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LA DIVISIÓN DE LA ALIANZA OCCIDENTAL PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Alan Woods (www.marxist.com)   
Lunes 27 de Enero de 2003 00:00
Por el momento, las noticias son que la alianza occidental está profundamente fracturada ante la cuestión de la guerra con Irak. Cuando más cerca está el momento de la verdad, mayores son las divisiones en el Consejo de Seguridad. El 22 de enero, Francia y Alemania, se comprometieron a intentar impedir la guerra, incluso si eso significaba no apoyar a EEUU en la votación de la ONU. Alemania ha declarado que no apoyara una resolución que proponga una acción militar contra Irak

¿PUEDE LA OPOSICIÓN DE EUROPA EVITAR LA GUERRA?

Por el momento, las noticias son que la alianza occidental está profundamente fracturada ante la cuestión de la guerra con Irak. Cuando más cerca está el momento de la verdad, mayores son las divisiones en el Consejo de Seguridad. El 22 de enero, Francia y Alemania, se comprometieron a intentar impedir la guerra, incluso si eso significaba no apoyar a EEUU en la votación de la ONU. Alemania ha declarado que no apoyara una resolución que proponga una acción militar contra Irak. “Nuestra población puede contar con que los gobiernos francés y alemán, combinaremos nuestras fuerzas y esfuerzos para mantener la paz, evitar la guerra y mantener la seguridad”, estas eran las palabras que el pasado 22 de enero escribía el canciller alemán, Gerhard Schröder, en Berliner Zeitung. Más tarde, a continuación de Schröder, el presidente de Francia, Jacques Chirac, dijo que Francia estaba de acuerdo con la posición alemana sobre Irak.

Donald Rumsfeld, respondió furiosamente y atacó a Francia y Alemania, calificándolas de la “vieja Europa”. En un arranque extraordinario, Rumsfeld afirmó que el centro de gravedad de Europa estaba girando hacia el Este, de este modo, recuerda que EEUU está maniobrando para conseguir el apoyo de los países de Europa del Este: Polonia, Hungría y la República Checa ¾ , como un caballo troyano pro-estadounidense dentro de la UE. Esto ha indignado aún más a los franceses y alemanes. EEUU les está diciendo de muchas formas que va a hacer lo que quiera, con o sin los europeos.

¿Esto invalida lo que escribí en mi último artículo con relación a la posición de Francia y Rusia? En absoluto. Siempre ha estado claro que los franceses, rusos y alemanes se oponían a la política de EEUU con relación a Irak. Tienen intereses diferentes y, por lo tanto, políticas diferentes. De eso nunca ha habido duda. Pero esto no va a desviar a los imperialistas estadounidenses de llevar a cabo sus objetivos declarados. Simplemente, crea complicaciones adicionales para Bush y compañía, que preferían no tenerlas, pero en última instancia, no harán caso, como un hombre que se quita de encima una mosca fastidiosa. Además, en última instancia, los franceses y los rusos tendrán que modificar su oposición, y así quedarán ante el mundo como personas impotentes e irrelevantes que hablan mucho y no hacen nada. Además, también hay que tener en cuenta la pequeña cuestión de los contratos petroleros después de la guerra...

Pensar que esto será suficiente para impedir la guerra, sería extremadamente ingenuo. La decisión de atacar Irak se tomó hace mucho tiempo en Washington y no la van a abandonar porque moleste a los políticos de París, Moscú o Berlín. Por supuesto, George Bush dice que la decisión de iniciar un ataque militar todavía no se ha tomado, pero con más de 150.000 soldados desplegados en el Golfo, sería una locura tener la más mínima creencia en estas afirmaciones. Todo lo contrario, todo señala a que el ataque será inminente. Los funcionarios rusos dicen que tienen información de que el ataque comenzará a mediados de febrero. No tenemos ninguna razón para dudar de ello.

Rusia ha avisado a EEUU contra el comienzo de una acción militar mientras que los inspectores quieren continuar sus investigaciones. Pero Moscú no tiene ilusión alguna en que estos avisos tengan algún efecto. Una fuente cercana al alto mano militar ruso, citada en la agencia de noticias rusa Interfax, afirmaba que: “Según la información de la que disponemos, la operación está planificada para la segunda mitad de febrero”. Añadió, que se esperaba que la campaña durara aproximadamente un mes y que el objetivo principal era tomar el control de los campos petroleros iraquíes. Como Rusia tiene grandes intereses en el petróleo iraquí, ¡es una cuestión de considerable preocupación! Sin embargo, como Rusia no tiene intención de enfrentarse al ejército estadounidense en Irak, esta preocupación no molesta demasiado a George Bush o a sus generales.

Varios países están presionando para que los inspectores de la ONU tengan más tiempo para buscar en Irak la evidencia de armas de destrucción masiva. Según Mohamed El Baradei, jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, los inspectores necesitan “unos cuantos meses” para completar su trabajo. “Pido que el proceso de inspección tome su tiempo”.

Francia y Alemania, por ejemplo, hasta el momento, están unidas en su apoyo a los inspectores. Francia ha insinuado que como uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, junto con EEUU, Gran Bretaña, China y Rusia, podría incluso utilizar su derecho a veto contra cualquier resolución que autorice el uso de la fuerza contra Irak.

Los franceses dicen que las pruebas encontradas, hasta el momento, por los inspectores de armas, no justifican el ataque. Esto es correcto, pero también es bastante irrelevante, ya que la intención durante todo el tiempo, ha sido la eliminación de Sadam Hussein y la instalación de un régimen títere pro-estadounidense en Bagdad.

El descontento es mayor en Oriente Medio. Turquía, un miembro de la OTAN, recela profundamente y está albergando una reunión regional de ministros de exteriores de país que incluye Siria, Egipto y Arabia Saudí. Dada la situación extremadamente inestable de Turquía, el gobierno de Ankara está muy preocupado ante una guerra en Irak, pero, al final, apoyará a EEUU, a cambio de ciertas concesiones.

La burguesía turca, como hemos explicado, tiene puestos los ojos en los campos petrolíferos de Kirkuk y Mosul. No les preocupa que los kurdos pretendan esta parte de su propio territorio. Si los kurdos ocupan los campos petrolíferos, enviarán al ejército turco a ocuparlos. Esto sólo será una pequeña parte de los juegos que seguirán a la invasión estadounidense de Irak. Es una receta acabada para el caos en la región. Por eso los regímenes árabes (y también Irán) están descontentos. Pero su felicidad, o ausencia de ella, no es el factor determinante en los cálculos del Pentágono.

Las divisiones en el campo de los “aliados” son, por supuesto, muy serias, reflejando una sensación creciente de pánico en las capitales árabes. Pánico, sí, pero también una sensación de fatalismo y cansancio. La conferencia de los estados de Oriente Medio en Turquía ha dejado al descubierto los desacuerdos, la confusión y la impotencia de estos regímenes a la hora de decidir algo. Hacen mucho ruido pero realmente saben que su destino ya no está en sus manos. Todo está decidido por Washington.

La impaciencia de Bush por empezar una acción militar es más palpable cada día, sino por horas. “¿Cuánto tiempo necesitamos para estar seguros de que no se están desarmando? Esto me parece como el rebobinar de una mala película y no estoy interesado en verla”, son los gruñidos de Bush. La conclusión es evidente. Si los estadounidenses piensan que no van a conseguir el voto satisfactorio del Consejo de Seguridad (satisfactorio para ellos, por supuesto), entonces, ni siquiera intentarán conseguir un mandato de la ONU para la acción militar, en su lugar, comenzarán su propia campaña para derribar a Sadam Hussein, con el apoyo de Gran Bretaña y otros aliados dispuestos a apoyarles.

Hans Blix, el jefe de los inspectores, se supone que presentará a finales de enero el informe en el Consejo de Seguridad. Blix espera que se le permita hacer otro informe en febrero. Pero si los rusos están en lo cierto, los inspectores de armas no tienen mucho tiempo que perder. Después de dos meses de búsqueda, los inspectores no han descubierto ninguna prueba clara, necesaria para convencer al mundo de que Irak tiene programas de armas nucleares, biológicas y químicas.

Imaginar que los EEUU estarían dispuestos a perder el tiempo, esperando que Blix y sus amigos encuentran alguna “evidencia” que los estadounidenses consideren un hecho factible, es algo absurdo. Washington ya considera que Irak ha incumplido todos los compromisos con la ONU, un tema que Bush repetirá en su discurso sobre el estado de la Unión el próximo 28 de enero. Al día siguiente, el Consejo de Seguridad se reunirá para discutir su respuesta al informe de los inspectores. Nada de esto tendrá un efecto decisivo en los planes de EEUU.

Las necesidades de la diplomacia están en conflicto con las exigencias de las necesidades militares. Y en estos conflictos, ganan las tendencias militares. No hace falta ser muy inteligente para comprender por qué. Mantener a 150.000 soldados en una situación de inactividad forzosa en el calor del desierto durante los meses de verano, no es una proposición seria debido al efecto perjudicial que tendría en la moral. Por lo tanto, la predicción de que las hostilidades comenzarán el próximo mes, es algo más que cierta. La única razón por la cual estarían dispuestos a esperar es porque no tengan dispuestas en su posición a todas las tropas. Cuando el ejército en el Golfo esté preparado, habrá pasado el tiempo para la diplomacia y ya no serán necesarios los servicios de Blix.

Dos días después de la reunión del Consejo de Seguridad, Bush mantendrá conversaciones con su muñeco de ventrículo, Tony Blair, en su residencia de Camp David. Como los muñecos de ventrículo no suelen discutir mucho, será una conversación amistosa. Blair, que se enfrenta a una oposición creciente en casa, probablemente preferiría evitar una guerra, y ahora pretende que la presión exagerada sobre Irak, ya está teniendo un efecto en el régimen de Sadam. “Están desconcertados, están debilitados”, estas son las palabras de Blair en el Parlamento británico. Los británicos están caminando con nerviosismo sobre la cuerda floja. Han enviado un gran número de tropas ¾ una cuarta parte del ejército británico ¾ al Golfo y, como es habitual, siguen servilmente los dictados del último ocupante de la Casa Blanca, aunque la guerra es profundamente impopular entre la opinión pública británica y, especialmente, dentro del Partido Laborista.

A pesar de todo, Blair permanece públicamente firme en su apoyo a Bush. Este político abiertamente burgués, que cada día parece más tory en todas las cuestiones, se ha atado al carro del imperialismo estadounidense y no puede liberarse. Realmente, la capacidad de autoengaño de este hombre no conoce límites. Habla de una “relación especial” con EEUU, cuando la verdadera relación es la de amo y lacayo. Incluso se engaña con que es él, y no George W. Bush, ¡el verdadero líder de la coalición! Por supuesto, se trata del caso en que el amo, en algunas ocasiones, escucha el consejo de su sirviente. Sin embargo, este consejo debe limitarse estrictamente a cuestiones como el color de su corbata, pero nunca debe tratar de grandes decisiones de inversión, o guerras con Irak. Como señalaba un comentarista político: “Aquí tenemos un rinoceronte con Blair montado a sus espaldas gritando: ‘¡Estoy montando esto!’ Pero en lugar de montarlo, sólo va dando trompazos arriba y abajo”.

Como EEUU y Gran Bretaña continúan con su masivo preparativo militar, la reunión de Camp David será claramente como un consejo de guerra, en el cual, Bush decidirá todo y Blair dirá: “Amén”. Pero no todo va bien para Blair. El apoyo a la guerra en Gran Bretaña continúa cayendo. Al menos cien parlamentarios laboristas han amenazado con rebelarse ante la cuestión de la guerra. Tony Blair está empezando a sentir como el fuego le quema el trasero. Cuando la guerra comience, se producirá una enorme oposición a la guerra en Gran Bretaña, así como en el resto de Europa y en los propios EEUU.

¡Es necesario movilizar todas las fuerzas del movimiento obrero internacional contra la guerra! Los maquinistas de tren en Gran Bretaña se han negado a transportar los cargamentos de armas para Irak. En Bélgica, existe un movimiento para impedir el uso de los puertos para cargar las armas destinadas al Golfo. Se han organizado manifestaciones de masas en Washington y Roma. ¡Hay que generalizar e intensificar el movimiento!

¡No a la guerra contra Irak!
¡No a la guerra!
¡Sí a la lucha de clases!

Londres, 24 de enero de 2003