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A los 2 años de su desaparición, ¿Y Julio … ? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Marcelo   
Viernes 05 de Septiembre de 2008 15:51

y_julio_lopez.jpgEl 18 de Septiembre de 2006 la Justicia le decía "Genocida" al torturador Miguel Etchecolatz. Julio López, querellante y testigo clave en este juicio, nunca se enteraría. Ese mismo día sus secuestradores se lo llevaron de la ciudad de La Plata. Dos años después se desconoce su paradero.

y_julio_lopez.jpgEl 18 de Septiembre de 2006 la Justicia le decía "Genocida" al torturador Miguel Etchecolatz. Julio López, querellante y testigo clave en este juicio, nunca se enteraría. Ese mismo día sus secuestradores se lo llevaron de la ciudad de La Plata. Dos años después se desconoce su paradero.

No era la primera vez que Julio pasaba a ser un detenido-desaparecido. El 21 de Octubre de 1976 fue secuestrado por la dictadura militar y llevado a distintos centros clandestinos de detención, tortura y exterminio del denominado "Circuito Camps"(en alusión al ex general Ramón Camps), recuperaría su libertad casi tres años después, el 25 de Junio de 1979.

Irregularidades, encubrimiento, impunidad

La investigación del secuestro de Julio estuvo desde el principio plagada de irregularidades.

La causa estuvo parada durante meses, propiciando maliciosamente el abandono de líneas de  investigación, la frustración de pruebas y el ocultamiento de información.

Se tardaron varios meses, a pesar de la insistencia de la querella, en realizar un allanamiento a los represores procesados y condenados que están en el penal de Marcos  Paz (entre ellos el propio Etchecolatz) en un operativo ficticio, ya que los reclusos sabían con 48 hs de anticipación de esta requisa, como trascendió en medios periodísticos.

Otras pistas como las de Atalaya o Punta Lara fueron escandalosamente entorpecidas por la SIDE, y las policías bonaerense y federal, que actuaron sin el más mínimo control judicial.

Hoy la investigación se encuentra prácticamente parada.

Represores de ayer y hoy

El secuestro de julio López ha dejado al descubierto cómo los grupos represivos que actuaron en la última dictadura siguen moviéndose impunemente enquistados en el aparato estatal. Estos grupos fascistas fueron los mismos que secuestraron en 2007 al Presidente de la Casa de la Memoria de Zárate, Juan Puthod, durante 28 hs. Esta acción tuvo una metodología similar al secuestro del militante peronista Luis Gerez a fines de 2006.  Cabe recalcar que ambos, como López, eran testigos claves en diferentes causas contra genocidas (Caso Patti, Campo de mayo, Tiro Federal de Campana).

Puthod y Gerez aparecieron con signos de haber sido golpeados unas horas después de haber sido privados de su libertad. Los sectores decisivos de la burguesía comprendieron que después de la conmoción causada por la desaparición de Julio nuevas desapariciones generarían un ambiente de  inestabilidad política y social. Temiendo un escenario de estas características tuvieron que salir a presionar para disciplinar a estas mafias y limitaran su accionar a amenazas, intimidaciones o secuestros cortos tal como se dio en los casos de Puthod y Gerez, dando un claro ejemplo de la complicidad existente entre el aparato estatal y los represores de ayer y hoy.

Es claro que los genocidas que secuestraron, torturaron y mataron 30.000 compañeros en el pasado buscan, mediante la intimidación y las amenazas, callar la voz de los testigos contra otros represores para que sus crímenes queden impunes.

El caso Bussi

Néstor Kirchner y  Cristina buscan mostrarse como los campeones de los derechos humanos, pero a dos años de la desaparición de Julio López la incapacidad del gobierno para hallar alguna prueba de su paradero ha quedado a la vista de todos.

No obstante, gracias a la presión popular de miles de militantes durante años se han logrado avances importantes en la lucha por la memoria, como fue la anulación de las leyes de la impunidad que derivaron en las condenas de reconocidos genocidas como Luciano Benjamín Menéndez, Christian Von Wernich, Cristino Nicolaides y, recientemente, la del tucumano Antonio Bussi; entre otros avances significativos, como el cierre de la ESMA, la investigación de los asesinatos cometidos por la AAA o el juicio contra el primer cuerpo del ejercito.

Saludamos estos avances y los consideramos importantes pero insuficientes ya que no garantizan el juicio y castigo a todos los responsables militares y civiles del genocidio de la última dictadura, tampoco aseguran la depuración de cientos de policías, militares, funcionarios y jueces que actuaron durante la misma y hoy permanecen en sus funciones o caminando libremente entre nosotros, y fundamentalmente no garantizan la cárcel común, perpetua y efectiva de los condenados. Es inconcebible que Bussi mantenga el privilegio de cumplir su condena en el selecto Golf country club de Tucumán.

Limitaciones del kirchnerismo

El gobierno de Cristina no puede purgar a fondo el aparato del Estado porque encontraría una gran resistencia en su interior y sobre todo en la clase dominante. Para llevar a fondo una verdadera política de DD.HH tendría que apelar  a la movilización de la clase trabajadora, corriendo el riesgo de que la situación se le vaya de las manos y se ponga en cuestión al sistema capitalista.

Las limitaciones de la política de DD.HH del kirchnerismo no tienen otra explicación más que en los lazos que unen al Estado capitalista con los represores de ayer y hoy, haciendo imposible su depuración. Que Julio López continué desaparecido después de 2 años de su secuestro es la muestra más clara.