Los efectos “civilizadores” de la agresión imperialista en Irak Imprimir
Escrito por Fred Weston   
Lunes 14 de Abril de 2003 00:00
Las fuerzas estadounidenses y británicas derrocaron al régimen de Saddam Hussein, pero al mismo tiempo están desencadenando fuerzas que no serán capaces de controlar. A pesar de la propaganda sobre la “liberación” de Irak, la mayor parte de la población irakí no ha dado la bienvenida al bombardeo y la destrucción de su país. Una cosa es estar contra la dictadura de un régimen brutal, y otra que el país sea ocupado por una potencia imperialista poderosa como los EEUU, quien claramente no está allá pará para ayudar al pueblo de Irak, sino por razones económicas y estratégicas. Los medios de comunicación están muy ocupados informándonos de que la guerra en Irak está prácticamente terminada, a excepción de unas pocas “operaciones de limpieza”. Está claro que el comando central del ejército irakí ha colapsado. Como siempre ocurre, cuando queda evidentemente claro que la guerra está perdida, los altos oficiales huyen para salvar su piel y abandonan a la tropa de soldados. Éstos combatieron valerosamente en muchas partes contra fuerzas abrumadoramente superiores. Miles de soldados irakíes perdieron sus vidas en un intento desesperado por detener a los invasores. Otros miles abandonaron cualquier intento de detener lo inevitable.

En términos militares las fuerzas de EEUU y Gran Bretaña han tomado la mayor parte de Irak. Sin embargo, los problemas para las fuerzas ocupantes están lejos de terminarse. En realidad sólo están comenzando.

Las fuerzas estadounidenses y británicas derrocaron al régimen de Saddam Hussein, pero al mismo tiempo están desencadenando fuerzas que no serán capaces de controlar. A pesar de la propaganda sobre la “liberación” de Irak, la mayor parte de la población irakí no ha dado la bienvenida al bombardeo y la destrucción de su país. Una cosa es estar contra la dictadura de un régimen brutal, y otra que el país sea ocupado por una potencia imperialista poderosa como los EEUU, quien claramente no está allá para ayudar al pueblo de Irak, sino por razones económicas y estratégicas.

La tarea de derrocar al régimen pertenecía al pueblo irakí

En Irak existe en estos momentos un vacío de poder. El saqueo a gran escala es un reflejo de esto. Hay que decir claramente que esto es consecuencia de que el derrocamiento del régimen no fue obra del pueblo irakí. Nosotros siempre declaramos que la tarea de derrocar a Saddam Hussein pertenecía al pueblo irakí. Esto siempre fue objeto de burla por los denigradores del marxismo. Pero deberíamos recordar a nuestros lectores un ejemplo histórico, el Sha de Irán. Se decía que sus odiadas fuerzas, SAVAK, eran todopoderosas e inexpugnables. Y a pesar de eso, en 1978-79 el movimiento de las masas iraníes derrocó el régimen. A pesar de tener una de las máquinas militares más poderosas de la región, las fuerzas del Sha se fundieron como la mantequilla al enfrentar al movimiento de masas. Un papel clave en ese movimiento fue jugado por los trabajadores del petróleo. También tuvimos el reciente ejemplo de la caída de Milósevic. El bombardeo de la OTAN no consiguió nada. Fue el pueblo quien eventualmente se movió contra Milósevic.

Tanto en Irán como en Serbia, estos movimientos no condujeron a una genuina alternativa obrera. Ello fue debido al hecho de que, en ambos casos, no había una genuina alternativa revolucionaria de los trabajadores, un partido de la clase obrera, que pudiera haber dirigido a las masas. El precio que el pueblo de Irán pagó por esto fueron décadas de gobierno fundamentalista. Y el precio pagado por el pueblo de Serbia fue la llegada al poder de una camarilla de gángsteres que están intentando privatizar todo y destruir lo que quedaba del viejo estado del bienestar.

Estamos absolutamente seguros de que más pronto o más tarde el pueblo de Irak, los trabajadores y los pobres, incluso capas de las clases medias, se hubieran levantado contra Saddam Hussein. Pero ésta era la última cosa que los imperialistas hubieran querido. Los trabajadores irakíes habrían intentado tomar el control del petróleo y de los otros recursos del país para usarlos en mejorar sus propias condiciones de vida. Por su parte, los imperialistas quieren el petróleo para sus propios intereses.

Si hubiera sido el pueblo de Irak quien hubiera derrocado a Saddadm Hussein habrían construido sus propios órganos de poder alternativos. No habrían tenido lugar las escenas de saqueos y caos que ahora tenemos. El hecho es que los saqueos que presenciamos juegan un papel. Crean el deseo de orden y de que “algo hay que hacer”. La respuesta de los imperialistas es ¡reconstruir la odiada policía del régimen que justo acaban de derrocar!

En esto, el comportamiento de los imperialistas es interesante de analizar. Permitieron que todos los edificios de los diferentes ministerios, incluyendo el Ministerio de Educación y el Ministerio de Comercio, fueran arrasados, excepto dos: el Ministerio del Interior y el Ministerio del Petróleo. Ya que ellos quieren preservar el viejo aparato del Estado para un uso futuro y poner bajo su control los archivos de la industria petrolífera de Irak. Permitieron que los hospitales fueran arrasados. Precisamente en el momento en que miles de irakíes necesitan tratamientos de emergencia en los hospitales, las tropas estadounidenses y británicas permanecieron pasivas mientras que los ya muy deteriorados sistemas sanitarios estaban siendo destrozados. Esto demuestra lo poco que les preocupa la educación, la sanidad y todas las cosas que sirven para garantizar un mínimo grado de existencia civilizada para el pueblo irakí.

La pérdida de una herencia de un valor incalculable

A los imperialistas les trae absolutamente sin cuidado la civilización de hoy, ni la de ayer. Su actitud hacia la herencia arqueológica de Irak, de un valor incalculable, es un indicativo de su comportamiento vandálico. La cuna de la civilización humana se encuentra en Irak, donde las antiguas culturas mesopotámicas florecieron. La herencia de 5.000 años de historia habían sobrevivido muchas guerras e invasiones. Ahora, gran parte de éstas han sido destruidas, con el arrasamiento de los museos a manos de los saqueadores. De nuevo, las tropas de EEUU se limitaron a observar todo lo que ocurría sin intervenir en absoluto. Los EEUU habían sido advertidos en su momento de este peligro, incluso antes de que la guerra hubiera comenzado. Se les indicó las medidas que tendrían que haber tomado para asegurar de que nada de esta preciosa herencia se perdiera. Pero los dirigentes de del Pentágono y la Casa Blanca tienen otras prioridades. Pudieron esparcir miles de soldados para proteger los campos petrolíferos, pero no encontraron siquiera unos cientos para proteger los museos y la infraestructura esencial. No cabe duda de que ahora unos cuantos individuos sin escrúpulos harán mucho dinero con el tráfico de preciosos restos arqueológicos en Nueva York, Londres y París, donde un pequeño grupo de supermillonarios los comprarán para sus colecciones privadas.

Indudablemente un sector de las capas más pobres, hambrientas y desamparadas están tomando ventaja de esta situación para conseguir algo que puedan vender. Pero lo más destacado es la intervención de lo que los marxistas llamamos el “lumpenproletariado”. No son trabajadores normales honestos que se ganan la vida trabajando duro. Son gente que ha sido arrojada a los márgenes de la sociedad, sin ningún tipo de esperanza en el futuro. Entre esta capa suelen florecer elementos criminales. Son producto del propio sistema capitalista, que permite que una minoría viva como reyes, mientras una gran parte de la población vive en una pobreza abyecta. Irak tiene los recursos que podrían ser usados para garantizar a todo su pueblo unas condiciones de vida decentes, y sacar a estos estratos de la población del arroyo en que se encuentran. Pero eso implicaría eliminar los privilegios de unos pocos. Esta es la última cosa que los imperialistas estadounidenses van a hacer. Ellos usan la desesperación y la miseria cuando se adecúa a sus intereses. Pero restaurarán pronto el “orden” y aplastarán al pueblo cuando ya no les sea útil.

Por ahora, los noticieros de TV se muestran felices al anunciar que lo que estamos viendo es al pueblo “tomando todo lo que le pertenece”. Pero la verdadera propiedad que le pertenece al pueblo iraquí es su economía, el petróleo y otros recursos. Si no fuera tan trágico resultaría cómico. La gente tiene el derecho de tomar alfombras, heladeras, computadoras, tapas de baño, cualquier cosa, porque, como se ve, esto “les pertenece”. ¿Cómo reaccionarían los imperialistas de EEUU si los trabajadores de Irak se levantaran y tomaran el control de los campos petrolíferos, con el argumento de que éstos “les pertenecen”? Lo podemos imaginar muy bien.

Este comportamiento de los imperialistas justifica el título del ultimo artículo de Alan Woods: “Los vándalos del siglo XXI”, porque ¿de qué otra manera se los puede describir, si no como meros vándalos saqueadores sin preocupación por la cultura, la historia, el arte o la civilización? Estos caballeros, Bush y Rumsfeld, se enorgullecen de estar a la cabeza de la “civilización cristiana”. Quizás ellos se refieren al comportamiento de los Cruzados, quienes tampoco tenían ningún respeto por los pueblos y las civilizaciones que encontraban. En sus llamadas Guerras Sagradas los dirigentes “cristianos” de Europa saquearon y arrasaron lo que era una de las civilizaciones más avanzadas de la época. Sin duda aquellos Cruzados también tenían una muy alta opinión de sí mismos, en la medida en que se limitaban a ocuparse de sus negocios.

Rumsfeld justifica los saqueos

Rumsfeld ha ido, incluso, más allá al justificar los saqueos. Dijo: “Es un desorden. Pero es el desorden de la libertad. Y un pueblo libre es libre de cometer errores, crímenes e incluso cosas malas”. Esto muestra su completa falta de comprensión o de sentimientos hacia los verdaderos problemas que enfrenta el pueblo irakí. La gente corriente en Irak está aterrorizada con la situación que se ha abierto. Temen salir a la noche. Temen que ingresen a sus casas. Ven que sus hospitales están siendo destrozados. ¡Esto no es “liberación”¡

Mucha gente en Irak está reclamando a las tropas estadounidenses y británicas para que intervenga y ponga fin a todo esto, pero van a aprender muy rápidamente la difícil y dura lección de que los imperialistas no están en Irak “por la gente”. Los militares de EEUU, naturalmente, han mostrado su rechazo a hacer el papel de la policía.

La auténtica situación es que las masas están asustadas con lo que ha ocurrido. Eso explica porqué estamos viendo que se están estableciendo elementos de control desde abajo. La gente con cierta capacidad y conocimiento se está ofreciendo para intentar reparar el daño que se ha hecho. En los vecindarios, milicias locales están tomando la tarea de establecer algún tipo de orden. Por ejemplo, en los hospitales, los trabajadores sanitarios tuvieron que armarse ellos mismos para defender sus infraestructuras. Han surgido comités de autodefensa para proteger algunas áreas. Rumsfeld puede permitirse justificar ahora los saqueos, pero veremos cómo de feliz se siente permitiendo que continúe este tipo de autodefensa. Los EEUU no quieren ningún tipo de genuina autodefensa por parte del pueblo irakí ¡Prefiere traer de vuelta a la odiada policía del régimen de Saddam! En un momento dado, por supuesto, alguna clase de orden será establecido. La gente misma impondrá esto. Pero eso no terminará con los problemas que enfrenta Irak.

La oposición a la presencia de las tropas de EEUU y Gran Bretaña no disminuirá, por el contrario crecerá con el tiempo, en la medida que la gente sea más conciente de por qué los imperialistas está allá. Ya en el día de ayer, hubo protestas anti-EEUU en los alrededores del Hotel Palestina, en Bagdad. Uno de los manifestantes, Ali Zuhair, afirmó en la cadena de TV Al-Jazeera: “Ellos están protegiendo las instalaciones petroleras, pero no hicieron nada todavía para restaurar los servicios esenciales como energía y agua”. La reacción de los soldados norteamericanos fue montar barricadas alrededor del hotel para mantener a distancia a los manifestantes que estaban cantando consignas anti-norteamericanas. Esta escena es una descripción muy gráfica de la verdadera situación entre los llamados “libertadores” y el pueblo de Irak. Uno de los presentes en la protesta, un tal profesor Shakir Aziz, se quejó de que había visto a los tropas estadounidenses incitando a saquear y quemar las Universidad de Tecnología ¡Sin duda estos soldados estaban expresando la misma comprensión de la situación que Rumsfeld!

El diario británico The Independent on Sunday (13 Abril , 2003) citó a un doctor que trabaja en el hospital Al-Kindi en Bagdad, y que probablemente muestra el ambiente que realmente existe: “Te diré cuál es el problema: los norteamericanos llegaron y destruyeron nuestro país. Con lo que nos hemos encontrado es con lo que ellos hicieron en las últimas semanas: mujeres y niños bombardeados, gente disparada en los puestos de control sin ninguna razón, quizás por diversión”. Una enfermera que estaba trabajando en el mismo hospital añadió: “Es extraño que este hospital se mantuviera operativo durante los bombardeos y que los problemas empezaran después de que los norteamericanos tomaran la ciudad”.

En todas las grandes ciudades de Irak todo el mundo ha sacado la conclusión de que las tropas extranjeras son ladrones no “libertadores”. Independientemente de lo que cualquier medio de comunicación occidental pueda decir, el pueblo de Irak puede ver cuál es la verdadera situación, y esto provocará un masivo movimiento de oposición en el siguiente período.

Esta oposición encontrará diferentes canales de expresión, pero está claro que uno de los desarrollos serán ataques guerrilleros contra las fuerzas ocupantes. Este tipo de lucha ya comenzó. De hecho, es inevitable. El ejército irakí se demostró una maquinaria inoperante contra los ejércitos de EEUU y Gran Bretaña. Como afirmamos en otros artículos, los imperialistas podían destruir Irak hasta diez veces. No había ninguna duda de que ganarían. Lo que estaba en duda era cuánto tiempo podrían resistir los irakíes. Enfrentado a una fuerza de fuego superior, las tácticas del guerrillerismo y el terrorismo individual resultarán inevitables. Esto ya está teniendo lugar en Bagdad mismo. Ayer fueron alcanzadas algunas fuerzas de EEUU por este tipo de ataques. Seis soldados resultaron heridos. Y en las primeras horas de esta mañana se escuchaba fuego de pequeño calibre cerca del Hotel Palestina, donde los medios de comunicación occidentales están estacionados. Las tropas de EEUU sufrieron ataques desde tres direcciones diferentes. Unos días antes un ataque suicida tuvo lugar cuando un irakí manejó su auto lleno de explosivos contra un puesto de control de soldados estadounidenses. Y podemos esperar más ataques de este tipo en el período que viene.

La Cuestión Nacional

La Cuestión Nacional es también un tema clave en Irak. Irak fue creado por los imperialistas británicos después de la Primera Guerra Mundial, sin ninguna preocupación por los pueblos que vivían allá. Naciones, como los kurdos, fueron divididos por fronteras artificiales. Hay varios grupos viviendo dentro de las fronteras de Irak, pero los principales son los Kurdos al norte, los Chiístas que principalmente viven al sur (aunque también están presentes en gran número en la propia Bagdad) y los Sunnitas.

La élite dominante siempre provino de los Sunnitas. De hecho, Saddam Hussein mismo pertenecía a este grupo. Los Chiístas siempre tendieron a situarse entre los sectores más pobres de la sociedad. En Bagdad, parte de los conflictos que tienen lugar, lo fueron entre los Chiítas, más pobres, y los que ellos percibían como más ricos, los Sunnitas. De aquí que, lejos de dar mayor estabilidad, lo que las fuerzas norteamericanas han desatado en Bagdad y otras ciudades es una guerra civil potencial. Ya se han montado muchas barricadas en las calles de Bagdad con grupos armados para defender sus vecindarios.

Un conflicto similar se está desarrollando en el norte donde las tensiones entre Kurdos y Árabes se están acumulando. Hubo combates en la ciudad de Hawi Jah donde gente de ambos bandos se mataban mutuamente. En Kirkuk y Mosul vemos acontecimientos similares.

El vacío de poder que ha emergido ha permitido a las fuerzas kurdas en el norte moverse al sur. En algunos casos han expulsado a familias árabes y retomado lo que ellos consideran que es suyo después de que Saddam los expulsara hace más de una década. De ahí que otra potencial guerra étnica se esté preparando.

El sur está dominado por los Chiítas. Aquí Irán podría jugar un papel clave. Los iraníes son Chiítas y el líder del régimen iraní, Jamenei, ha declarado que “no apoyamos a ninguna de las partes”, lo que significa que tienen sus propios planes, aunque no haya ninguna intervención militar por parte de Irán. El gobierno iraní no querría provocar abiertamente la ira del imperialismo de EEUU, que ya dejó claro que Irán está en su lista de los llamados “Estados delincuentes”. Lo cual no significa que no están financiando o apoyando a los grupos chiítas que operan al sur

De ahí que, como en la ex-Yugoslavia, la intervención de los imperialistas podría desencadenar terribles conflictos étnicos. Incluso está el peligro de una ruptura de Irak. Pero en el caso de Irak, los imperialistas no van a favorecer esta ruptura y no van a permitir que esto ocurra. Ellos quieren mantener Irak como un cuerpo único, aunque internamente dividido y debilitado, para poder controlarlo desde arriba. No pueden permitir que los kurdos formen su propio estado, porque esto enfurecería a la vecina Turquía. Los turcos ya advirtieron que si la ciudad de Kirkuk permanece bajo control kurdo, enviarían tropas. Los turcos aplastarían a los kurdos, porque ellos no quieren un estado kurdo en su frontera. Esto estimularía a los kurdos de Turquía a moverse hacia una mayor autonomía y posiblemente a la separación. Turquía es demasiado importante para EEUU como para permitir a los kurdos tener su propio estado. De ahí que, mientras están preparados para aceptar la ayuda de los kurdos, que les permitió controlar el espacio aéreo del norte de Irak, los traicionarán muy fácilmente una vez que ya no los necesiten.

La farsa del Congreso Nacional Irakí

Ya podemos ver que los problemas para los imperialismos de EEUU y Gran Bretaña sólo acaban de comenzar. La situación ideal para ellos sería encontrar capas dentro de la élite dominante irakí que pudieran proveerlos de algo parecido a un gobierno irakí. La prolongación de la estancia de las tropas de EEUU aumentará el riesgo de un movimiento de la población contra ellas. Pero encontrar estas capas no es tan fácil. Han jugado con la idea de usar el llamado Congreso Nacional Irakí. Este es un batiburrillo de facciones diferentes. Convocaron una conferencia antes de que la Guerra empezara, pero fue difícil para las 300 o más diferentes facciones que había alcanzar un acuerdo. ¡Parecer ser que ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo en elegir al Presidente de la conferencia! Su figura más conocida es Ahmed Chalabi. El calibre de la dirigencia del Congreso Nacional Irakí lo demuestra el hecho de que Chalabi ¡está acusado de cargos por fraude en la vecina Jordania! Este solo hecho da una idea de lo que este personaje se dedicó a hacer durante la mayor parte de los años de la dictadura de Saddam Hussein. En realidad él es una broma. Representa meramente a una de las camarillas ansiosas por meter sus manos en los recursos y riquezas de Irak. El Congreso Nacional Irakí no tiene apoyo real al interior del país. Cualquier conversación que tenga como objeto convertir a Chalabi en el dirigente del país sólo provoca risas.

Inicialmente Chalabi era el hombre de la administración de EEUU, pero como señalamos en otros artículos, ahora no confían en absoluto en él. Realizó discursos en los que decía que no había lugar para que los norteamericanos dirigieran Irak. Él comprende que si es visto como el hombre de EEUU no encontrará ningún sitio en Irak. De aquí que ahora, humildemente, diga que: “yo no soy candidato para ningún cargo político en Irak. Mi principal interés es trabajar para la restauración de la sociedad civil en Irak”.

Lo que esto demuestra es que en las condiciones de Irak hay poco lugar para la llamada “democracia” capitalista de estilo occidental. Si miramos el programa que cualquier gobierno capitalista intentaría aplicar en Irak nos ayudará a comprender por qué esto no puede ser. El programa de cualquier gobierno en Irak dominado por el imperialismo sería el mismo que en todas partes. Se basaría en la privatización de los recursos controlados por el Estado, recortes en gastos sociales y en una transferencia de riqueza a los países imperialistas. Los imperialistas querrán lo que se les debe con intereses. Todo esto significa que los trabajadores y el pueblo de Irak serán quienes paguen por todo esto.

En estas condiciones las alternativas son o alguna forma de dictadura o un gobierno de los trabajadores. Al corto plazo habrá una dictadura “de facto” dirigida por la administración EEUU, como explicamos en otros artículos. Bajo tal administración, los sentimientos anti-EEUU crecerán aún más. Elementos como Chalabi no tendrán autoridad para gobernar, de ahí que serán otras fuerzas las que emergerán. En las áreas kurdas existen ya partidos que controlan el poder localmente. Los dirigentes de los partidos tienen sus propios intereses personales que defender. En un número mayor de sitios podemos ver la irrupción del fundamentalismo islámico como un peligro para los trabajadores de Irak. Lo que está ocurriendo en el área pobre de Bagdad que fue conocida como Saddam City (ahora renombrada Sadr City) nos da una idea de lo que podría ocurrir. Puestos de control han sido establecidos ahí por grupos armados. Estos grupos parecen estar organizados alrededor de las mezquitas locales. Por esto los clérigos islámicos están llenando un vacío que hay que ocupar. En esta senda el futuro es horrible. Con las divisiones religiosas y nacionales que existen en Irak, las mezquitas sólo pueden ser una fuente de conflictos mayores.

Los imperialistas norteamericanos están demasiado confiados

Y mientras tanto, los EEUU se están preparando para dirigir el país. Los dirigentes del Pentágono y de la Casa Blanca se muestran muy confiados. Estaban determinados a ir a la guerra en Irak, y ahora tienen su premio. En sólo unas semanas tomaron un país clave de Oriente Medio. Su poderío militar se demostró abrumador. Pero todo esto puede llevarles a estar demasiado confiados. Ya amenazaron a Siria, quejándose de que estaba ayudando al régimen de Saddam Hussein. Ahora se quejan de que puede estar hospedando a figuras clave del depuesto régimen irakí. Siria ya está en su lista. Algunos pueden estar pensando, ya que tenemos tropas en la región por qué no continuamos y terminamos también con el régimen sirio. Tienen pensamientos similares sobre Irán. Y la lista continúa. Si ellos siguen adelante con estos planes de invadir a otros países se meterán en un avispero. Si atacan cualquier otro país musulmán sería una clara provocación a los pueblos de los países árabes. La guerra en Irak ya desestabilizó la región . Muchos regímenes árabes están pendientes de un hilo (como Arabia Saudita). Cualquier otro movimiento más de los EEUU empujaría a las masas al camino de la lucha. Como todos los imperios en el pasado, los EEUU podrían extirar demasiado la cuerda, y de ser una muestra de fortaleza sus intentos por expandir su imperio, a largo plazo, podría conducir a su caída

Finalmente, las llamadas “armas de destrucción masiva” merecen unas palabras. La justificación para esta guerra estuvo basada en la idea de que el régimen irakí poseía terribles armas de destrucción. Se suponía que tenían enormes depósitos de armas químicas y biológicas, y que estaban muy cerca de construir sus propias armas nucleares.

Hasta ahora no encontraron nada, a pesar de que los equipos de inspectores de EEUU y Gran Bretaña están recorriendo todo el país buscándolas desesperadamente. Lo único que pudieron encontrar fueron fertilizantes y otros productos no dañinos. No obstante, los politicos y generales del ejército de EEUU continúan asegurándonos que las encontrarán. La declaración absurda más reciente que han dado es que ¡los dirigentes del régimen de Saddam se las llevaron con ellos en su huída! Si tuvieran cualquier prueba definida de estas armas podríamos dar por seguro que se hubiera publicado en grandes titulares en las tapas de todos los diarios, y sería el primer tema en cada noticiero. Un científico irakí comprometido con el régimen de Saddam, el teniente- general Amer Hammoudi al-Saadi, recién se entregó. Es un químico experto, pero negó con vehemencia que el régimen tuviera ningún tipo de “armas de destrucción masiva”.

Ahora algunos políticos estadounidenses y británicos están diciendo que incluso si ellos no encontraran esas armas la guerra estaba justificada de cualquier modo porque ¡han derrocado a un dictador! Con este argumento muchas más guerras son posibles en la medida que hay dictaduras en todo el mundo (Siria, Jordania, Arabia Saudita y la mayoría de los regímenes árabes son dictaduras). ¿Van a invadirlos a todos? Por supuesto que no. En el pasado, los EEUU convivieron con tales dictaduras, incluyendo la de Saddam Hussein, en la medida que servían a sus intereses. Esta no era una guerra por la democracia, o por la seguridad o por cualquier otra fantasía. Era una guerra para controlar la importante región estratégica de Oriente Medio.

Por ahora, el imperialismo EEUU ha puesto su sello en toda la región. Pero está preparando una masiva resistencia que barrerá toda la región. Los pueblos oprimidos de Oriente Medio no tolerarán esta situación para siempre. Sus vidas cada día se vuelven más miserables. Un movimiento de las masas por todo Oriente Medio se está preparando. Será comparable al de las masas iraníes en 1978-79, pero esta vez tendrá una dimensión internacional. Lo que está ausente en toda la región es una clara perspectiva socialista. Todo el pensamiento de los trabajadores y jóvenes estará centrado en buscar una salida al caos actual. Esa salida no existe sobre las bases del capitalismo.

14 de Abril, 2003.