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IRAQ Y LA CRISIS DE LA ALIANZA OCCIDENTAL PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Alan Woods (www.marxist.com)   
Martes 04 de Febrero de 2003 00:00
Como una enorme piedra cuando cae en un lago, la crisis de Iraq está provocando ondas gigantescas. Esta crisis ha actuado como un poderoso catalizador que ha activado todas las contradicciones acumuladas a escala mundial durante la última década. Elresultado es una inestabilidad general que cada vez tiene un carácter más explosivo Introducción

El largamente esperado informe de Blix ante la ONU no ha solucionado nada. Está redactado de tal forma que se puede utilizar para un ataque inmediato a Iraq o... ¡para más inspecciones! Los titulares dicen: ‘No se han visto armas de destrucción masiva’ Pero también Blix añade que muchos materiales proscritos están en paradero desconocido. En su forma típicamente ambigua, Blix afirmó que: “Otra cuestión, y de gran significado, es que muchas armas y materiales proscritos están en paradero desconocido. Se podría sacar la conclusión de que existen. Sin embargo, no se puede excluir esa posibilidad. Si existen, deben ser presentados para su destrucción”. Como ya han dicho algunos comentaristas, las conclusiones de Blix se pueden utilizar, por un lado, tanto por EEUU y Gran Bretaña, como por el otro lado, puede se utilizado por Francia, Alemania y Rusia.
Las Naciones Unidas han demostrado una vez más que no pueden solucionar nada. Las decisiones reales las tomarán las grandes potencias, en este caso EEUU, la única superpotencia real del planeta. Los políticos estadounidenses ya han anunciado que las tropas de elite de las Operaciones Especiales ya están en territorio iraquí preparadas para una invasión inminente. Este último giro de los acontecimientos demuestra claramente que no podemos contar con la ONU para frenar esta guerra. Sólo el movimiento obrero organizado puede hacer algo para detener a los imperialistas, y es través de los métodos tradicionales de la clase obrera, con la acción huelguística se puede frenar el movimiento de tropas y material militar, luchando en casa contra sus propios capitalistas. Esa es la única manera.

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Como una enorme piedra cuando cae en un lago, la crisis de Iraq está provocando ondas gigantescas. Esta crisis ha actuado como un poderoso catalizador que ha activado todas las contradicciones acumuladas a escala mundial durante la última década. El resultado es una inestabilidad general que cada vez tiene un carácter más explosivo.
El colapso de la URSS ha creado una situación nueva y peligrosa en todo el mundo. El repentino surgimiento de EEUU como la única superpotencia mundial ha inestabilizado todo. Además, la camarilla dominante de Washington están convencida de que ahora EEUU puede hacer todo lo que quiera: puede y debe intervenir en cualquier parte sin ningún tipo de límites. Puede romper tratados y pisotear los derechos de los gobiernos soberanos. Y todo aquel que se atreva a ponerse en su camino, tiene que ser echado por la fuerza. Esta es la suma total de su sabiduría, filosofía y perspectivas.

Blix: el hipócrita

Hans Blix, el jefe de los inspectores de armas, es un maestro en el arte de la diplomacia. Y la primera regla de la diplomacia es: “Pase lo que pase, no debes decir nada”. Después de leer la declaración de Blix ante el Consejo de Seguridad, no puedo resistir a citar un viejo proverbio: “La montaña ha estado de parto y ha dado a luz un ratón”. Hans Blix ha encontrado precisamente nada.
Blix dio su primer informe al Consejo de Seguridad de la ONU el pasado 27 de enero, cuando concluyó que Iraq “parece que no ha llegado a aceptar verdaderamente... el desarme que se le exigía”, la frágil unidad del Consejo de Seguridad ha desaparecido. EEUU y Gran Bretaña dicen que sin un cumplimiento pleno e inmediato, Iraq habrá incumplido una vez más sus obligaciones con la ONU y entonces se debe aplicar la fuerza. Pero Francia y Alemania, ayudados por Rusia y China, por diferentes razones y en grados diferentes, se están resistiendo a la guerra.
Ahora se ha presentado ante el Consejo de Seguridad el último informe de los inspectores de armas. Los ojos del mundo estaban fijos en Hans Blix y Mohamed El Baradei, el jefe de la agencia protectora de armamento nuclear de la ONU. Nunca se ha dudado de lo que dirían. Mientras que los estudiantes de diplomacia tienen que trabajar duro para adquirir el grado necesario de cinismo y duplicidad, evidentemente, a Blix le sale de forma natural. Con su permanente expresión de esfinge, ha convertido en arte esa marca peculiar de hipocresía presumida característica de la burguesía escandinava. Este viejo ladino y canalla, nos trae a la mente los personajes de las obras de Ibsen, que encubrían sus motivos con una apariencia superficial de respetabilidad. Son ciudadanos burgueses sólidos ¾ hombres en los que seguramente se puede confiar ¾ hasta que te clavan firmemente la daga entre los hombros.
Como un actor curtido, Blix, deliberadamente, en las últimas semanas dejaba entrever cierto optimismo, afirmando que los iraquíes estaban cooperando. En realidad, no tenía otra opción porque sin duda ese era el caso. Por ejemplo, estaban de acuerdo en que los aviones U2 sobrevolaran Iraq y permitieron que se entrevistara a los científicos sin ningún tipo de compañía. Cuando se acerca el momento de la verdad, Bagdad quiere evitar una guerra que no puede ganar. Como dijo en cierta ocasión el doctor Jonson, no hay otra cosa que concentre la mente de una forma tan maravillosa como la perspectiva de una buena ejecución.
Esta semana Blix estaba de acuerdo en que la “no disposición al desarme” de Iraq seguía siendo el problema clave. Llamó a los expertos de mísiles para intentar determinar si los recientes tejemanejes iraquíes, incluida la importación de motores mísiles y el ensayo con mísiles de mayor alcance del permitido, infringiendo la resolución 1.441. Decidieron esto aunque la diferencia entre lo que está permitido y el alcance real de los mísiles es sólo de 24 millas. Apenas suficiente para amenazar a cualquier vecino cercado de Iraq, pero no a Nueva York.
Iraq ha entregado a los inspectores más documentos sobre sus pruebas biológicas y químicas, aunque dijo que no había nada nuevo en ellas y está de acuerdo en permitir que los aviones de inteligencia U2 sobrevuelen Iraq, como exigía la resolución 1.441. El parlamento iraquí incluso ha aprobado una resolución en la que prohíbe todas las armas de destrucción masiva. Sin resultado. Todo muy bien, dice el simpático de Blix, pero todavía necesitamos “una cooperación más activa en la esencia”, es decir, la revelación total de todas las armas que los iraquíes dicen que no poseen.
Blix no podría decir que ha encontrado algo y dejarlo como está. ¡Esto no gustaría a sus pagadores estadounidenses! Debo decir que aunque él, propiamente hablando, encuentre nada, por otro lado y teniendo todo en cuenta, este algo podría implicar que existe, en última instancia, algo, y que este algo podría ser suficiente para que George W. Bush encuentre algo que le satisfaga. Con la más amable diplomacia y cortesía, el encantador Blix deja la puerta abierta para una futura guerra contra Iraq.
El informe de los inspectores es, naturalmente, un revoltijo jesuístico, como su último informe de enero. Da la posibilidad a algunos miembros del Consejo de Seguridad (Francia y Alemania) de pedir más tiempo para que los inspectores hagan su trabajo. Sin embargo, los defensores de la guerra también podrán apoyarse en ese informe para confirmar esta posición. Y no dudarán de hacerlo.
Todo esto no marca demasiada diferencia, porque Bush y su camarilla decidieron hace ya tiempo invadir y ocupar Iraq, y no tienen la más mínima intención de desviarse de su objetivo. Decir que Bagdad no está colaborando es una cuestión simple. Después de todo, se espera que los iraquíes proporcionen alguna prueba concreta de que ya no tienen ningún arma de destrucción masiva. ¿Cómo pueden hacer esto? Si fabrican las armas que se supone tienen, serán culpables de tenerlas. Si no lo hacen, serán acusados de ocultarlas. Hagan lo que hagan todo estará mal.
La farsa de mal gusto que se ha representado en la sala del Consejo de Seguridad sólo tenía interés en la medida que proporcionaba a Bush y Blair los elementos que sirvan de excusa para sus acciones agresivas. Pero con o sin excusa, estas acciones ya estaban predeterminadas.

Histeria bélica

Al mismo tiempo que pretende “consultar” con la ONU, Washington continúa con sus incansables preparativos militares en el Golfo. También está ocupado intentando avivar un ambiente belicista en EEUU, utilizando métodos sin escrúpulos. La administración para aumentar el apoyo a la guerra, ha utilizado una cinta grabada de Osama bin Laden donde pide a los musulmanes que luchen junto al régimen iraquí. Vinculando a Iraq con la organización terrorista de Laden ¾ Al Qaeda ¾ , la administración de George Bush intentan jugar con los temores de los estadounidenses con relación al 11 de septiembre.
El líder de Al Qaeda dice que los musulmanes están unidos por un odio común a EEUU y pide ataques suicidas contra las fuerzas estadounidenses. La cinta fue emitida el 11 de febrero por el canal de televisión de Qatar ¾ Al Jazira ¾ , y los funcionarios estadounidenses se apresuraron a certificar la autenticidad de la grabación. Desgraciadamente para ellos, bin Laden ataca el régimen secular de Sadam y le califica de infiel. Sin embargo, estos detalles no impidieron que la maquinaria propagandística de Washington insistiera en que la grabación “demostraba” el vínculo entre Laden y Bagdad.
El último circo propagandístico coincide con una propaganda masiva de medidas de seguridad en EEUU y Gran Bretaña, claramente calculada para extender el pánico y crear psicosis bélica entre la población. La Casa Blanca aconsejó que ante los temores de un nuevo ataque (sin especificar), los estadounidenses que se abastecieran de sábanas de plástico para que pudieran sellar y crear una “habitación segura” contra la radiación, las armas biológicas y el gas químico. En Gran Bretaña, desplegaron tropas en el aeropuerto de Heathrow en respuesta a lo que el gobierno describió como una “amenaza específica”.
George Tenet, el jefe de la CIA, dice que la evidencia de EEUU se basa en una “base sólida” y que los terroristas afincados en Iraq tienen vínculos con Al Qaeda han planeado ataques químicos en Gran Bretaña, Francia y España. También dijo que Iraq ha entrenado a dos miembros de Al Qaeda en el uso de gas y veneno.
Los comentarios de Tenet resultan irónicos porque es de sobra conocido que los funcionarios de inteligencia, tanto en Gran Bretaña como en EEUU (incluida la CIA), son muy escépticos ante un posible vínculo entre Sadam y Al Qaeda. Aún así, EEUU continúa repitiendo esta acusación infundada con una regularidad monótona. Siguen el método de Josef Goebbels, quien explicó hace mucho tiempo que si se repite lo suficiente, se puede llegar a creer incluso la mayor de las mentiras.
Con sus actos, el belicista Blair ha expuesto a Gran Bretaña a los ataques de locos terroristas. El peligro de nuevas atrocidades crece según pasan los días. Mientras que Bush y Blair echan espuma por la boca sobre Sadam Hussein, que realmente no representa un peligro para Gran Bretaña o EEUU, bin Laden se ríe de ellos y prepara nuevos ataques terroristas. A este reaccionario no le preocupa la muerte de civiles en Londres o Nueva York. Pero tampoco a estos fundamentalistas cristianos de Bush y Blair les preocupa las bajas civiles en Bagdad.
Debemos recordar que la invasión de Afganistán supuestamente tenía la intención de asestar un golpe mortal al terrorismo y que ese era su objetivo central. Debemos recordar que, de acuerdo con George W. Bush, la intención era capturar a Osama bin Laden “vivo o muerto”. Todavía no se le ha encontrado, ni vivo ni muerto, y continúa su campaña contra EEUU y sus aliados. Al Qaeda, que se supone iba a ser desmantelada después de la caída de los talibán, ahora representa una amenaza incluso mayor que antes. Y en nombre de esta amenaza, Bush ha declarado la guerra contra Iraq.
No importa cual pueda ser el resultado inmediato de la guerra (porque la guerra comenzará, independientemente del jaleo que se arme en el Consejo de Seguridad), pero sí podemos predecir las consecuencias generales con absoluta confianza: el resultado será más inestabilidad, más y mayores convulsiones en Oriente Medio y el resto del mundo, más caos, más terrorismo y más derramamiento de sangre. A corto plazo, el mundo será un lugar más peligroso e impredecible.

Crece la oposición a la guerra

Este fin de semana se van a celebrar masivas manifestaciones de protesta en ciudades de muchos países para oponerse a la guerra contra Iraq. En Australia se ha celebrado la primera. La participación fue de 150.000 personas, dos veces más de lo que esperaban los organizadores, y la mayor manifestación de esta clase desde la guerra del Vietnam. El ambiente de la población está claramente contra la guerra. Y aunque las manifestaciones por sí solas no pueden evitar la guerra, un movimiento de protesta de masas creará grandes problemas políticos para aquellos dirigentes que ahora quieren llevar al mundo a una nueva aventura militar. Las consecuencias en el próximo período serán tremendas. En realidad, la opinión pública europea ya es completamente hostil a la guerra.
En Gran Bretaña, casi la mitad de la población se opone a una guerra incluso con resolución de la ONU. Por esa razón Blair necesita una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, porque la aplastante mayoría de la población británica se opone a esta política belicista. En vísperas del informe de Blix, el 60 por ciento de la población pensaba que no tenía fundamento la cuestión de las armas de destrucción masiva de Iraq. Lo más increíble es que después de todo el aluvión de la propaganda del gobierno, sólo un 9 por ciento pensaba que Gran Bretaña debería ir a la guerra sin una nueva resolución de la ONU, frente al 22 por ciento de enero y el 34 por ciento del pasado mes de septiembre.
La posición de Bush, en realidad, no es mucho más firme. En EEUU tampoco hay entusiasmo en la guerra con Iraq, excepto una pequeña minoría de fundamentalistas religiosos de derecha y lunáticos ultra-republicanos. Las encuestas de opinión lo demuestran. Mientras que es verdad que una mayoría sustancial apoya de momento una acción militar para derrocar a Sadan Hussein, si no cuenta con el apoyo de la ONU, las opiniones están más o menos divididas a favor y en contra. No es una base muy fuerte en la que basarse.
Esa fue la razón de la última pantomima. Las alertas de seguridad en EEUU y Gran Bretaña son simplemente parte de un plan cínico destinado a justificar una acción militar contra Iraq , además de preparar a la opinión pública para los primeros ataques. Para que ha tenido algún efecto en convencer a muchos estadounidenses de que Sadam y Al Qaeda son uno y el mismo enemigo. Esto es todo lo que necesita Bush para ordenar una invasión por parte de una “coalición complaciente” encabezada por EEUU, incluso sin el apoyo de la ONU. Y este parece ser el escenario más probable.
Pero surgen problemas a cada momento que están estorbando los intentos de Bush de movilizar para la guerra. Se han abierto divisiones profundas dentro de la OTAN. EEUU está ansioso por crear un caso justo que le permita invadir Iraq sin una autorización de la ONU.

Francia y Alemania

La cuestión de Iraq está sometiendo a una enorme tensión a la alianza trasatlántica, la OTAN y la UE. Aquí también vemos cosas significativas, especialmente con relación a Alemania. Hasta ahora, Francia había estado más cerca de EEUU que Alemania. Schröder, recientemente, insistió en que es una cuestión de “soberanía europea”, en otras palabras, Alemania se oponía a una situación donde EEUU por sí solo pueda determinar el curso de los acontecimientos. Francia y Alemania están preocupadas ante la pretensión de EEUU de tener el derecho a una acción preventiva en cualquier parte del mundo.
La tensión entre EEUU y Alemania se expresó en un encuentro público en Munich entre Joska Fischer, el ministro de exteriores alemán, y Donald Rumsfeld. Los estadounidenses consideraron un sabotaje la decisión ¾ tomada por el canciller alemán Gerhard Schröder sin consultar con nadie ¾ de descartar una participación alemana en una acción militar sin un mandato de la ONU. Schröder está intentando recuperar algo de popularidad con la cuestión de la guerra. Pero en la ecuación hay otro elementos más importante. La población alemana ya ha tenido suficiente guerra en el pasado y no quiere verse arrastrada a una aventura en Oriente Medio encabezada por EEUU. Por lo tanto, Alemania se ha acercado a Francia.
En el caso de Francia, sus preocupaciones por el poder de EEUU no son nuevas, datan de los tiempos de De Gaulle, desde cuando para contrarrestar la influencia estadounidense en los asuntos mundiales se planteó la construcción de una Europa fuerte y unida como contrapeso. Incluso ahora, Francia no pertenece a la estructura militar de la OTAN. Francia ha sido la principal impulsora de la creación de una fuerza de reacción rápida de la UE. En teoría, esta fuerza complementaría a la OTAN. Pero en la práctica, es un intento de crear una alternativa exclusivamente europea a la alianza. La razón está clara: los franceses (y no sólo los franceses) no confían en que los estadounidenses representen sus intereses, y tienen razón en esto.
El comportamiento de Francia refleja el conflicto entre sus intereses a escala mundial y los de EEUU. Francia, como siempre, quiere reafirmar sus intereses, sobre todo en Oriente Medio, cuando en el pasado era una de las potencias imperialistas clave. Por otro lado, quiere restablecer su papel dirigente en Europa. En esto cuenta con la ayuda de Alemania, que también se opone a la guerra. Sin embargo, los dos casos son diferentes. A diferencia de Alemania, Francia no ha descartado el uso de la fuerza totalmente, pero como Alemania, le preocupa el efecto de un conflicto en Oriente Medio, el impacto económico en casa y el impacto de una guerra sobre los musulmanes, en Francia viven entre 4 y 5 millones de musulmanes.
Estos antagonismos se han expresado ahora en un enfrentamiento abierto en el Consejo de Seguridad. Incluso antes de que Blix diera su último informe, EEUU y Gran Bretaña estaban redactando su propia resolución, que marcaría el tiempo que tendría que transcurrir para el uso de la fuerza. En respuesta los franceses recomendaron, como alternativa a la guerra y una forma de contener a Iraq, duplicar o triplicar el número de inspectores, además de aviones de vigilancia que serían enviados por Francia y Rusia, más expertos y traductores, más personal no sólo para asegurar el trabajo de los inspectores, sino para controlar y “congelar” los lugares inspeccionados. Todo esto obligaría “a Iraq a cooperar”.

Decisión tomada

En realidad, todas las maniobras en la ONU resultan irrelevantes. La decisión de ir a la guerra se tomó hace mucho tiempo. La única razón por la cual Bush estaba dispuesto a retrasarla era que sus fuerzas todavía no estaban preparadas. Bush estará dispuesto a dar un poco más de tiempo a los inspectores de armas, en parte, para ayudar a las maniobras de sus diplomáticos en la ONU que intentarán que Francia de marcha atrás, pero principalmente porque el ejército estadounidense, probablemente, necesite un poco más de tiempo para preparar el ataque. Sin embargo, el tiempo es limitado. Con 200.000 soldados en la región del Golfo o en camino, la guerra sólo puede ser cuestión de semanas.
Por supuesto, a Bush le convendría una nueva resolución del Consejo de Seguridad. Y para Blair, dada la oposición colosal a la guerra en Gran Bretaña, realmente es una cuestión de vida o muerte. Y no es imposible que se apruebe esta resolución. Para esto necesitan nueve de los quince votos del Consejo de Seguridad y que nadie utilice el derecho a veto. Los diez miembros no permanentes del consejo tienen un carácter rotativo. Entre ellos está Alemania ¾ que se unió a Francia para provocar una división en la OTAN ¾ , Angola, Bulgaria, Camerún, Chile, Guinea, México, Pakistán, Siria y España.
Es posible que no se pueda aprobar una nueva resolución, el consejo esperará a ver el resultado de la reunión de emergencia que van a celebrar los líderes de la UE en Bruselas el 17 de febrero. Esto dará más tiempo para que la actividad diplomática frenética intente conseguir algún acuerdo. Se pueden terminar acuerdos secretos relacionados con futuros contratos y acceso al petróleo iraquí. Se pueden hacer quiebros para que Francia se abstenga o no utilice su derecho a veto.
La Casa Blanca declaró el 12 de febrero que estaba ocupada discutiendo el texto de la nueva resolución. De los quince miembros del consejo, sólo cinco tienen derecho a veto (EEUU, Gran Bretaña, China, Francia y Rusia). Según el presidente del Consejo de Seguridad (alemán), once de los quince miembros apoyan la ampliación de las inspecciones, en lugar de recurrir a la fuerza. Pero en situaciones como esta, todo puede cambiar de una forma sorprendentemente rápida. Para aprobar cualquier resolución, debe conseguir nueve votos y ningún veto. Aunque Rusia y China se han alineada con Francia y Alemania, por ahora ¾ defienden que primero se debe intentar una solución pacífica ¾ , todo puede cambiar.
Antes de tomar una decisión sobre nuevas resoluciones habrá muchas maniobras diplomáticas, además sobornos directos e indirectos, y países como China y Rusia pueden cambiar el tono de sus declaraciones si reciben una oferta adecuada de Washington. The Economist comentaba lo siguiente:
“Aquellos menos inclinados a creer en la autoproclamada magnanimidad de Chirac, ven a Francia como un simple corruptor. Ven que Francia y Rusia tienen considerables intereses económicos en Iraq. Rusia tiene unos 8.000 millones de dólares en deudas pasadas. Las empresas rusas y francesas han firmado acuerdos petroleros con el régimen de Hussein, aunque los acuerdos no se pueden poner en práctica mientras permanezcan las sanciones de la ONU contra Iraq. Esta semana Iraq ha cancelado un acuerdo para compartir la producción con Lukoil, una empresa rusa, probablemente, en represalia por los comentarios que hizo Vladimir Putin de que Rusia podría endurecer su postura si Iraq obstaculiza el trabajo de los inspectores”.
No se puede descartar que Bush y Blair consigan una segunda resolución. Incluso Francia, cuando llegue el momento de la verdad, podría decidir tomar la salida del héroe y abstenerse. Es difícil que utilice su derecho a veto (aunque no se puede descartar) porque sabe que EEUU seguiría igualmente adelante con la guerra.
Este resultado todavía es posible. La OTAN en crisis ¾ provocada por el bloqueo de Francia, Alemania y Bélgica de los planes para fortalecer la defensa de Turquía de un posible ataque de Iraq ¾ arroja una larga sombra sobre los acontecimientos. Los países disidentes dicen que están dispuestos a defender Turquía, pero plantearlo ahora implicaría que la guerra es una conclusión predeterminada.

La división de la OTAN

El conflicto en la OTAN no tiene precedentes. Estalló por la petición de EEUU de organizar “planes de contingencia” para defender a Turquía por su apoyo a una invasión de Iraq. EEUU quiere que la OTAN empiece a planificar el despliegue en Turquía de aviones de vigilancia AWACS, sistemas de defensa de mísiles Patriot y unidades de lucha contra armas biológicas y químicas. Pero el plan se topó con la feroz oposición de Francia, Alemania y Bélgica. Estos países objetan que incluso la planificación de estas medidas implicaría que la OTAN aceptaba la inevitabilidad de la guerra y de esta forma socavaría los esfuerzos finales de alcanzar una solución diplomática en el conflicto con Iraq.
El ministro de exteriores belga, Luois Michel, se quejaba de que la propuesta estadounidense iba más allá de la defensa de Turquía ya que incluso suponía los preparativos para defender a las fuerzas estadounidenses a través de Europa y buscar sustitutos para las tropas de la OTAN de los Balcanes que podrían ser enviadas a Iraq. El secretario general de la OTAN, Lord Robertson, sugería un acuerdo retirando estos elementos. Sin embargo, el ministro francés de exteriores dijo que eso no sería suficiente para superar sus objeciones.
Turquía se encuentra en una situación difícil. EEUU necesita utilizar sus bases en Turquía para dirigir sus operaciones en el norte de Iraq donde pretende utilizar a los kurdos para atacar al ejército iraquí. Pero en Turquía hay una enorme oposición entre la opinión pública a una guerra encabezada por EEUU, y más aún a la participación turca. Turquía es un país vulnerable a las represalias iraquíes. Por otro lado, los efectos desestabilizadores en las zonas kurdas de Turquía si los kurdos del norte de Iraq son utilizados para la caída del régimen de Sadam Hussein con el pretexto de crear un estado kurdo.
Si la OTAN se niega a ayudar a Turquía, tendrá que buscar acuerdos bilaterales de defensa con EEUU. Pero si la crisis alcanza este punto, destruiría completamente la credibilidad de la OTAN como fuerza colectiva de defensa. Incluso si no ocurre eso, la reticencia de tres países miembros importantes de la alianza, para responder rápidamente ante una amenaza a la seguridad de otro país miembros, ya ha puesto en cuestión el futuro de la OTAN.
Turquía es el único país de la OTAN que tiene frontera con Iraq, así que estará en peligro cuando estalle la guerra. Después del veto a preparar sus defensas, Ankara ha invocado el artículo cuatro del Tratado de la Alianza del Norte. El artículo cuatro obliga a los aliados a consultar entre sí “cuando en opinión de alguno de ellos, esté amenazada la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de alguna de las partes”. Esta es la primera vez desde que se firmó en 1949 que un país miembro ha invocado este artículo. Este hecho por sí solo demuestra la seriedad de la división en la OTAN.
El 12 de febrero se convocó a los embajadores de los diecinueve países para intentar llegar a un acuerdo, era la tercera reunión de urgencia que se celebraba en el cuartel general de la OTAN en Bruselas, en esta reunión el secretario general, Robertson, hizo una nueva propuesta. Pero también se encontró con la oposición de Francia, Bélgica y Alemania.
Las diferencias son serias y los argumentos cada vez son más amargos y venenosos. Según algunas fuentes, los estadounidenses estaban furiosos. Donald Rumsfeld, el secretario de defensa estadounidense, dijo que la posición de Francia era “pasmosa” y era un aviso que debería ser “juzgado por otros países de la OTAN”. Esto significa que los imperialistas en Washington están dispuestos a seguir adelante con la guerra y no tolerarán ninguna disidencia.
Como resultado, la OTAN está en medio de una de las peores crisis de la alianza en sus cincuenta y cuatro años de historia. Al principio, Robertson, intentó calmar la crisis de la OTAN diciendo en que no había desacuerdo sobre si se debería preparar la defensa de Turquía, sino en cuando empezar a prepararla. Ahora ha debido cambiar de tono. Admite que el fracaso a la hora de llegar a un acuerdo tiene “implicaciones serias”.
Al decir esto, sólo se hace eco de las palabras del embajador estadounidense en la OTAN, Nicholas Burns, quien dice que la alianza (¡como la ONU!) está sufriendo una “crisis de credibilidad”. La arrogancia de estas personas es pasmosa. Para ellos todos los países e instituciones que no acepten ciegamente los dictados de Washington, no son “creíbles”. De este modo, lo único creíble en el planeta es el músculo y la fuerza del imperialismo estadounidense.

Un toro en una tienda de porcelana china

Un factor clave en todo esto son las tácticas bravuconas de la administración Bush, ésta ha manejado su diplomacia con la misma delicadeza que se comportaría un toro en una tienda de porcelana china. Rumsfeld, despectivamente, ha calificado al eje franco-alemán como la “vieja Europa”. Parece creer que todo esto se debe a la mala voluntad y malevolencia de los políticos individuales de París y Berlín. En realidad, la crisis actual tiene unas raíces profundas. La cuestión de la guerra con Iraq es sólo la causa inmediata de la división dentro de la OTAN, pero las preocupaciones entre algunos miembros europeos de la alianza son muy profundas. Surgen de una posición donde, liberados del temor de la URSS, los imperialistas estadounidenses se han arrogado el derecho a actuar unilateralmente, ignorando completamente las opiniones de sus supuestos “aliados”.
Desde el 11 de septiembre, e incluso antes, EEUU parece estar continuamente desmandándose, exigiendo que todo el mundo acepte sus imposiciones sin hacer ninguna objeción. Esto ha resultado contraproductivo. La burguesía europea ya había iniciado el camino para retirarse de Kosovo. Ahora teme verse implicada en una nueva operación con consecuencias inciertas, donde no están implicados sus intereses. Los gobiernos francés y alemán estaban enfurecidos por las maniobras estadounidenses en Europa. The Economist dice lo siguiente:
“Francia y Alemania estaban indignadas cuando, hace dos semanas, Gran Bretaña, Italia, España y otra serie de gobiernos europeos (diez más del este y el sur de Europa) afirmaron su apoyo a EEUU. Como la UE había aprobado una declaración sobre Iraq sólo unos días antes, esto fue visto por París y Berlín como una traición”.
La oposición de París y Berlín no cambiará los planes de Bush, pero le pone la situación más difícil e incluso pone en dificultades a su perrito faldero londinense. Aquí vemos como cualidades individuales de los dirigentes políticos puede afectar a la política mundial. El propio George W. Bush es responsable de este caos, con la pequeña ayuda de amigos como el igualmente obtuso Donald Rumsfeld.
No hace mucho parecía probable que Chirac, como ha ocurrido en el pasado, haría unos cuantos discursos críticos con la política estadounidense y después, en el último momento, retiraría esa oposición. Sin embargo, esto ahora por ningún medio es cierto. La administración estadounidense y sus seguidores de la derecha religiosa han reaccionado a las críticas europeas como perros rabiosos echando espuma por la boca. No se han ahorrado insultos, en particular hacia Francia. Algunos políticos estadounidenses incluso proponen represalias contra los productos franceses como el agua mineral y el vino. También proponen sacar algunas tropas de Alemania. De este modo, en lugar de calmar la crisis diplomática lo que hacen es echar más gasolina al fuego.
Esto introduce un nuevo elemento en la ecuación. Lejos de convencer a los franceses para que retiren su oposición a la guerra, van a hacer que sea más difícil para Chirac dar marcha atrás. Su postura contra la guerra es muy popular en Francia, donde está subiendo en las encuestas. Si intenta cambiar ahora de rumbo puede perder mucho en casa. Por lo tanto, todo está preparado para un duro enfrentamiento en el Consejo de Seguridad. China y Rusia, al menos por ahora, apoyan a Francia.

El futuro de Europa, la OTAN y la ONU

Después de la caída de la Unión Soviética, se transformó toda la correlación mundial de fuerzas. Esto se reflejó en la ONU. Nunca fue el prototipo de un gobierno mundial, como ilusamente pensaban los reformistas, sino sólo un foro donde los imperialistas a veces podían solucionar problemas secundarios, pero nunca nada serio. En general, ha jugado un papel reaccionario, como en Corea y el Congo.
Sin embargo, mientras existía la URSS era posible, hasta cierto punto, que los países ex – coloniales de África, Asia y Oriente Medio, pudieran obtener ciertas concesiones equilibrándose entre EEUU y la URSS. Se creó la ilusión en el llamado bloque de países no alineados y que éstos pudieran jugar un papel en la política mundial y, específicamente, en la ONU. En realidad, sólo fue un fenómeno temporal que ahora ha desaparecido por completo. EEUU no tolerará ninguna interferencia que entorpezca el uso de su colosal fuerza. Nunca en la historia las palabras “independencia” y “soberanía” han tenido menos significado.
Aquellos que siguen teniendo ilusiones en la ONU están jugando un papel negativo. Apelar a la ONU es peor que inútil. Esto está claro para todo aquel que tenga ojos y quiera ver. La ONU es sólo una asamblea de gobiernos capitalistas y actúa como tal, no sigue los dictados de la moralidad y la justicia, sino los intereses de la clase capitalista de cada estado nacional. Es como un gran burdel donde los gobiernos se venden al mejor postor. Y el burdel no es quizá el mejor lugar para buscar la moralidad y la justicia.
EEUU juega el papel de guardián de esta institución, porque paga la mayoría de las facturas. ¡Este hecho no se puede pasar por alto! En general, siempre consigue lo que quiere. Pero si no puede hacerlo, simplemente ignora las decisiones. Y si esto ocurre muy a menudo, estará en juego el propio futuro de la ONU.
Incluso más que sobre la ONU, sí que hay un gran signo de interrogación sobre la OTAN. Con la desaparición del Pacto de Varsovia, se necesitaba una nueva justificación para la OTAN. Los ataques terroristas del 11 de septiembre parecían la excusa perfecta para mantener viva a la OTAN. La guerra contra el terrorismo global está esencialmente dirigida por EEUU, a su propia forma y según sus propios intereses.
La guerra en Afganistán oficialmente no era una operación de la OTAN, aunque la mayoría de los países miembros enviaron tropas. Y Washington ha pedido tardíamente a la OTAN que apoye la guerra en Iraq sólo por los problemas peculiares de Turquía. Nunca ha estado en cuestión que los europeos sean admitidos como aliados en situación de igualdad. Su papel es decir “amén” a todo lo que venga de la Casa Blanca y el Pentágono, y proporcionar dinero y tropas allí donde se les pida.
Este papel no entusiasma particularmente a franceses y alemanes. Todavía son países lo suficientemente poderosos y han dominado tradicionalmente Europa. Por otro lado, Gran Bretaña, hace mucho que jugo su posición privilegiada en el mundo y se vio reducida al papel de satélite del imperialismo estadounidense. Tony Blair, el arquetipo de lacayo inglés, parece entusiasmado con el papel de inclinarse y agacharse ante Bush, esperando una inclinación de aprobación o una palabra de condescendencia. Pero los franceses y alemanes tienen aspiraciones más altas. En la actitud y conducta de estos políticos en la escena de la política mundial, podemos ver un fiel reflejo de la verdadera correlación de fuerzas.
Los imperialistas estadounidenses no han perdido la esperanza de controlar Europa. Tienen un títere fiel en Londres, en quien pueden confiar que cumpla sus órdenes. También tienen una palanca en los países de Europa del este, a quienes recurren habitualmente como contrapeso de la “vieja Europa” (es decir, Alemania y Francia).
Los imperialistas estadounidenses calculan que siete antiguos países del bloque del este se unan el próximo año a la OTAN y a tres países balcánicos se les ha invitado a entrar, apoyados por EEUU. Pero esto no está claro. Alemania tiene una enorme influencia económica en estos países. Además, Europa del este está tan dividida como la de occidente. Rusia, ahora miembro observador de la OTAN, está actualmente alineándose con el eje franco-alemán. Por otro lado, Polonia (miembro de pleno derecho desde 1999), recientemente, se unió a Gran Bretaña y otros seis países firmando una carta en apoyo de la postura estadounidense.
La idea de que los pequeños estados del sur y el este de Europa, puedan ser utilizados por EEUU y Gran Bretaña como un contrapeso de Francia y Alemania, es algo completamente ridículo. La UE fue la creación de Francia y Alemania, y no es nada sin ellos. Además, los alemanes pagan la mayoría de las facturas. Estas pretensiones pronto desaparecerán.
La crisis actual demuestra que debajo de la fachada de unidad, existen fracturas profundas tanto dentro de la UE, como entre Europa y EEUU. Ya hemos visto una serie de conflictos proteccionistas entre la UE y EEUU relacionados con el acero, los plátanos y la agricultura. Según se profundiza la crisis, aparecen conflictos más serios. La ruptura entre Europa y EEUU en política exterior y, específicamente, en la cuestión de Iraq, es sólo la punta de un iceberg más grande y amenazante. Ocurra lo ocurra en el período inmediato, las fisuras entre Europa y EEUU crecerán y se convertirán en un abismo.

Londres, 4/2/2003