso revolucionarios, con sus altas y bajas, ya empezó en el año 2001 y lo que estamos viendo es otra etapa de una crisis grave del estado burgués y del imperialismo.

(publicado en www.elmilitante.org)