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HAITÍ: La caída de Aristide PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Aníbal Montoya   
Viernes 05 de Marzo de 2004 00:00
Tres semanas después del levantamiento armado dirigido por antiguos oficiales del ejército y los escuadrones de la muerte de los períodos más oscuros del pasado haitiano, el ex presidente Jean-Bertrand Aristide fue derrocado con la participación directa del imperialismo norteamericano.

EEUU impone un gobierno títere

Haití: Tras la caída de Aristide, EEUU impone un gobierno títere¨

Tres semanas después del  levantamiento armado dirigido por antiguos oficiales del ejército y los escuadrones de la muerte de los períodos más oscuros del pasado haitiano, el ex presidente Jean-Bertrand Aristide fue derrocado con la participación directa del imperialismo norteamericano. 

La caída de Aristide

 Parece claro que EEUU se limitó a esperar y ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Una vez que Aristide estaba sitiado en Puerto Príncipe y su caída parecía inminente, EEUU intervino con una fuerza de "pacificación" para impedir que los paramilitares asumieran el poder por miedo a no poder controlarlos de una manera efectiva.

 Una de las principales preocupaciones del gobierno estadounidense es la amenaza de un éxodo masivo de haitianos hacia las costas estadounidenses, similar al ocurrido en 1991, como consecuencia de una guerra civil provocada por las bandas paramilitares que actúan sin ningún tipo de control. 

 La oposición burguesa rápidamente negó cualquier conexión con los paramilitares y se ofrecieron a trabajar con las fuerzas extranjeras.  A pesar de todo, los paramilitares han seguido asesinando y persiguiendo a los seguidores de Aristide.

 Aunque muchos trabajadores y pobres urbanos, principalmente en Puerto Príncipe, no aprecian la vuelta de los asesinos y los elementos odiados del pasado, Aristide ya no disfrutaba de un apoyo de masas debido al hecho de que fue una marioneta de EEUU que retornó al país en 1994 gracias a la intervención de las tropas norteamericanas. Aristide se desacreditó a sí mismo y perdió su apoyo cuando se sometió a los dictados del FMI. Aunque Aristide implementó al principio las políticas de austeridad del FMI, la presión de los trabajadores y los pobres urbanos, donde se concentraban sus bases de apoyo en la sociedad  haitiana, le forzó a conceder reformas menores y programas sociales. Finalmente, Aristide intentó balancearse entre ambos sectores sin satisfacer a nadie.  La oposición burguesa y los elementos descontentos del aparato del Estado consideraron que ya era suficiente y por eso se lanzaron a un levantamiento armado para derrocarlo.

 El nuevo régimen

 No hay posibilidad de establecer ningún tipo de régimen "democrático" estable en Haití. Cualquiera que sea el gobierno que se establezca en estará comprimido entre los miembros de la llamada oposición, pertenecientes a la odiada elite de explotadores y magnates mulatos, y los paramilitares que son básicamente un grupo de bandidos y criminales. EEUU quiere un gobierno que lleve a la práctica los dictados del FMI de una manera más diligente y efectiva de la que lo hacía Aristide.

Pero cualquier intento de volver a implementar las políticas del FMI será una receta acabada para mayor inestabilidad y crisis social en la medida que los trabajadores y pobres urbanos no acepten disminuir aún más sus pésimas condiciones de vida.

 La tragedia de los acontecimientos en Haití es que no hay un movimiento independiente de los trabajadores. La única salida es que los trabajadores construyan sus propias organizaciones de masas, los sindicatos y un partido revolucionario, capaz de dirigir a los trabajadores y al resto de las capas oprimidas de la sociedad hacia la victoria para comenzar la transformación socialista de la sociedad.