EMPEZÓ LA GUERRA IMPERIALISTA EN IRAQ Imprimir
Escrito por El Militante   
Jueves 20 de Marzo de 2003 00:00
Declaración de la Corriente Socialista El Militante

La masacre ya ha empezado. Toneladas de bombas caerán sobre la población iraquí. Miles de familias serán masacradas sin piedad. La maquinaria más destructiva de la Tierra, el ejército norteamericano, se está cebando contra un país destrozado por la primera guerra del Golfo, y 12 años de embargo y bombardeos cotidianos a lo largo de ese periodo. Sobre una población diezmada por el hambre y la pobreza el imperialismo norteamericano experimentará las últimas innovaciones en tecnología militar.Esta guerrguerra es una acción criminal, imperialista, contra todo un pueblo. Bush se ha convertido en un criminal a gran escala, y Aznar y Blair son corresponsables directos de esta masacre

Declaración de la Corriente Socialista El Militante

La masacre ya ha empezado. Toneladas de bombas caerán sobre la población iraquí. Miles de familias serán masacradas sin piedad. La maquinaria más destructiva de la Tierra, el ejército norteamericano, se está cebando contra un país destrozado por la primera guerra del Golfo, y 12 años de embargo y bombardeos cotidianos a lo largo de ese periodo. Sobre una población diezmada por el hambre y la pobreza el imperialismo norteamericano experimentará las últimas innovaciones en tecnología militar, incluyendo la anunciada bomba “convencional” que equivale, por su potencial destructivo, a una bomba nuclear. Esta guerra es todo menos un combate entre fuerzas iguales. Es la devastación de un país sin ninguna posibilidad de defenderse de su agresor. Esta guerra es una acción criminal, imperialista, contra todo un pueblo. Bush se ha convertido en un criminal a gran escala, y Aznar y Blair son corresponsables directos de esta masacre.

Los objetivos de la guerra

El objetivo de esa masacre es clarísimo: ocupar el país, instaurar una dictadura servil a los intereses imperialistas y hacerse con el control directo de las segundas reservas de petróleo del mundo. Garantizando su presencia directa en Iraq, EEUU refuerza su posición en una zona vital para el imperialismo: Oriente Medio, donde se encuentra tres cuartas partes de las reservas mundiales de petróleo. Con esa brutal demostración de capacidad destructiva el imperialismo norteamericano también cumple su objetivo de reafirmar su superioridad militar a todos los demás países y pueblos del mundo. En un contexto de crisis económica, creciente disputas comerciales entre las diferentes potencias, procesos revolucionarios abiertos en América Latina, el imperialismo estadounidense ha lanzado un mensaje clarísimo: nadie debe interponerse a sus ambiciones.

Todas las palabras de Bush, Blair y Aznar sobre la lucha contra la tiranía, la defensa de la democracia, la lucha contra el terrorismo y la destrucción de armas masivas resuenan como una macabra ironía, ahora que los muertos inocentes en Iraq se podrán empezar a contar por miles.
Para intentar convencer a la población de la necesidad de la guerra los imperialistas y sus secuaces han tenido que mentir y ocultar su actuación en un pasado no muy lejano. Fue el imperialismo quien financió y armó a Sadam Hussein cuando apoyó a Iraq en la guerra contra Irán. Fue el imperialismo quien financió a Al Qaeda cuando le interesó derrocar al régimen pro-soviético en Afganistán en los años 80. Hoy día el imperialismo apoya a regímenes que asesinan, torturan y encarcelan a trabajadores y jóvenes que luchan en Paquistán, Turquía, Arabia Saudita e Israel, por citar sólo algunos ejemplos. Todos estos países tienen armas de destrucción masiva, sin necesidad de ninguna inspección. Pero eso no importa, por que son “regímenes amigos”.

De la mano del imperialismo jamás vendrá la justicia social, la democracia y la liberación de los pueblos. Por supuesto que el régimen de Sadam es una dictadura sanguinaria, pero su sustitución por un régimen de auténtica democracia, que ponga al servicio de la población los enormes recursos naturales del país, sólo puede venir de la lucha del pueblo iraquí, en unidad con el conjunto de los pueblos de la zona. Esta lucha sólo puede tener una carácter anti-imperialista y anti-capitalista, en definitiva socialista e internacionalista. Todas las “soluciones” que el imperialismo tiene preparado para el pueblo iraquí desembocarán en más miseria y sufrimiento.

El fracaso de la ONU

Como hemos denunciado los marxistas, ni la ONU, ni la oposición de Alemania y Francia, iban a detener la guerra. La ONU no ha sido creada para repartir justicia entre los pueblos sino para dar una patina legal al accionar de los imperialistas. Con el mandato de ese organismo se sometió durante 12 años a la población iraquí a un cruel embargo, provocando centenares de miles de muertos por falta de alimentos y de asistencia médica y el fortalecimiento de la dictadura de Sadam Hussein. Ahora que el imperialismo norteamericano no consiguió la bendición de la ONU para esta guerra, para Bush se ha convertido en un organismo “irrelevante”. Pero efectivamente, desde hace ya mucho tiempo, la ONU ha sido un organismo “irrelevante” para hacer frente a la masacre del pueblo palestino en manos del ejército israelí.

La oposición de Alemania y Rusia y sobre todo, de Francia, a esta guerra, saca a la superficie el enfrentamiento de intereses entre las diferentes potencias capitalistas. Francia y Rusia tenían otros planes para Iraq y centraban todas sus expectativas en los beneficios que sus multinacionales iban a conseguir tras el esperado fin del embargo. Sin embargo, estas potencias menores se han revelado totalmente impotentes para frenar la guerra. Las recientes declaraciones de Chirac amenazando con participar en la guerra si Sadam utiliza armas químicas revela la ansiedad del imperialismo francés por hacerse con parte del botín, a pesar de la complicada situación que se ha abierto para sus intereses.

En todo caso, la “alternativa” encabezada por Chirac a los planes de EEUU llevaban al mismo desenlace que ahora tenemos ante nuestros ojos. ¿Qué lógica tenía pedir más tiempo a los inspectores sino la de retrasar algo más un desenlace que estaba ya escrito de antemano? El objetivo por el que millones de jóvenes y trabajadores de todo el mundo se han movilizado es el de parar la masacre contra el pueblo iraquí, no el concederles unos meses más de vida, para ver si mientras tanto a Sadam se le ocurre irse del país o entregarlo al imperialismo sin resistencia —ese es el auténtico significado que tiene para EEUU las palabras “desarme total”—. Incluso en esa hipótesis la pesadilla para el pueblo iraquí continuaría, ahora bajo la bota militar del imperialismo americano. Ese no es el futuro de “paz” que queremos los trabajadores.

Por más que estén enfrentados al imperialismo norteamericano los intereses de potencias como Francia y Alemania no son los mismos que el de los trabajadores y jóvenes que luchan contra esta guerra imperialista. El imperialismo francés y alemán no es más “humano”, ni más “democrático” que el de EEUU, simplemente son más débiles y toda su apuesta en la “diplomacia” no es otra cosa que un frustrado intento de suplir su impotencia en el terreno militar.

El fracaso de la ONU y de la oposición encabezada por Francia en parar la guerra confirma lo que hemos venido defendiendo los marxistas: esta guerra sólo se puede parar con un fuerte movimiento de la clase obrera en todo el mundo, basándose en sus propios métodos, programa y perspectivas, de forma totalmente independiente de las maniobras e intereses de la burguesía, por más que en determinados momentos, utilice una máscara pacifista.

Defendamos los derechos democráticos de la población

Por eso, hay que entender la guerra imperialista contra el pueblo iraquí como parte de una guerra más amplia que la burguesía internacional está lanzando contra los trabajadores de todo el mundo. En un contexto de crisis económica la burguesía sabe de la necesidad cada vez más apremiante de amordazar a los trabajadores y sus organizaciones.

Con la justificación de la guerra contra el “terrorismo internacional”, que en todo caso ellos mismos han contribuido a alimentar cuando no financiar y organizar directamente, se están cercenando derechos democráticos en todo el mundo, incluido en los EEUU, cuya población está siendo objeto de una acción cada vez más indiscriminada por parte del aparato del Estado, con detenciones masivas, prohibición de manifestaciones, recortes a la libertad de expresión, control de internet, etc.
Además, esta guerra no va a salir gratis. Los gastos militares se están incrementando paralelamente a la dinámica belicista que el imperialismo está imponiendo en todo el mundo

La lucha contra la guerra tiene que continuar

En muchos países, particularmente de Europa, los trabajadores y la juventud han pasado a la acción para oponerse a la guerra. En Gran Bretaña, maquinistas de tren se negaron a transportar armamento. En España hubo un paro de 15 minutos el pasado viernes acatado por 5 millones de trabajadores. En Italia hubo hoy un paro general de 2 horas y de 24 horas entre los empleados estatales, y mañana habrá huelga general en Grecia de 3 horas. Centenares de miles de estudiantes en España, Italia, Alemania, Austria, Gran Bretaña y Australia salieron hoy mismo a la calle para protestar contra el comienzo de la guerra. Este es el camino que hay que profundizar en todas partes.

La clase obrera tiene que tomar en sus manos la lucha contra la guerra imperialista en Argentina y en todo el mundo. Además de la exigencia de ni un centavo, ni una bala y ni un soldado para esta guerra, las movilizaciones de los trabajadores (marchas, huelgas, etc) deberían estar ligadas a la defensa de demandas fundamentales: contra la subida de las naftas y tarifas, contra el trabajo precario, la defensa de empleo genuino para todos, de un salario mínimo digno, de un plan de inversiones públicas en la sanidad y en la educación, la defensa contundente de los derechos democráticos como la libertad de expresión, de asociación y de manifestación, aspectos que están siendo claramente cuestionados por los diferentes gobiernos capitalistas.

Paralelamente, los sindicatos y las organizaciones de izquierda deberían impulsar seriamente la formación de comités contra la guerra en todos los centros de trabajo y de estudio, y en los barrios y ciudades. Estos Comités darían un carácter más organizado a la lucha, ampliando la participación en la lucha contra la guerra y jugarían el rol de contrarrestar la propaganda demagógica de los gobiernos y de los medios de comunicación burgueses que, en un contexto de guerra, van a mentir más que nunca.

La lucha por el socialismo

Todas estas medidas deben estar ligadas a la perspectiva de la lucha por la transformación socialista de la sociedad. No basta con parar esta guerra, no basta con derrotar a los gobiernos más directamente implicados en la guerra. Mientras exista capitalismo seguirá habiendo guerras, injusticia y opresión. Muchos dirigentes de las organizaciones obreras nos acusan a los marxistas de “falta de realismo”, apelan a la necesidad de ser “prácticos”. Nosotros contestamos que no hay nada más utópico y poco realista que pensar que bajo el capitalismo, que implica saqueo a los países pobres, militarismo, ataques a las conquistas sociales y democráticas, guerra y crisis, pueda haber un “orden internacional” justo y democrático. Nada más utópico que tratar de convencer al puñado de multinacionales que monitorizan la economía mundial a que dejen de aspirar a más beneficios, a nuevos mercados, a que dejen de utilizar a sus propios ejércitos nacionales para hacer valer sus intereses, que dejen de enfrentar a los pueblos para sus propios fines, que dejen de usar sus propios medios de comunicación para esparcir el odio y la mentira. Eso sí es una utopía.

Sea cual sea el desarrollo y el final de esta guerra, mientras exista capitalismo, sólo será el preludio de más guerras, más inestabilidad y más miseria para todos los pueblos. La única forma de parar las guerras imperialistas es con la guerra de clases, es con la lucha por una sociedad basada en la planificación racional y democrática de todos los medios de producción, en Argentina y en el mundo entero. Con un sistema socialista de economía planificada y democracia obrera, la miseria y la opresión de los pueblos pasaría inmediatamente a ser un pesadilla del pasado.
A la clase obrera en lucha y con un programa socialista revolucionario, no habrá fuerza sobre la tierra que la pueda detener. Esa es la lucha de los marxistas internacionalistas de El Militante en la Argentina.

Formemos comités contra la guerra en todos los centros de trabajo y estudio, en los barrios y ciudades

Ni un soldado, ni un centavo, ni una bala para esta guerra

¡Organizate con nosotros contra la guerra imperialista y para luchar por el socialismo!