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Bagdad: ¿Un nuevo Beirut? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Roberto Sarti   
Jueves 10 de Abril de 2003 00:00
Parece que las fuerzas estadounidenses y británicas en Iraq controlan la mayor parte del país. En muchas zonas de Bagdad parece que el ejército iraquí colapsó como fuerza viable de resistencia. Todavía luchan en algunas regiones y las fuerzas de la “coalición” han declarado que la guerra ha terminado. Aunque en los próximos días todavía puede haber sorpresas, está claro que estamos ante un punto de inflexión importante. Las fuerzas estadounidenses-británicas ahora tienen que consolidar su posición.ión. Mañana publicaremos un análisis más detallado. En este artículo, Roberto Sarti compara la experiencia del asedio a Beirut en 1982 por parte del ejército israelí, con lo que ahora está ocurriendo en Bagdad. Parece que las fuerzas estadounidenses y británicas en Iraq controlan la mayor parte del país. En muchas zonas de Bagdad parece que el ejército iraquí colapsó como fuerza viable de resistencia. Todavía luchan en algunas regiones y las fuerzas de la “coalición” han declarado que la guerra ha terminado. Aunque en los próximos días todavía puede haber sorpresas, está claro que estamos ante un punto de inflexión importante. Las fuerzas estadounidenses-británicas ahora tienen que consolidar su posición. Mañana publicaremos un análisis más detallado. En este artículo, Roberto Sarti compara la experiencia del asedio a Beirut en 1982 por parte del ejército israelí, con lo que ahora está ocurriendo en Bagdad.


Cuando las tropas dirigidas por EEUU parece que controlan Bagdad, nos viene a la memoria la última capital árabe, Beirut (Líbano), que sufrió un asedio y que tiene paralelismos interesantes.

Ayer, la página web en inglés de Al Jazeera, publicaba una entrevista con Elías Atallah, el hombre que organizó los grupos de resistencia que defendieron Beirut contra la invasión israelí. En ella se citan sus siguientes palabras: “Está ocurriendo hoy en Bagdad casi lo mismo que ocurrió hace veintiún años en Beirut”.

La invasión israelí del Líbano y la ocupación de Beirut

En 1982, Israel invadió el Líbano para erradicar las bases de la Organización de Liberación Palestina que allí operaban. El ejército israelí llevó a cabo violentos ataques aéreos que fueron seguidos por una ofensiva terrestre con tanques y bombardeos desde el mar. Avanzaron rápidamente hacia el Líbano hasta que alcanzaron las puertas de Beirut.

“La primera zona de Beirut que ocupó Ariel Sharon (entonces ministro de defensa israelí) fue el aeropuerto”, lo comparaba con los intentos de EEUU de controlar completamente el Aeropuerto Internacional Sadam, 20 kilómetros al suroeste de Bagdad.

“Desde el aeropuerto de Beirut, Israel desplegó sus tropas a otras zonas semi-residenciales, hasta que consiguieron ingresar a la capital, la asediaron con un intenso bombardeo desde aire, tierra y mar”.

A diferencia de Bagdad, la capital libanesa ya estaba dividida en líneas étnicas como resultado de la guerra civil. El aeropuerto estaba localizado al sur de Beirut occidental, que entonces estaba bajo control de los palestinos, los musulmanes libaneses y las milicias de izquierdas.

Las fuerzas israelíes se desplegaron en zonas bajo control de sus aliados de la milicia cristiano-libanesa, al este y norte de la ciudad, antes de que fueran capaces de ingresar el 15 de septiembre a Beirut occidental, más de tres meses después del comienzo de su guerra en el Líbano. Pero la feroz resistencia obligó a Israel a sacar a sus tropas sólo once días después de la ocupación.

Atallah, que dirigió algunos grupos de resistencia de izquierdas y que jugó un papel importante en la expulsión de las fuerzas israelíes, dijo que las tácticas utilizadas por los guerrilleros iraquíes en Um Qasar se parecen a las utilizadas por la resistencia libanesa en 1992.

“En el primer asalto a Um Qasar, los guerrilleros iraquíes permanecieron fuera de la vista y salieron más tarde tomando por sorpresa a los estadounidenses, fue eso lo que evitó un enfrentamiento con la tecnología altamente sofisticada que tienen a su disposición los estadounidenses”.

Por esa razón, explicaba Atallah, las tropas estadounidenses anunciaron al principio que había capturado Um Qasar.

“Durante la invasión israelí, estábamos muy cerca de los tanques israelíes, algunas veces sólo nos separaba un edificio, por esa razón la aviación israelí no podía bombardearnos”.

“Estoy casi seguro de que fue eso lo que ocurrió en Um Qasar. Los iraquíes no podían ganar frente a la tecnología utilizaba en esta guerra, pero si podían engañarla”.

¿Puede convertirse Bagdad en otro Beirut?

Bagdad se puede convertir en un nuevo Beirut, pero a una escala mayor, en esta ocasión no tienen una guerrilla amiga dispuesta a ayudar a los imperialistas. Como hemos explicado en muchas ocasiones, las tropas estadounidenses inevitablemente tomarían Bagdad, pero a costa de desestabilizar toda la región.

Incluso si consiguen asesinar a Sadam Hussein, esto no detendría la resistencia del pueblo iraquí. Al principio, algunos sectores de la población puede que tengan ilusiones y piensen que los estadounidenses van a traer dólares y que el período de reconstrucción llevará a la “prosperidad”. Pero los imperialistas estadounidenses no han ido a Bagdad con la intención de ayudar al pueblo iraquí. Están allí por sus propios intereses económicos y estratégicos. Una gran parte de la población seguirá siendo pobre y eso provocará un aumento del resentimiento. Según pasen los días, más gente se dará cuenta de esta situación y aumentará el deseo de resistencia y de expulsar a los imperialistas.

Los efectos en las masas del mundo árabe

Sin embargo, existen grandes diferencias entre la situación que existía en el Líbano en los años ochenta y la situación actual en todo el mundo, y especialmente, en el mundo árabe. En los años ochenta, aunque sí había una amplia oposición a la brutalidad del ejército israelí en el Líbano, el movimiento internacional de oposición no había alcanzado el nivel que hoy tiene. Como ya dijimos hace unas semanas, las manifestaciones de masas han sacudido a los ya debilitados y corruptos regímenes de Jordania, Egipto y Yemen.

En Egipto, las manifestaciones han sido las más grandes desde los años setenta. Sin duda, los fundamentalistas religiosos jugaron un papel importante en su organización. Pero los medios de comunicación occidentales no pudieron ocultar que en nuestras pantallas de televisión aparecieran los estudiantes de El Cairo marchando detrás de las fotografía del Che Guevara.

El lunes 7 de abril, se produjeron violentos enfrentamientos frente a la embajada británica en Teherán entre miles de estudiantes y la policía iraní. La embajada británica en Teherán se ha convertido en el punto de encuentro tradicional de las manifestaciones contra la guerra.

También se pudieron ver en las pantallas de televisión las imágenes de cientos de civiles asesinados por los bombardeos británicos y estadounidenses y a miles de heridos, esto es un fenómeno completamente nuevo, algo que no se vio nunca antes en una guerra y que tendrá efectos profundos en la conciencia de los jóvenes y trabajadores en todo el mundo, y particularmente, en los países árabes.

Al principio, los árabes reaccionaron con consternación e incredulidad cuando veían en las pantallas de televisión las imágenes de los tanques estadounidenses en el corazón de Bagdad, según los artículos aparecidos en los periódicos árabes, algunos calificaban las noticias de propaganda estadounidense y otros apelaban a la “yihad” (guerra santa). Las noticias de las tropas estadounidenses en el centro de Bagdad dejaron a muchos conmocionados y se preguntaban si el presidente Sadam se limitó a lanzar un desafío al aire cuando prometió que acabaría con las tropas invasoras a las puertas de Bagdad. Según el Jordan Times, un hombre en El Cairo decía lo siguiente: “Esperábamos que Sadam inflingiera tantas bajas como fuera posible a los invasores, para enseñarles una lección y que se lo tuvieran que pensar dos veces antes de atacar a otro país árabe”. Este hombre tenía unos treinta años de edad y no quería dar su nombre porque temía la represión gubernamental.

El régimen iraquí se ha derrumbado. Ha demostrado ser incapaz de presentar la resistencia que había prometido, a pesar de los momentos increíbles de determinación y coraje que demostraron los soldados iraquíes frente a una fuerza mucho más poderosa. A pesar de esto, la guerra en Iraq dejará su sello sobre las masas árabes de todo Oriente Medio.

Esta guerra ha sido y continuará siendo una experiencia terrible y penosa para las masas árabes. Es inevitable que con esta experiencia aumente su furia y oposición al imperialismo estadounidense. Han visto como sus dirigentes reaccionarios han permitido que miles de iraquíes sean masacrados. Estos regímenes reaccionarios pagarán un precio en el próximo período. Las masas están ahora más politizadas que antes. Buscarán una alternativa. La tarea de los marxistas es dotarlas de un programa y perspectiva revolucionaria viable.

Roberto Sarti
9 de abril de 2003