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ALCA : dominación y dependencia PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Delvy Betancourt   
Domingo 16 de Noviembre de 2003 00:00
El ALCA es un mecanismo ideado por la burguesía norteamericana para reconquistar su posición comercial sobre América Latina e impedir la penetración de los capitales europeos en el área. Los EEUU han lanzado una lucha a muerte para intentar desalojar a sus competidores, teniendo en cuenta que el mercado norteamericano se ha convertido en un pozo enorme adonde ingresan las mercancías de todo el mundo. Lula y Kirchner se inclinarían por el ALCA. Las declaraciones altisonantes, y por momentos la pelea comercial, son claras evidencias de que las burguesías latinoamericanas están metidas a fondo en destrabar el acuerdo con los EEUU.

El ALCA es un mecanismo ideado por la burguesía norteamericana para reconquistar su posición comercial sobre América Latina e impedir la penetración de los capitales europeos en el área. Los EEUU han lanzado una lucha a muerte para intentar desalojar a sus competidores, teniendo en cuenta que el mercado norteamericano se ha convertido en un pozo enorme adonde ingresan las mercancías de todo el mundo. El déficit comercial norteamericano, que alcanzará este año la cifra asombrosa de 480.000 millones de dólares, es una prueba suficiente de esto.

EEUU es quien más ganaría con el ALCA, ya que su economía es la más desarrollada y avanzada y sus mercancías son más competitivas. El peligro para las economías menos desarrolladas de América Latina es que eso podría arruinar multitud de pequeñas y medianas empresas, aumentando la desocupación y la miseria entre las masas.

Al mismo tiempo, si las industrias nacionales quieren sobrevivir se verán obligadas a abaratar sus costos, recortando los salarios de los trabajadores y empeorando sus condiciones de trabajo. Por eso, los trabajadores latinoamericanos no tenemos nada que ganar con el ALCA y debemos oponernos totalmente a dicho acuerdo.

Los subsidios agrícolas

El mayor debate está teniendo lugar en torno a los subsidios de los productos agrícolas, particularmente tras el fracaso de la Cumbre de la OMC en Cancún para alcanzar un acuerdo mundial sobre este tema. El cinismo de los capitalistas norteamericanos no tiene medida. Proponen disminuir o hacer desaparecer los aranceles para las mercancías agrícolas, pero quieren mantener los subsidios que el gobierno EEUU otorga a los agricultores norteamericanos por valor de 20.000 millones de dólares para abaratar sus mercancías artificialmente, con lo que competerían deslealmente con los productos agrícolas latinoamericanos. Así, la única mercancía sin subsidios que ofrece EE:UU, es el "mercado libre", pero solo con fines de exportación, ellos la venden nosotros la compramos, en promedio cada productor rural en los EE.UU. recibe subsidios estatales cien veces mayores que el ingreso de un agricultor del tercer mundo.

Brasil, por su mayor fortaleza económica, se ha erigido en el principal contendiente de EEUU en las negociaciones sobre el ALCA. La burguesía brasileña no oculta sus ambiciones de jugar un papel imperialista en la zona, como reflejo de su mayor pujanza económica, y se considera en condiciones de ponerle exigencias a Washington. Por ahora, Argentina se alineó detrás de Brasil, como el hermano chico se coloca detrás del grande.

La irrelevancia del MERCOSUR

El giro brasileño fue reclamado por la gran burguesía de ese país ante la evidencia de que Colombia, Perú, Panamá y otros países centroamericanos se inclinaban por cerrar trato con EE:UU y de que tanto la Argentina como Uruguay "no sacrificarían sus intereses para preservar el bloque regional del MERCOSUR ninguna de sus cláusulas ni las políticas de ambos gobiernos promueven una reversión de las medidas que se tomaron en ese sentido en el pasado" inclinándose por el ALCA.

El Consenso de Buenos Aires es complementario del de Washington. los diarios no han destacado que mientras Lula y Kirchner dicen que negociarán el ALCA desde un MERCOSUR unido, la oferta que se efectuaron de rebajar aranceles en materia de servicios, a cambio de que EEUU hiciera lo mismo en el tema agrícola, no incluye a Paraguay y Uruguay, que tendrían las propias. Esto demuestra lo irrelevante que es el MERCOSUR. El MERCOSUR dejó virtualmente de existir con la entrada en recesión simultáneamente de Brasil y Argentina, hace 4 años con la imposición de medidas proteccionistas a un lado y otro de la frontera de ambos países para intentar salir de la crisis uno a costa del otro. Aunque forman un bloque en la negociación del ALCA, las suspicacias y diferencias entre las burguesías argentina y brasileña no se pueden ocultar. El diario Clarín citaba la opinión de las empresas siderúrgicas argentina sobre este tema: "... los directivos siderúrgicos sostienen que está en discusión si el MERCOSUR, y en especial la integración con Brasil, fue una elección acertada de la Argentina o hubiera sido más conveniente desarrollar acuerdos de libre comercio [con otros países ]" (Clarín, 4 noviembre 2003).

Ni ALCA ni NO ALCA: Socialismo

La fecha de la firma del acuerdo es incierta, aunque EEUU utilizará todo su peso para intentar imponerlo cuanto antes. EEUU propone, en un primer momento, la eliminación de los aranceles aduaneros para el 58% de los productos industriales y para el 50% de los productos agrícolas a partir del 2005, y además para el 100% de los productos textiles a partir del 2010. Es verdad que los sectores capitalistas más dinámicos y competitivos en cada país latinoamericano sí están interesados en alcanzar algún acuerdo con EEUU para que abra su enorme mercado a sus mercancías. Además, las burguesías latinoamericanas son demasiado débiles y cobardes para oponerse completamente. De ahí que alcanzarán algún tipo de compromiso con la inclusión de algún tipo de compensación a cambio (ayudas, créditos, etc).

Desde El Militante nos oponernos a los intentos capitalistas por imponer el ALCA. Pero no compartimos las posturas de los nacionalistas burgueses y pequeñoburgueses que se oponen al mismo sin ofrecer otra alternativa. Aun sin la existencia del ALCA, la situación de decenas de millones de trabajadores, campesinos y pobres de las ciudades y el campo en América Latina es una pesadilla terrible. El problema no reside en abrir o cerrar las fronteras, sino en abolir el sistema capitalista responsable de esta barbarie para dar paso a un sistema socialista basado en la planificación armónica de los recursos de todo el continente para avanzar conjuntamente en un futuro auténticamente humano.

Los sindicatos obreros latinoamericanos y el resto de las organizaciones de izquierda y populares debemos iniciar un plan común de movilizaciones en todo el subcontinente implicando a millones de trabajadores y campesinos pobres para impedir la entrada en vigor del ALCA y combatir las política antiobreras y antipopulares de nuestros gobiernos.