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La clase obrera griega: un volcán ensordecedor PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Fred Weston   
Martes 22 de Abril de 2003 00:00
Los acontecimientos en Grecia durante el último período, como en todos los países, han estado dominados por la guerra en Iraq y la crisis de la economía mundial. El crecimiento del PBI mundial en 2002 fue sólo de un simple 0,8% y este año será aún menor. La guerra no servirá para aliviar esta situación. Los acontecimientos en Grecia durante el último período, como en todos los países, han estado dominados por la guerra en Iraq y la crisis de la economía mundial. El crecimiento del PBI mundial en 2002 fue sólo de un simple 0,8% y este año será aún menor. La guerra no servirá para aliviar esta situación.

El movimiento contra la guerra se ha desarrollado al mismo tiempo que la economía griega entraba en declive. La furia general de los jóvenes y trabajadores griegos ha ido a la par que el empeoramiento de las condiciones sociales y económicas, además de una creciente oposición a las maniobras del imperialismo estadounidense en Oriente Medio.
Grecia depende profundamente de la economía mundial y por eso su economía se está deteriorando rápidamente. El gobierno basó su último presupuesto en un crecimiento del 3,8% del PBI para este año, pero ahora los expertos dicen que no superará el 3,4% y aún así van a revisar todos sus pronósticos a la baja. Algunos analistas independientes dicen que será inferior al 3%.

Las últimas cifras indican esta tendencia descendente. El consumo ha caído, pasó de un crecimiento del 12% en enero al 6% en febrero. El turismo también se ha reducido. Se han cancelado el 50% de las reservas turísticas. Los ingresos por turismo representan el 25% del PBI griego y este año se espera que desciendan un 40% los ingresos en este sector, por lo tanto, estos acontecimientos tendrán consecuencias serias en el crecimiento económico griego.

El objetivo de inflación del gobierno era del 2,8%, pero en enero ya estaba en el 3,4% y ahora está en el 4,3% y esto a pesar de que durante Navidad los precios cayeron. El aumento de la inflación puede reducir el crecimiento un 1%.

La situación de la bolsa griega es catastrófica. El índice actualmente está en los 1.500 puntos, cuando sólo hace dos años estaba en los 6.800 puntos. En marzo, veinticinco grandes empresas anunciaron que estaban en bancarrota y la cifra va en aumento.

En el presupuesto del año 2003, el gobierno había aumentado el objetivo de crear 300.000 nuevos empleos. Sólo conseguieron crear 5.000 cuando en el mismo período de tiempo se perdieron 40.000 empleos. Su objetivo es mantener la tasa de desempleo por debajo del 10%, pero va a ser imposible.

La debilidad de la economía griega

La competitividad de la industria griega está cayendo. Mientras que los precios de las exportaciones aumentaron un 4,5%. Por esa razón la tasa de inflación en Grecia duplica la media de la Unión Europea.

El endeudamiento de las empresas privadas aumenta rápidamente debido a su incapacidad de cubrir los costos diarios de funcionamiento. El crédito a las empresas privadas y las agencias turísticas aumentaron, mientras que los préstamos a personas individuales cayeron porque la gente normal intenta reducir sus gastos y pagar sus deudas. El endeudamiento privado alcanzó la cifra de 32.500 millones de euros, el 22% del PBI, mientras que al mismo tiempo se calcula que 400.000 griegos no pueden pagar los intereses de sus deudas (de una población total de 10,6 millones de personas).

Los costos de producción están aumentando a pesar de que los costos laborales en Grecia son muy bajos. El costo medio a la hora del trabajo (incluidas las contribuciones al sistema nacional de salud, etc.,) es de aproximadamente 10 euros. (A propósito, estas cifras acaban con el mito de la llamada convergencia de las economías de la Unión Europea).

Las dificultades de la economía griega, a pesar de los costos laborales tan baratos, sirve para subrayar la debilidad de su industria. En realidad, la economía productiva real sufre un serio declive. Por el momento quedó en segundo plano por los próximos Juegos Olímpicos y los fondos recibidos de la Unión Europea. Este gasto en obras públicas ha tenido un efecto estimulante en la economía, pero a corto plazo. Ha permitido al gobierno mantener la ilusión en que todo va bien en el frente económico. Pero este es un fenómeno temporal. No cambia la debilidad fundamental de la economía griega y por lo tanto todo este gasto público emergerá más tarde con un aumento de la deuda pública y el agravamiento de la situación. La situación empeorará porque los ingresos procedentes de los impuestos han caído a causa de la crisis general de la economía.

La furia de la clase obrera

Aunque la economía creció en el período pasado esto no significa que los trabajadores estén contentos. Mientras que el gobierno ha informado de las tasas relativamente elevadas de crecimiento, éste crecimiento ha ido mano a mano con ataques al sistema del bienestar, como son las pensiones, la educación y las privatizaciones.

Ahora son visibles claramente los signos de ralentización económica y los trabajadores se encuentran en el peor de los mundos posibles, ataques al gasto social y pérdida de empleo. Mientras que la economía se desliza hacia la recesión, también vemos que se están produciendo procesos moleculares dentro del movimiento obrero griego. Las huelgas generales de 2001 marcaron un punto de inflexión en la situación.

Lo que provocó este movimiento fue el intento de aumentar las contribuciones de los trabajadores al sistema nacional de salud y la reducción de las pensiones. La enorme reacción de los trabajadores obligó al gobierno a dar marcha atrás en estas medidas. El gobierno del PASOK se retiró y tuvo que aceptar un acuerdo. Esto explica por qué el movimiento no continuó al mismo nivel que antes.

Sin embargo, en un corto período de tiempo hubo dos huelgas generales que dejaron su huella en el movimiento. Después siguieron varias huelgas del sector público en las que participaron también los docentes, tanto de la educación primaria como de la secundaria. Los inspectores de hacienda también estuvieron en huelga. Hubo huelgas en la sanidad, ambulancias y también de trabajadores del gobierno. Los trabajadores de las destilerías de petróleo estatales también fueron a la huelga para detener los planes de privatización de esta industria.

También pudimos presenciar un acontecimiento importante, toda una serie de huelgas en las que participaron sectores anteriormente desorganizados. Capas que anteriormente no estaban organizadas, que tampoco habían participado en huelgas y que han creado nuevas secciones sindicales. Un ejemplo de esto fue la lucha de TEO (trabajadores de los peajes de autopistas) que no sólo fueron a la huelga, también obligaron a los empresarios a dar marcha atrás y consiguieron importantes concesiones. Los trabajadores temporarios tienen ahora contratos permanentes. Incluso los trabajadores de Pizza Hut participaron en esta cadena de huelgas.

Lo más significativo es que cada vez son más los trabajadores que participan activamente en la actividad sindical. En las últimas elecciones sindicales hubo 100.000 votos más que en las anteriores. Esta es una señal del cambio que se está produciendo en la situación.

Una nueva capa entra en los sindicatos

Otro fenómeno importante ha sido el surgimiento de una nueva capa de activistas sindicales. Jóvenes trabajadores que empiezan a participar y delegados sindicales cada vez más jóvenes y militantes. Esto indica que el movimiento está madurando y se está preparando para una nueva oleada de luchas en el próximo período.

Algunas personas de la izquierda habían sacado conclusiones erróneas de la experiencia de las grandes huelgas generales de 2001. Como el año pasado hubo pocas huelgas pensaban que el movimiento estaba en retroceso.

No comprenden que el movimiento no asciende en línea recta y con niveles huelguísticos cada vez más grandes. Son inevitables las calmas temporales. El número de huelgas por sí mismo no es un indicador de la furia de la clase obrera y su militancia.

Como hemos explicado no hemos visto una movilización general del mismo nivel que la de 2001, aparte de las movilizaciones contra la guerra. La huelga general de junio de 2002 interrumpió este proceso y reveló la creciente militancia de los trabajadores griegos, pero nada que ver con las huelgas generales de 2001. Después de junio de 2002 vimos huelgas en algunos sectores pero la mayoría aisladas.

Existen algunos factores que pueden explicar esto. En primer lugar, en la industria tenemos los efectos de la crisis que dificultan la actividad huelguística. También había ansiedad por la proximidad de la guerra. Los trabajadores estaban en una situación de esperar y ver los efectos. Como dijimos antes, también está el factor importante de que el gobierno PASOK tuvo que dar marcha atrás. Los trabajadores lo vieron como una victoria parcial y por lo tanto no veían razón alguna para salir de nuevo. También es verdad que los dirigentes sindicales han jugado un papel clave. Desde el movimiento de 2001 han estado intentando frenar el movimiento.

Además, está la cuestión importante de las divisiones en el movimiento sindical. No hay una manifestación o mitin unificado, siempre hay dos o tres al mismo tiempo. El KKE (Partido Comunista) y otros grupos de izquierdas insisten en organizar sus propios actos frente a los oficiales, y esto se ha convertido en un problema para el movimiento.

Una prueba de la verdadera situación es que mientras los dirigentes sindicales no han conseguido organizar huelgas importantes sobre cuestiones locales concretas, sí han convocado protestas generales como fue el caso de la guerra. Cuando convocan estas protestas la respuesta es enorme. Como hemos podido ver en las huelgas generales convocadas contra la guerra.

Esto demuestra que los dirigentes sindicales intentan ocultar su falta de disposición para luchar por cuestiones que afectan directamente a los trabajadores griegos y por esa razón han puesto todo el énfasis en la guerra. Pero también revela que no van a ser capaces de frenar el movimiento durante mucho tiempo más. La GSEE (la confederación griega de sindicatos) antes del inicio de la guerra propuso a la CES una movilización de los trabajadores europeos. Esto refleja la enorme oposición a la guerra que existe entre los trabajadores griegos y también demuestra el poco margen de maniobra que tienen en este momento los dirigentes sindicales.

Esta contradicción aparente entre el bajo nivel de huelgas del año pasado y la masiva participación en las huelgas generales contra la guerra, en realidad, demuestra que el nivel de conciencia de los trabajadores griegos es muy alto. Hasta febrero de este año, durante los nueve meses anteriores, había caído el número de huelgas. Como ya hemos señalado, algunos observadores han interpretado este hecho como un declive del movimiento y el desarrollo de un ambiente de pesimismo entre los trabajadores. Es una interpretación muy superficial del movimiento. Puede parecer una contradicción que el número de huelgas locales sea inferior al de hace un año y que al mismo tiempo tengamos movilizaciones generales tan grandes como las de la guerra.

No hay nada nuevo en este fenómeno. Lo hemos visto muchas veces antes en la historia del movimiento obrero. Precisamente porque las condiciones en cada centro de trabajo particular son difíciles (con una recesión en marcha los empresarios necesitan atacar más a los trabajadores, etc.,), entonces los trabajadores comprenden la necesidad de la lucha general y no de una forma aislada. Esto demuestra que el nivel de conciencia es alto. Trotsky explicó este fenómeno en los años treinta, en su obra clásica, ¿A donde va Francia?

Esto explica la situación que tenemos ahora en Grecia. Estamos viendo cómo se unen las movilizaciones de los trabajadores contra los ataques a sus derechos con el movimiento contra la guerra. Esta situación también provocará después luchas individuales.

Ha aumentado la radicalización sobre todo entre los jóvenes, ahora hay capas importantes de jóvenes que miran hacia las ideas marxistas y revolucionarias. En la manifestación contra la guerra del 15 de febrero, decenas de miles de jóvenes, en particular estudiantes, salieron a la calle reflejando este proceso. Los vimos repetido en las demás manifestaciones contra la guerra.

El PASOK enfrenta la derrota

Mientras se desarrolla este ambiente entre los trabajadores y jóvenes, la imagen que presentan los capitalistas es la de una clase dominante corrupta y dividida. El clima es de escándalos, maniobras sucias y un sentimiento de malestar general. Esto está teniendo un efecto en los acontecimientos políticos.

Hay divisiones en el seno de la clase dominante. El capitalismo griego tiene una naturaleza parasitaria. Depende de los contratos del estado, como son la construcción de carreteras, nuevos estadios, subvenciones, etc., El problema es que el gobierno no puede satisfacer a todos ellos. Por esa razón, un sector, el que está consiguiendo contratos, todavía apoya al gobierno PASOK (aunque estos contratos no durarán mucho).

En general, sería correcto decir que la mayor parte de la burguesía griega ahora está dispuesta a prescindir del gobierno PASOK. Éste demostró ser incapaz de implementar la política que necesita la burguesía, es decir, recortes del sistema de pensiones, más desregulación laboral, etc., Sus relaciones con los sindicatos, en el pasado un beneficio, ahora se convirtió en un obstáculo para los capitalistas.

Esto llega en un momento donde el apoyo popular al gobierno PASOK esta languideciendo. El PASOK estuvo en el gobierno durante los veinte últimos años, excepto en tres, y está estrechamente vinculado a toda la política de recortes y ataques al nivel de vida de los trabajadores.

Estamos viendo un proceso similar al que se ha dado en el resto de Europa. No se trata de un giro a la derecha de la sociedad griega, todo lo contrario, se trata de una polarización con un giro a la izquierda de importantes capas de la sociedad. Pero debido a la política del PASOK, muchos jóvenes y trabajadores no ven una alternativa clara y prefieren abstenerse en las elecciones.

Las últimas encuestas dan como vencedora a la derecha, el partido Nueva Democracia, que aventaja al PASOK en un 8 por ciento. A pesar de que ND ha sufrido una escisión por la derecha, formando el pequeño partido LAOS, que obtiene el 1,5 por ciento en las encuestas. Este apoyo a ND también representa más un voto contra el PASOK que un voto para ND.

Esto explica por qué, por ejemplo, ND en lugar de aprovechar las divisiones en la sociedad griega, lo que está intentando es presentarse como un partido conciliador y se define como un partido nacional para “todo el pueblo” y dice que “debemos olvidar el pasado”. Son conscientes de que no pueden conseguir mucho apoyo si demuestran que sus verdaderas intenciones es satisfacer a los empresarios griegos, tampoco pueden decir públicamente que continuarán con los ataques iniciados por el PASOK. No es que ND haya ganado fuerza, es la debilidad y la política del gobierno PASOK lo que está creando un clima favorable para la posible victoria de ND.

Perspectivas para un gobierno de ND

Las elecciones generales se celebrarán en el otoño del 2004, pero puede que se adelanten a la próxima primavera. El resultado más probable es que el PASOK pierda las elecciones y que ND llegue al poder. Entonces, comenzarán los verdaderos ataques. Pero es probable que ND se encuentre una situación similar a la que se encontró Berlusconi en Italia y que provoque una reacción de masas entre los trabajadores y la juventud. Los síntomas son evidentes.

La situación actual ha tenido un efecto en las actividades del PASOK. No es una exageración decir que se ha producido un colapso completo de la militancia y la actividad de las agrupaciones del partido. No es sorprendente si se tiene en cuenta la política que ha implementado durante los últimos años. La base activa del PASOK está concentrando sus actividades en el frente sindical, es lógico, porque es allí donde pueden expresar su oposición a la política del partido.

Sin embargo, a pesar de la ausencia de actividad entre la base, se ha producido un enfrentamiento grande con la dirección del partido. Ante la perspectiva de perder las elecciones, lo que significa menos escaños en el parlamento y la pérdida de control de los ministerios, ha estallado la lucha entre la burocracia del partido.

El aparato del partido está presionado desde dos frentes, los trabajadores y los empresarios. Estos últimos exigen más medidas de austeridad, pero la dirección del PASOK está mirando a las próximas elecciones y no quiere nada que pueda ensombrecer sus perspectivas electorales.

Ante la caída de su apoyo electoral, el gobierno del PASOK está intentando mejorar su imagen aprovechando los últimos acontecimientos para conseguir ventaja. Por ejemplo, iniciaron el juicio contra el grupo terrorista 17 de Noviembre, con esto espera demostrar que es el gobierno de la ley y el orden, pero esto no va a tener ningún efecto.

El gobierno también intenta explotar la cuestión chipriota. La idea de encontrar una solución sería visto como algo positivo para el gobierno. Espera alcanzar un acuerdo con Turquía y que la isla se pueda “reunificar” bajo los auspicios de la ONU.

Sin embargo, los problemas con Turquía son más complicados. La UE alarga constantemente la entrada de Turquía. La han excluido de la lista de nuevos miembros. A un sector de la clase dominante turca le gustaría entrar en la UE, pero también existe un ala contraria que mira hacia el este y que no está dispuesta a cumplir las exigencias que pide la UE. El gobierno griego espera que Turquía ceda el norte de Chipre sin conseguir nada a cambio. El resultado ha sido el colapso del plan Annan, que suponía la reunificación de Chipre sobre una base federal y de este modo la isla podría entrar en la UE. Todo le salió mal al gobierno en relación a Chipre y es visto como otro de sus tantos fracasos.

El Partido Comunista y Synaspismos

Como hemos dicho el apoyo al PASOK está en declive. Esta es la consecuencia de años de estancia en el poder e implementar una política abiertamente proburguesa. Una parte importante de los jóvenes se alejaron del partido y también una capa significativa de los militantes sindicales se desilusionó. Esto ha creado una situación donde el sector más avanzado de la juventud y los trabajadores están buscando una alternativa. Pero los dos principales partidos de izquierdas, el KKE (Partido Comunista Griego) y el Synaspismos (que procede de una escisión del KKE) han sido incapaces de aprovechar esta situación.

El KKE ha adoptado una política sectaria. Insiste en convocar acciones separadas a través de su sindicato, el PAME. Esta ha sido la característica constante con el movimiento contra la guerra, donde ha intentado convocar manifestaciones separadas. Pero combina el sectarismo con la política oportunista, por ejemplo, llegando a acuerdos con ND y esto ha alejado del partido a muchos simpatizantes del PASOK.

La parálisis del KKE se puede ver en su apoyo electoral. Las encuestas le dan un resultado de entre el 5 y el 7 por ciento. En las últimas consiguió el 6 por ciento. En las últimas elecciones municipales este resultado fue aún inferior. Esto demuestra que es incapaz de aprovechar lo que pierde el PASOK. Se produce mucha rotación entre su militancia, esto demuestra que tiene potencial para atraer a nuevos militantes pero que no puede mantenerlos demasiado tiempo dentro del partido. Esta situación prepara el terreno para una crisis dentro del Partido Comunista, una parte de su militancia buscará las ideas comunistas verdaderas y cuestionará su dirección.

El Synaspismos se encuentra en una situación parecida. Sus dirigentes están apoyando lo que parece una versión más izquierdista de la política del PASOK. Las encuestas de opinión le dan el 3,5 por ciento. Si se confirma este resultado en las elecciones generales, el partido se enfrentará a una crisis. En Grecia se necesita el 4 por ciento para tener representación parlamentaria. Como consecuencia de esta situación ya hemos visto intentos por parte de la base del partido, especialmente de la juventud, de girar a la izquierda. Un fenómeno interesante en el voto al Synaspismos ha sido que sólo sube donde el partido se presenta en una plataforma conjunta con el PASOK, así es visto como un partido no-sectario y que intenta empujar a la izquierda al PASOK.

La incapacidad de estos dos partidos de izquierdas de dar una alternativa de izquierdas al PASOK, ha llevado a una situación en la que algunos grupos de ultraizquierda han ganado apoyos y han dejado margen para que crezca el Foro Social. Sin embargo, todavía hablamos de un número pequeño. No es un fenómeno de masas. El Foro Social es incapaz de conseguir un apoyo serio en los barrios obreros. Al final, el Foro Social sólo es una coalición del Synaspismos y algunos grupos ultraizquierdistas.

En muchos de estos grupos se habla de transformar el Synaspismos en una especie de Refundación Comunista, donde coexisten diferentes tendencias. Pero Grecia no es Italia, aquí sólo representa un intento desesperado de estos grupos de presentarse detrás de la bandera del Synaspismos y de esta forma superar su propia debilidad e incapacidad de conectar con las masas. A pesar de todo, los dos principales partidos de la clase obrera siguen siendo el PASOK y el KKE, y el Synaspismos que está por detrás de ambos partidos y que ha mantenido algunas de las viejas tradiciones del KKE.

Crisis general de la izquierda

Lo que aquí vemos es una crisis de todos los partidos de la izquierda. Esta situación refleja el deseo de un cambio radical por parte de las bases que choca con los intentos de la dirección de dar marcha atrás al proceso. Esto explica la actitud de muchos jóvenes hacia todos los partidos de izquierda. El 15 de febrero se celebró la manifestación más grande en años y en la que participaron 300.000 personas. Un gran número de los jóvenes participantes, muchos de los cuales no iban detrás de ningún grupo o partido organizado, se acercaban a todo aquel que aparentemente tuviera una posición más militante.

Esto confirma lo que hemos dicho antes, no estamos presenciando un giro importante a la izquierda entre las capas más avanzadas. Lo que vemos aquí es la creciente desilusión con el gobierno del PASOK y la búsqueda de ideas de izquierda. Como no hay un punto de referencia claro, esto provoca la situación confusa que vemos ahora, gente en busca de una alternativa que no encuentra. Algunos jóvenes y trabajadores se abstendrán en las elecciones generales. Están desilusionados con el PASOK y la izquierda en su conjunto, y por supuesto, no votarán a ND. Al mismo tiempo, una capa de la clase media está girando a la derecha, de este sector consigue ND una mayoría relativa.

Así que en estas condiciones de polarización izquierda-derecha, el gobierno del PASOK está preparando su propia caída. Ya está debilitado electoralmente y en determinado momento esto supondrá su salida del poder. Pero ND enfrentará una situación completamente diferente a la que existía cuando el PASOK llegó al poder. Durante todo un período el PASOK se benefició del boom económico. Esto le dió cierta estabilidad y le permitió sobrevivir durante un período. Pero si ND llega al poder lo hará en un período de declive y recesión.

En estas condiciones ND tendrá que pasar rápidamente a la ofensiva contra los trabajadores. Además tendrá que seguir con las privatizaciones y las reducciones salariales. Y la recesión empeorará las cosas.

El gobernador del Banco de Grecia ya declaró la necesidad de cambiar completamente el sistema nacional de salud, la introducción de “nuevas relaciones laborales” y planteó la necesidad de “liberar el mercado”.

El gobierno de ND creará condiciones nuevas

ND se enfrentará a la clase obrera griega. Su política, incluso su presencia en el gobierno, provocará una reacción masiva de los trabajadores y jóvenes. Vimos la prueba hace dos años con las dos huelgas generales antes mencionadas. Entonces, los dirigentes sindicales, especialmente el PASKE (el sindicato vinculado al PASOK), pudieron llegar a un acuerdo y también utilizar sus relaciones especiales con los dirigentes del PASOK. A pesar de la naturaleza de los dirigentes del PASOK, hay un gran número de trabajadores que prefieren al PASOK en el gobierno que ver a ND en su lugar.

ND no tendrá estas “relaciones especiales”. Los dirigentes sindicales sufrirán una gran presión y tendrán que ponerse a la cabeza de la lucha. Los trabajadores verán a ND como su enemigo y no aceptarán el mismo grado de compromiso que estuvieron dispuestos a conceder al gobierno PASOK. Veremos una situación similar a la de Italia. Los empresarios tendrán su gobierno de derechas, pero esto tendrá un impacto en el movimiento obrero y sus organizaciones. En Italia, cuando el PDS (el ala de derechas del antiguo Partido Comunista Italiano) perdió y llegó al poder el gobierno de Berlusconi, la principal federación sindical, la CGIL, tuvo que girar a la izquierda y su dirigente, Cofferati, tuvo que adoptar una posición más radical. Esto también va a ocurrir en Grecia. Por esa razón, los primeros movimientos contra el futuro gobierno de ND vendrán de las federaciones sindicales griegas, la GSEE y ADEDI (las federaciones del sector público y privado).

Esto también se expresará en mayor actividad dentro de la base sindical. Este proceso ya comenzó. Los sindicatos en Grecia están creciendo y hay más trabajadores participando en la vida de los sindicatos. Cuando ND esté en el poder este proceso se intensificará e incluso será mayor el número de trabajadores que entre en los sindicatos.

A pesar de las tácticas del KKE, cuando el PASOK esté en la oposición, entre los trabajadores dominará el instinto de unidad y lucha. Esto tendrá un impacto en los dirigentes sindicales del PASOK y a su vez afectará al propio partido. Los dirigentes del ala de derechas que dominan el partido se quedarán aislados y surgirá el ala de izquierdas. Es inevitable la lucha interna en el partido, la base, empujada por la presión de la situación general, empujará al partido más a la izquierda.

Formar a la vanguardia

En una etapa posterior, los trabajadores regresarán de nuevo al partido, lo llenarán y fortalecerán. Por ahora es una perspectiva para el futuro. Los mejores y más radicales jóvenes y trabajadores están descontentos con la política actual del PASOK. Pero la tarea de los marxistas es formar a la vanguardia. Con la situación actual es fácil que aparezcan tendencias ultraizquierdistas. Es una reacción natural. Pero no resolverá el problema de cómo ganar a las masas para las verdaderas ideas revolucionarias. Esta capa ahora cayendo en la inactividad y debe comprender que la política sectaria y las tácticas ultraizquierdistas no sirven para ganar a las masas. Deben aprender de la experiencia del propio movimiento, y también de la maravillosa herencia de los grandes marxistas de la historia, como Lenin, quién comprendió claramente está cuestión. Lo mismo ocurrió con Marx, basta con leer El Manifiesto Comunista.

Estamos en las primeras etapas de lo que está destinado a ser uno de los períodos más tumultuosos de la historia. Esto afectará a todas las capas de la sociedad. Pero precisamente porque estamos en las etapas iniciales, diferentes capas se están movimiendo con ritmos diferentes. La capa más avanzada de la clase se siente frustrada porque las masas no la siguen. Estas capas avanzadas se sorprenderán cuando las masas entren en acción, porque inevitablemente, cuando esto ocurra, el primer movimiento de las masas será hacia el GSEE y el ADEDI, y más tarde hacia el PASOK y el KKE, y en algún grado hacia el Synaspismos.

Aunque estamos en su etapa inicial, ya se ha producido un gran movimiento. Grecia realmente adelantó este proceso que ahora se está desarrollando en Europa y el mundo. Hace dos años ya explicamos que Grecia estaba demostrando al resto de Europa cual sería su propio futuro. Ahora los acontecimientos lo confirmaron.

El actual movimiento contra la guerra confirmó a un nivel superior la furia y la militancia de los trabajadores y jóvenes griegos. Se convocaron varias huelgas generales contra la guerra, con una masiva participación y manifestaciones de masas. Esto demuestra como ha afectado esta situación a la clase obrera. Su voluntad de lucha es incuestionable.

Sin embargo, debemos introducir una nota de cautela. Los dirigentes sindicales griegos convocaron una huelga general tras otra, de dos horas, cuatro horas y en algunos sectores de 24 horas. Las convocaron por la cuestión de Iraq. Sin duda en Grecia hay una oposición de masas a la guerra. Pero los mismos dirigentes sindicales que convocaron estas huelgas ahora no están dispuestos a convocar huelgas por cuestiones más próximas a los trabajadores, como son los salarios, las condiciones laborales, el empleo, las privatizaciones, etc., Presentan una postura radical en la cuestión de la guerra porque saben que no les va a provocar demasiados problemas. Esto puede provocar cierta dosis de frustración y cansancio entre los trabajadores. Los dirigentes sindicales tratan al movimiento sindical como si fuera una tapadera que puedes levantar y bajar en cualquier momento para soltar vapor. Para ellos, la huelga general no es un paso adelante en el fortalecimiento del movimiento y para que la clase obrera sea consciente de su poder. Todo lo contrario, en sus manos es un instrumento para cansar al movimiento, para soltar vapor. Lo vimos antes en otros países, concretamente en Italia, donde los dirigentes sindicales convirtieron estas maniobras en un arte. El resultado final es devaluar el concepto de huelga general ante los ojos de los jóvenes y trabajadores.

A pesar de esto, está claro que existe un ambiente muy militante entre los trabajadores. Puede que durante un período esté en calma, pero resurgirá inevitablemente y a un nivel mucho más elevado. Es como un volcán ensordecedor en el cual se está acumulando una enorme presión. De vez en cuando, se pueden ver sus movimientos en la superficie. Pero llega un momento en que la enorme presión que se acumuló abajo estalla. Ocurre lo mismo con la clase obrera. La situación objetiva es la que empuja a los trabajadores al camino de la lucha. Se producirán períodos de auge y reflujo, pero la dirección general es ascendente.

Lo que se está preparando en Grecia es el regreso a las condiciones de los años setenta, pero a un nivel más alto. En 1974, los trabajadores griegos derribaron a la odiada dictadura de los coroneles. Los trabajadores entraron en masa a la vida política. Las organizaciones de masas crecieron geométricamente. El propio PASOK se creó en ese momento. El movimiento giró a la izquierda y desafío la propia legitimidad del sistema capitalista. La situación actual no se puede comparar a la de ese momento... todavía. Pero sin duda nos dirigimos en esa dirección. La situación actual es una oportunidad de oro para extender las ideas del marxismo entre los jóvenes y trabajadores, para formar a la nueva generación y prepararla para los acontecimientos inevitables que se desarrollarán durante los próximos años.

22 de abril de 2003