¡No al desalojo de Brukman! Imprimir
Escrito por El Militante   
Lunes 21 de Abril de 2003 00:00
El desalojo policial de Brukman se enmarca en una campaña perfectamente planificada y organizada por el gobierno, el aparato del Estado y los grandes capitalistas argentinos. Tras la insurrección popular de diciembre del 2001, el fetiche de la "propiedad privada" recibió un golpe tremendo, que se manifestó en la ocupación por los trabajadores de fábricas abandonadas o amenazadas de cierre, como Brukman, Zanón y otras. Esto era muy peligroso para la clase dominante, porque daba lugar a una tendenciaencia que podría profundizarse aún más en las futuras luchas de los trabajadores.

¡CGT y CTA deben convocar huelga general!

El desalojo policial de Brukman se enmarca en una campaña perfectamente planificada y organizada por el gobierno, el aparato del Estado y los grandes capitalistas argentinos. Tras la insurrección popular de diciembre del 2001, el fetiche de la "propiedad privada" recibió un golpe tremendo, que se manifestó en la ocupación por los trabajadores de fábricas abandonadas o amenazadas de cierre, como Brukman, Zanón y otras; en la ocupación de edificios abandonados por parte de vecinos y asambleas populares, y en la demanda de reestatización de las empresas públicas privatizadas bajo el gobierno menemista. Esto era muy peligroso para la clase dominante, porque daba lugar a una tendencia que podría profundizarse aún más en las futuras luchas de los trabajadores.
Por esto, la clase dominante quiere golpear y dar una lección a los sectores más combativos y militantes del movimiento obrero y a los activistas de izquierda. Así, lo intentaron con Zanón, pero la movilización de los trabajadores de la fábrica y la solidaridad activa en todo el país lo impidió. Pero continuaron con Sasetru, con edificios como el Padelai, el Banco Mayo, y otros. Finalmente, lo intentaron con Brukman.
Una derrota de los trabajadores de Brukman sería una derrota del conjunto de la clase obrera argentina y animaría a la burguesía a continuar su política de ataques y recortes sociales contra las familias trabajadoras. La única manera de recuperar la fábrica para los trabajadores es con una gran movilización de la clase obrera, bien por la acción directa, bien por la presión sobre el gobierno y los jueces corruptos y reaccionarios hasta obligarlos a dar marcha atrás en su accionar. Para ello sería muy importante, además de la implicación de los miles de activistas en el movimiento piquetero, asambleas populares, organizaciones de izquierda y de la juventud, la implicación del movimiento obrero en las empresas y los sindicatos.
Los dirigentes de la CGT y la CTA, de sus gremios y sindicatos, no pueden resignar sus obligaciones, y deben impulsar un proceso de movilizaciones de masas. Entre ellas, una de las medidas más efectivas es la huelga general como demandan los trabajadores de Brukman. Hay que organizar una campaña nacional para forzar a la dirigencia sindical a que tome este tema en sus manos. Hay que organizar asambleas en las empresas y votar resoluciones exigiendo a la dirigencia sindical medidas de fuerza a favor de lo trabajadores de Brukman. Los sindicatos clasistas, miembros de comisiones internas y cuerpos de delegados combativos tienen que impulsar esta campaña, mientras se acompañan estas medidas con marchas, concentraciones, cortes y bloqueos.
Además, habría que ligar la campaña por la huelga general con la exigencia de un programa amplio que recoja las demandas populares más sentidas: por el aumento efectivo de los salarios, por empleo genuino, por un salario mínimo de 500 pesos, contra la suba de tarifas, contra los remates hipotecarios, por el aumento de
los planes sociales, por la reestatización de las empresas privatizadas.

¡Todos con Brukman! ¡Por una Huelga General Ya!