Derechos Humanos: la lucha contra la impunidad, la represión y la desigualdad continúa Imprimir
Escrito por Sergio González   
Martes 06 de Noviembre de 2007 00:00
No compartimos la posición ultraizquierdista de negar los avances en la lucha por los derechos humanos. Nosotros criticamos la política de derechos humanos de Kirchner porque nos parece insuficiente, no garantiza el juicio y castigo efectivo a todoslos genocidas y sus cómplices y, lo que es más importante, no previene nuevas acciones de Terrorismo de Estado, como la experiencia del último año lo ha atestiguado con la desaparición de López, el secuestro de Gerez y las amenazas a varios testigos de lode los juicios. Después de más de 30 años de iniciado el proceso militar, en el último año se reanudaron los juicios contra los represores y genocidas de la dictadura. En ellos se destacan las condenas a reclusión perpetua del comisario Etchecolatz y del sacerdote Von Wernich por asesinatos, torturas, secuestros y otros crímenes.
Esta aplicación de la máxima pena existente en la legislación argentina es un gran triunfo de la incansable lucha del activismo y de los organismos de Derechos Humanos contra la impunidad de los genocidas y sus cómplices empresarios, políticos burgueses, la burocracia sindical y la jerarquía de la Iglesia Católica.
El encuadramiento de estros crímenes “en el marco de un genocidio”, hecho explícito por el tribunal, genera jurisprudencia para considerar que existió un plan de persecución y exterminio de los luchadores organizado por el Estado. Es necesario que, a partir de esta consideración, se unifiquen las causas para que se lleve a juicio rápidamente a todos los represores. De continuar de a uno (ahora se está juzgando al torturador Febres de la ESMA) demoraría varios siglos completar los juicios. Claro que esto exige una decisión judicial y política que no están dispuestos a llevar adelante.
El gobierno, presionado por el ambiente social instaurado a partir del Argentinazo, ha impulsado estos juicios a los represores de la dictadura militar y de la triple A, tratando de obtener rédito político. No compartimos la posición ultraizquierdista de negar los avances en la lucha por los derechos humanos. La nulidad de las leyes de impunidad; la mencionada reapertura de los juicios contra los represores; la rehabilitación pública de los luchadores revolucionarios masacrados por la dictadura; el cierre de la ESMA y de otros centros clandestinos de torturas y su puesta a disposición de organizaciones de derechos humanos; la declaración como feriado nacional inamovible del 24 de marzo; o el retiro de los cuadros de Videla, Bignone y Galtieri del Cuartel General del Ejército, son todas conquistas democráticas que defendemos. Son pasos adelante del movimiento de la clase obrera en el camino de su liberación, igual que la libertad de expresión, el derecho a manifestación, el sufragio universal, etc.
Que haya sido un gobierno burgués como el de Kirchner quien haya otorgado estas concesiones no disminuye las conquistas alcanzadas; de la misma manera que los derechos democráticos básicos conquistados no dejan de ser tales por ser concedidos por otros gobiernos burgueses, ante la presión de la clase obrera y demás capas populares.
Nosotros criticamos la política de derechos humanos de Kirchner porque nos parece insuficiente, no garantiza el juicio y castigo efectivo a todos los genocidas y sus cómplices y, lo que es más importante, no previene nuevas acciones de Terrorismo de Estado, como la experiencia del último año lo ha atestiguado con la desaparición de López, el secuestro de Gerez y las amenazas a varios testigos de los juicios. En la medida que el aparato del Estado no fue purgado de fascistas y reaccionarios y, en lo esencial, permanece intacto estos hechos continuarán repitiéndose. Por otro lado, insistimos en que este aparato del Estado es irreformable. Debe ser desmantelado junto con el sistema capitalista que le dio vida.
Mientras persista este sistema social basado en la explotación de la inmensa mayoría de la población que lucha diariamente para sobrevivir, en beneficio de un puñado de privilegiados que vive en el lujo, es inevitable que esta minoría emplee todos los métodos a su alcance para perpetuarse.
Intentarán evitar todo cuestionamiento de su dominio ya sea mediante el engaño (como el “pacto social”) o por la fuerza, cuando los trabajadores y los sectores populares amenacen sus privilegios. Así lo hicieron en la dictadura militar, antes con la triple A y después con los asesinatos del 19 y 20 de diciembre y del Puente Pueyrredón.
Por eso consideramos inseparable la lucha contra la represión y la violencia estatal y paraestatal con la lucha contra la miseria, la explotación, por alimentos, vivienda, salud y educación para todos. Es la lucha por una sociedad igualitaria contra los privilegios. Es la lucha por el socialismo.
Gcba