¿Es útil votar al Frente de Izquierda? Imprimir
Escrito por David Rey   
Viernes 07 de Octubre de 2011 01:10

Los medios de comunicación han destacado los resultados de la izquierda en las elecciones primarias del 14 de agosto, y los propios dirigentes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) celebraron la obtención de medio millón de votos (un 2,48% del total) como un gran logro porque los habilitó para participar en las elecciones presidenciales.

Es indudable que muchos militantes; y, sobre todo, muchísimos ex-militantes y simpatizantes de izquierda contribuyeron con su voto para que el FIT pudiera presentarse a estas elecciones. Pero, ¿basta la etiqueta de “izquierda” para renovarles esta confianza en las presidenciales?

En su momento definimos al FIT como un fraude político porque no expresaba una política genuina de frente único de la izquierda, sino el intento desesperado de varios grupos por eludir la proscripción electoral. En todos los frentes sin excepción: sindical, estudiantil, barrial. etc. los integrantes del FIT trabajan divididos y se combaten a muerte entre sí; y lo mismo volveremos a ver después de octubre.

Generosidad de los medios burgueses

El FIT recibió una llamativa cobertura de prensa por parte de los medios opuestos al gobierno, antes y después de las Primarias. Además, tuvimos el (vergonzoso) brindis radial con una botella de Dom Pérignon de $1.500 que le ofreció el reaccionario periodista “Chiche” Gelblung a Jorge Altamira para festejar el resultado del FIT en las Primarias; o la publicación por el principal grupo editorial del país – la multinacional española Planeta – del libro del candidato a Vice del FIT, Christian Castillo: La izquierda frente a la Argentina kirchnerista, que viene acompañada de una costosísima campaña publicitaria en todo el país.

Evidentemente, la burguesía no hace nada gratis, y es tal su desesperación con el kirchnerismo que está dispuesta a promocionar con todo a sus adversarios “por izquierda” para que le resten al oficialismo tanto votos como sea posible. Como el santo y seña de los dirigentes del FIT es un antikirchnerismo furibundo, donde la crítica a la derecha brilla por su ausencia, todo suma para la burguesía según su lógica de clase.

Una política falsa

Pero con sus falsas políticas, lamentablemente, la izquierda ha generado durante años una gran desconfianza en la mayoría de los trabajadores y la juventud, porque demostraron no servir para frenar a la derecha, que es vista – justamente – como el enemigo principal a batir. En los momentos decisivos los grupos de izquierda que integran el FIT aparecieron, por acción u omisión, al lado de la derecha. Se opusieron a la estatización de las AFJP, a la Ley de Medios, algunos de los integrantes del FIT marcharon codo a codo con los terratenientes y la reacción en el llamado conflicto del campo (caso de Izquierda Socialista) y es el día de hoy que no hicieron autocrítica alguna; ningunean estúpidamente la política en derechos humanos del kirchnerismo; niegan conflicto alguno entre el kirchnerismo y sectores clave de la burguesía, etc. Y errores ultraizquierdistas similares comenten con el chavismo en Venezuela y demás movimientos de masas en América Latina.

No se trata de que se hagan kirchneristas, sino que señalen a la derecha como el enemigo principal y den apoyo crítico a todo aquello que signifique un paso adelante. Sólo de esta manera podrían ganar una autoridad ante los trabajadores y jóvenes que apoyan al oficialismo – que son la gran mayoría – para criticar sus limitaciones e insuficiencias. Estamos seguros de un amplio sector de militantes y votantes de izquierda acordaría con esta táctica, y los animamos a que planteen este debate.

Una duda razonable

A mucha gente le asaltará una duda razonable ¿Podrían comportarse los diputados del FIT “a lo Julio Cobos” o “a lo Claudio Lozano” si consiguen una banca en el Congreso? Los integrantes del FIT rechazaron la Resolución 125, la estatización de las AFJP, la Asignación Universal por Hijo, y la Ley de Medios, porque sólo veían en ellas “leyes tramposas”. Un voto negativo o una abstención para bloquear una reforma progresista del gobierno, por consideraciones ultraizquierdistas, podría darle un triunfo político a la derecha

Es comprensible, entonces, que cientos de miles de simpatizantes de izquierda no vieran más alternativa que votar al kirchnerismo en las Primarias aun críticamente, como volverán a hacerlo ahora, al ponderar en partes iguales la necesidad de frenar a la derecha y su oposición al comportamiento “prescindente” de muchos grupos de izquierda en la disputa entre el kirchnerismo y la reacción.

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