Limitaciones y obstáculos en los juicios contra los represores Imprimir
Escrito por Sergio González   
Lunes 10 de Diciembre de 2007 00:00
Con la convalidación de la reapertura de la megacausa ESMA, la detención del ex oficial de la bonaerense Luis Patti, el próximo inicio de los juicios por la causa Automotores Orletti y la sentencia al torturador Febres continúa el tratamiento judicial de los crímenes de la dictadura militar. Estos avances son consecuencia de décadas de militancia incansable de activistas y organismos de Derechos Humanos. Pero cada paso adelante en la lucha contra la impunidad se encuentra con la maraña que interponenponen la institucionalidad burguesa y las presiones de diversos sectores del aparato estatal donde se hallan enquistados partícipes y cómplices de la represión. Con la convalidación de la reapertura de la megacausa ESMA, la detención del ex oficial de la bonaerense Luis Patti, el próximo inicio de los juicios por la causa Automotores Orletti y la sentencia al torturador Febres continúa el tratamiento judicial de los crímenes de la dictadura militar. Estos avances son consecuencia de décadas de militancia incansable de activistas y organismos de Derechos Humanos. Pero cada paso adelante en la lucha contra la impunidad se encuentra con la maraña que interponen la institucionalidad burguesa y las presiones de diversos sectores del aparato estatal donde se hallan enquistados partícipes y cómplices de la represión.
El 16 de noviembre, la Cámara de Casación Penal declaró válida la reapertura de la causa por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada. Pero Casación demoró cuatro años en decidir y recién se destrabó la causa a partir de la remoción de su presidente Alfredo Bisordi (protector de represores denunciado por las víctimas) y del rechazo de la Corte a la excusación de estos mismos camaristas que ahora resuelven la validez de los juicios. Se suma esto a los 15 años que estuvo archivado el expediente por las leyes de impunidad hasta 2003. La ESMA fue el principal centro de detención, tortura y desaparición en la dictadura y su edificio, símbolo de la represión, pasa ahora a convertirse en un museo con participación en su gestión de organismos de Derechos Humanos.
Por otra parte el 22 de noviembre el ex policía bonaerense Patti, exponente de la ¨mano dura¨, fue detenido por la desaparición de siete personas y el 5 de diciembre fue procesado con prisión preventiva. Torturador y asesino confeso, que hace apología de sus crímenes públicamente, su defensa busca ampararse ahora en los fueros de diputado electo, en contradicción con su postura anterior de alegar ¨falta de condena¨ para poder presentarse como candidato. Su figura política fue construida por los grandes medios de comunicación que lo presentan como un ¨experto¨ en seguridad.
En los próximos días deberían iniciarse los juicios por la represión ejecutada a través del 1er. Cuerpo de Ejército, comenzando por el torturador Raúl Guglialminetti, ex agente de inteligencia, que se desempeñaba en el centro de detenciones Automotores Orletti.
Y para antes de fin de año se espera la condena a 25 años de prisión para Héctor Febres, también de la ESMA, por cuatro casos de torturas, máxima pena contemplada en la legislación para esos delitos. Sin embargo se impidió su juzgamiento por los secuestros y privaciones ilegales de la libertad como si hubiera torturado a sus victimas sin que hubieran sido secuestradas previamente.
Cuando decimos que el aparato represivo se mantiene intacto no nos referimos sólo a la permanencia de centenares de represores en las fuerzas de seguridad sino también a la perpetuación de otros en el aparato judicial y hasta en cargos legislativos y ejecutivos (como los casos de Patti, Juanjo Alvarez y Aníbal Fernández).
Esta continuidad entre dictadura y democracia burguesa no es casualidad, como lo demuestran antes del Proceso el accionar de la triple A y después, los crímenes del 19 y 20 de diciembre, del Puente Pueyrredón y la nueva desaparición de Julio López. Dictadura y democracia burguesa son dos caras de la dominación de los capitalistas.
Para poder llevar a juicio a todos los represores de la dictadura y de la democracia hace falta una acción política imposible de realizar bajo esta organización estatal, surgida para eternizar privilegios y donde se enquistan trepadores y lamebotas de los poderosos.
Es necesario reconstruir la sociedad de manera igualitaria mediante la participación masiva de los trabajadores y los sectores populares en organismos de base, una democracia obrera que ponga rumbo al Socialismo, como lo señalaron hace treinta años los compañeros desaparecidos con su lucha.