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¡Por un Frente Antirrepresivo Republicano en Catalunya y el Estado español! ¡Fuera el régimen del 78! PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Lucha de Clases (CMI-estado Español)   
Martes 03 de Abril de 2018 12:00

españa catalunya

Desde la corriente Lucha de Clases, sección de la Corriente Marxista Internacional en el Estado español, rechazamos la detención de Carles Puigdemont en Alemania y exigimos su inmediata puesta en libertad, así como de los 5 dirigentes independentistas detenidos el viernes, incluido el último candidato a la presidencia de la Generalitat, Jordi Turull; además del resto de presos políticos catalanes.

Todo nuestro apoyo y simpatía está con las decenas de miles de jóvenes, trabajadores y ciudadanos en general que salieron valientemente a las calles de Catalunya el pasado fin de semana y, sobre todo, ayer domingo, para defender la liberación de todos los presos políticos catalanes y los derechos democrático-nacionales del pueblo catalán, comenzando por el derecho del Parlament de Catalunya a elegir al President de la Generalitat sin la intromisión del Estado.

Su lucha es una inspiración para todos los trabajadores, jóvenes, mujeres, jubilados y desempleados del resto del Estado que padecemos y nos enfrentamos a las políticas represivas y antisociales de la derecha española y de su aparato estatal reaccionario.

Ayer domingo hubo manifestaciones, cortes de carretera y fuertes enfrentamientos con los Mossos d’Esquadra, con un centenar de heridos y varios detenidos. Como en las anteriores movilizaciones, los Comités de Defensa de la República han jugado el papel más activo en las protestas. Significativamente, también hubo concentraciones y protestas en Euskadi y en Pamplona.

Concentración frente a la Delegación del Gobierno en Barcelona

La detención de Puigdemont se produce justamente después de la detención el viernes de Turull, los exconsellers Josep Rull, Raül Romeva y Dolors Bassa; y de Carme Forcadell, expresidenta del Parlament. Parece claro que el reaccionario juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, reactivó la orden de detención internacional contra Puigdemont y los demás dirigentes independentistas exiliados, en el momento en que el primero viajaba de Bélgica a Finlandia, sabiendo que en su viaje de regreso pasaría por países con un código penal más represivo, como es el caso de Alemania, donde no existe la sensibilidad hacia la cuestión nacional que hay en Bélgica y que tiene una figura jurídica similar a la de rebelión en su código penal. Sobre todo, el régimen español confía en la estrecha relación que existe entre las burguesías alemana y española y sus respectivos aparatos de Estado para que se atienda la solicitud de extradición. Debe estar habiendo presiones al más alto nivel para que esto acontezca.

El atropello a los derechos democráticos en Catalunya y a su Parlament elegido por el pueblo catalán es escandaloso. Puigdemont, Jordi Sánchez y Jordi Turull fueron elegidos diputados del Parlament por elección popular, gozaban de todos sus derechos políticos para ser elegidos presidentes de la Generalitat. Llarena y el Tribunal Constitucional, alentados por el régimen, han pisoteado todos estos derechos retorciendo las propias leyes burguesas a voluntad para impedir la investidura de estos tres candidatos y de otros hipotéticos candidatos encausados, también elegidos miembros del Parlament, como Rull o Romeva.

El Estado español incrementa así su cerco sobre el movimiento independentista, pretende humillarlo y tomarse su venganza, para que su desafío no quede impune y sirva de lección para todos aquellos que, dentro y fuera de Catalunya, osen desafiar al régimen. Como declaró correctamente el presidente del Parlament, Roger Torrent, ayer por la noche: "El Estado está atacando el corazón de la democracia, haciendo una causa general contra sus adversarios políticos y se encarniza con Cataluña convirtiéndola en un laboratorio para poder perseguir la disidencia en todas partes"

Hay otro elemento presente en la situación que explica esta nueva arremetida represiva. Tras meses de narcótico nacionalista español reaccionario, el ambiente en el Estado ha experimentado un cambio brusco, con la irrupción de la protesta social de millones de jubilados, mujeres y trabajadores que han inundado las calles del país este mes de marzo. Hay una reactivación clara de la lucha sindical, cuyo último ejemplo descollante ha sido la magnífica huelga de 48 horas de los trabajadores de Amazon en Madrid. Hace apenas unos días, el secretario general de la UGT, Pepe Álvarez, habló por primera vez, tras años de silencio de las cúpulas sindicales, sobre la posibilidad de convocar una huelga general. Si bien somos escépticos acerca de la voluntad real de estas direcciones a llevar esto a cabo de manera inmediata, sí es muy significativo que empiecen a mencionarlo de palabra, sintiendo la presión por abajo. Hay furia con las condiciones laborales y contra los alquileres imposibles de pagar por cientos de miles de familias obreras, debido a la especulación inmobiliaria. El gobierno del PP ha perdido toda su credibilidad, inundado por sus casos de corrupción y la desvergüenza de sus representantes. Sólo lo sostiene el apoyo activo de Ciudadanos y el apoyo pasivo de la dirección del PSOE. El último “affaire” del falso Máster conseguido por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha sido la gota que colma el vaso. Necesitan parar esto y desviar la atención de las familias trabajadoras de sus agobiantes problemas. Igual que en el pasado reciente se utilizaba la cuestión nacional vasca y ETA, para desviar la atención de los problemas sociales, se pretende utilizar ahora la cuestión nacional catalana para desviar la lucha que han emprendido millones y para formar un falso frente de “unidad nacional” contra los derechos democrático-nacionales de Catalunya.

La izquierda española no puede permanecer de brazos cruzados en esta situación. Debe salir públicamente y denunciar alto y claro la represión a los derechos democráticos en Catalunya, que está sometida a un estado de excepción. Y, consecuentemente, movilizar en la calle. Hay que seguir el ejemplo de IU-Madrid que ha exigido claramente la libertad de los presos políticos catalanes, y de la eurodiputada Marina Albiol que se ha pronunciado a favor de la movilización. Los dirigentes de Unidos Podemos deben abandonar su pusilanimidad y dejar de pensar en sus intereses de aparato y en los réditos electorales de 2019. Es falso que la defensa del derecho de autodeterminación de Catalunya tape los conflictos sociales, como argumentan. Es justamente al revés, con la excusa de “combatir el separatismo catalán” es cómo las burguesías española y catalana pretenden silenciar y adormecer las reivindicaciones sociales y laborales: “No exijáis aumento de las pensiones, no exijáis trabajo y sueldos dignos, no reclaméis igual salario para hombres y mujeres, no demandéis alquileres sociales y asequibles para las familias trabajadoras. Todo debe parar, porque nuestro principal enemigo es el separatismo catalán. Unámonos todos, españoles, ¿no veis que estamos en el mismo barco? Al diablo con vuestras demandas sociales y laborales. Vuestros salarios, pensiones y derechos sociales tienen que esperar, porque España es lo primero”. Sí, los beneficios fabulosos de los grandes empresarios y banqueros, su corrupción y su explotación desenfrenada contra la clase obrera son lo primero, para ellos. Es aquí donde cobra pleno sentido la frase de Marx: “Un pueblo que oprime a otro no puede ser un pueblo libre”.

Apoyar la acción represiva del Estado, o dejar que pase impunemente, fortalece a ese aparato represivo y su autoridad moral para atacar los derechos democráticos de todos. Han instalado un estado represivo que les permita encarcelar a tuiteros y cantantes de rap. Utilizan los “delitos de odio” para encausar a todo aquél que grita su indignación a los poderosos, mientras los corruptos y los familiares del monarca se ríen de todos nosotros y permanecen libres e impunes.

Apoyar o menospreciar la represión del Estado contra la mayoría del pueblo catalán desune, divide y abre distancias entre la clase trabajadora española y los trabajadores catalanes. Lo que nos une son las luchas y movilizaciones como las del 8M y las de los pensionistas. Y a esto añadimos: el apoyo al ejercicio de los derechos democráticos del pueblo catalán, comenzando por el derecho a la libre autodeterminación, como en el referéndum del 1 de octubre.

Concentración en el peaje de la AP-7 cerca de Girona 

Lo que ha quedado claro es que el intento realizado de ejercer ese derecho de autodeterminación por vías democrático-burguesas ha sido dinamitado por el Estado español. La autonomía catalana está intervenida, el Parlament fue disuelto desde Madrid, quienes impulsaron el referéndum están detenidos o exiliados, decenas más se enfrentan a cargos de rebelión, sedición, etc. Sólo por medios revolucionarios podrá llevarse a la práctica este derecho de manera efectiva.

Sin duda, la mayoría de la juventud catalana y una parte significativa de la clase trabajadora desean con ardor la república catalana, lo manifestaron en el referéndum del 1 de octubre y lo están defendiendo ahora en la calle. Anhelan con ello establecer un régimen verdaderamente democrático, liberarse de un Estado opresivo que encarcela a quien se expresa libremente en las redes sociales o a través de expresiones artísticas, y que humilla el sentimiento nacional catalán. Desprecian a un aparato de Estado (judicial y policial) colmado de franquistas y reaccionarios, y ven cómo un Jefe de Estado no elegido, cuya legitimidad se remonta al régimen franquista, escapa a todo control de la población y se pone al frente de la represión contra su pueblo. Desean liberarse de la tutela de una oligarquía parásita de banqueros y grandes empresarios que amasan fortunas con el sudor de los trabajadores. Todos estos anhelos son democráticos y tienen un claro contenido revolucionario, y merecen todo nuestro apoyo y simpatía.

La burguesía catalana ha mostrado su auténtica faz y se ha alineado completamente con Madrid, chantajeando a los trabajadores con el cierre de empresas si se avanza hacia la independencia. Esto quiere decir que una lucha consecuente por la república catalana sólo puede tomar cuerpo como una lucha anticapitalista.

ERC y JxCat han apostado todo a medidas institucionalistas, y han ido aceptando todas las imposiciones del Estado español en la investidura del President de la Generalitat: no investir a Puigdemont, no investir a Sánchez, no investir a Turull, etc. Se muestran satisfechos con haber proclamado simplemente una república simbólica sin contenido real, y confían en que esa sea la base jurídica para sacar a los presos de las cárceles. No proponen una salida real a la situación.

Desde nuestro punto de vista, la CUP, los CDRs, los republicanos confederales como Albano Dante y otros, que representan todos ellos el ala izquierda del movimiento, deben profundizar su posición de vincular la lucha por la república catalana con el socialismo, sacudiéndose la tutela de ERC y JxCat más claramente, y aspirar a encabezar el movimiento.

Por supuesto, estamos de acuerdo con las iniciativas proclamadas en Catalunya de formar un frente único contra la represión del Estado, al que se han comprometido ERC. JxCat, la CUP y los Comunes, si bien no ha pasado del plano parlamentario. El President del Parlament, Torrent, ha declarado que tratará de aunar esfuerzos con organizaciones soberanistas, sociales y los sindicatos para dar una respuesta contundente a la represión. En las calles de Catalunya se gritaba Huelga General y el derecho del Parlament a elegir el President de la Generalitat. Estamos de acuerdo con todo eso y lo apoyamos. Sin embargo, no apoyamos que el objetivo de este frente parlamentario, como defienden los dirigentes de ERC, de los Comunes y de un sector de JxCat, sea asegurar un gobierno de la Generalitat “efectivo” y dentro del marco del 155, aceptando las limitaciones antidemocráticas que ha impuesto el Estado. Defendemos que Puigdemont (o cualquier otro dirigente encausado) pueda ser investido, si ese fuera el deseo y la voluntad de la mayoría del Parlament, y que tal hecho sea defendido en las calles a través de la movilización popular.

Concentración en Lleida

 Ya hemos dejado clara nuestra crítica a la dirección estatal de Unidos Podemos por no llamar a movilizarse activamente contra la represión. Pero a pesar de eso, la izquierda independentista debe tomar la iniciativa y hacer un llamamiento a Unidos Podemos y a la clase obrera española, comenzando por su capa más avanzada. Debe hacer todos los esfuerzos posibles para interesarlos en la lucha y crear puntos de apoyo en su seno, haciéndole ver que la lucha por la república catalana es parte de la lucha contra el régimen monárquico del 78 y contra el sistema capitalista en el conjunto del Estado español. Más aún, esta sería la mejor manera de encontrar un eco favorable en el sector de la clase obrera catalana no independentista si se convence de que su incorporación a la lucha servirá para extender el movimiento entre sus hermanos del resto del Estado. Si la burguesía española saca su fuerza de la falsa “unidad nacional” entre las clases, es la labor de los socialistas revolucionarios tratar de romper esa falsa unidad, incorporando reivindicaciones que unan a todos los explotados y muestren los intereses irreconciliables entre la burguesía y la clase trabajadora. Hay que extender el ejemplo del grupo de solidaridad nacido dentro del independentismo catalán con la lucha de los vecinos de Murcia que luchan por el soterramiento de las vías del AVE y que han sido brutalmente reprimidos por la policía.

Sin renunciar a los objetivos y al propio programa de cada uno, la izquierda independentista catalana, la izquierda española, y todos los progresistas y demócratas consecuentes del conjunto del Estado, deben organizar un frente único de lucha contra la represión y en defensa de los derechos democráticos sobre la base de los siguientes puntos:

  • Retirada inmediata del 155 en Catalunya
  • Libertad de los presos políticos, catalanes y del resto del Estado. Retirada de los cargos y denuncias contra todos los activistas y miembros de los CDRs acumulados a lo largo de estos meses de lucha.
  • Que el Parlament de Catalunya elija libremente al President de la Generalitat que desee la mayoría ¡Fuera la intervención del aparato judicial en las instituciones catalanas!
  • Fuera la ley mordaza y las demás leyes reaccionarias del código penal español
  • Fuera el régimen del 78. República para catalanes y españoles
  • Movilizaciones en todo el Estado en defensa de los derechos democráticos

Esto debería completarse con las reivindicaciones sociales y laborales más sentidas por la clase trabajadora:

  • Derogación de la contrarreforma laboral.
  • No a la reforma de las pensiones. Revalorización de las pensiones con el IPC
  • A igual trabajo, igual salario
  • Salario mínimo de 1.000 euros
  • Por la huelga general
  • Abajo el gobierno de PP-Ciudadanos

En el curso de la lucha, sin imponerse sobre el movimiento, y apelando a su madurez, evaluamos proponer la consigna de formar Comités de Defensa de la República en todo el Estado, en los barrios, pueblos, universidades y, donde sea posible, en las empresas, como organismos que puedan aglutinar y organizar la lucha contra el régimen del 78 y su monarquía.

¡Por un Frente Antirrepresivo Republicano en Catalunya y el Estado español! ¡Abajo el gobierno de PP-Ciudadanos! ¡Fuera el régimen monárquico del 78 y su aparato de Estado! ¡Huelga general!