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Brasil: El control obrero y la lucha por la estatización contra la reaccionaria teoría de la “economía solidaria” PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Serge Goulart   
Lunes 19 de Diciembre de 2011 01:40

Iniciamos aquí la publicación de una serie de textos sobre las lecciones que podemos extraer de las luchas obreras en la ocupación de fábricas en Brasil. Entre 2002 y 2005 fueron 35 las fábricas que llegaron a estar bajo ocupación obrera en este país.

El 1º de noviembre de 2002 los obreros de la CIPLA e INTERFIBRA inauguraban un momento de la lucha de clases en el Brasil ocupando CIPLA e INTERFIBRA, en Joinville, Santa Catarina: del salvataje de los empleos en las dos fábricas que estaban cerrando, quebradas, hasta el establecimiento del control obrero sobre la producción, la lucha por la estatización hasta la intervención federal del 31/5/2007, preparada “en secreto de justicia” y ejecutada por mas de 150 hombres de la policia federal armados hasta los dientes con fusiles, ametralladoras, bombas, carros de combate, etc, un largo aprendizaje se desarrolló, no solo entre los obreros implicados, sino también entre aquellos militantes y activistas marxistas que organizaron estas luchas. 35 fábricas llegaron a estar bajo ocupación en el Brasil entre 2002 y 2005.

En todas estas ocupaciones, los militantes de la Izquierda Marxista desempeñaron un papel activo teniendo de hecho un papel dirigente en la casi totalidad de los casos. Y eso fue posible porque se apoyaban en el análisis concreto de la crisis economica que barria al mundo y al Brasil. Así como en la comprensión de que la lucha proletaria que toma la forma de ocupación de fabricas, en el régímen capitalista donde la propiedad privada de los medios de producción es sagrada, es parte del proceso de la revolución e inseparable de él. Sin un avance de la revolución es imposible mantener las ocupaciones como actividad revolucionaria por mucho tiempo. O la burguesía aplasta violentamente a los que “osaron” atreverse, o la acción del bloqueo de los aparatos contrarrevolucionarios y las presiones del mercado llevan al acomodamiento, al desánimo. Muchos activistas se desmoralizan, otros se adaptan al mercado (la ley del valor es implacable) para “tocar vida” siendo tragados por la administración de la fábrica. Otros resisten y se desarrollan sobre la base de la experiencia, de la reflexión y del análisis de las perspectivas de la economia, de la politica y del movimiento obrero para poder continuar el único trabajo que realmente importa: la construcción de la organización marxista revolucionaria internacional y sus secciones nacionales.

Iniciamos aquí la publicación de una serie de textos sobre las lecciones sacadas por los marxistas en estas luchas de ocupación de fábricas. Nuevos y viejos problemas aparecen y reaparecen, cuestiones teóricas y politicas se plantean y también necesitan de desarrollo.

Serge Goulart, el autor de estos textos fue el coordinador del consejo de fabrica de CIPLA e INTERFIBRA, después coordinador del Movimiento de las Fabricas Ocupadas y Coordinador de los diversos Encuentros Latino Americanos y Panamericanos realizados por los movimientos de ocupación de fabricas en Brasil, Venezuela, Bolivia, Argentina, Paraguay, Uruguay y otros países. Serge Goulart es dirigente de la Izquierda Marxista y de la Corriente Marxista Internacional (CMI) y miembro de la Dirección Nacional del PT.

El control obrero y la lucha por la estatización contra la reaccionaria teoría de la “economía solidaria”

(La ocupación de CIPLA, INTERFIBRA Y FLASKÓ)

Joinville es la mayor ciudad de Santa Catarina y el tercer polo industrial del sur de Brasil. Con 650 mil habitantes es una ciudad de colonización alemana, cuya lengua y costumbres son parte integrante de la vida de la población. Además de seguir aún ligada directa e indirectamente a muchas industrias alemanas, Joinville tiene una fuerte ligazón con el ABC paulista como abastecedora de las montadoras de automóviles, además de una fuerte industria de motores eléctricos, equipamientos domésticos y productos de plástico, domésticos e industriales.

Para comprender el peso que tiene el proletariado industrial en Joinville, basta saber que en ella existen 760 Ferramentarias (metalúrgicas que producen herramientas para las fábricas). La patronal de Joinville, organizada en la Asociación Comercial e Industrial de Joinville (ACIJ) mantiene un estado de espiritu de colono emprendedor autoritario y violento, combinado con una actitud de “padre” y “colaborador” de los trabajadores de su fábrica. Es hasta hoy contada en los ambientes obreros el caso de que uno de los principales patrones, ex-presidente de la ACIJ y presidente local del Partido Liberal (un partido aliado de Lula en el gobierno), amarró con cuerdas sobre la máquina a una trabajadora durante una huelga de su fábrica textil en los años 80.

En el pasado fue un importante centro textil, y el sector plástico era muy fuerte. Hoy, Joinville, pasa por una transformación en la que se combinan liquidación y concentración. Lo principal de las industrias hoy está controlado por multinacionales (Multibras-EEUU, AMANCO-Suiza), por bancos (Tupy-Bradesco) y Fondos de Pensión (Tupy-Previ). Estos son apenas algunos ejemplos. Mas, aún es el centro de una región industrial que se expande en diversos ramos industriales.

Recientemente Acelor inauguró una fábrica en una ciudad al lado, San Francisco, y el Grupo Saint Gobain está abriendo otra en Barra Velha. Jaraguá do Sul, a 30 km, es hoy el principal polo metalurgico de Santa Catarina. Entretanto, en la ciudad de Joinville, la decadencia industrial continúa y se hace sentir con un creciente desempleo provocado por la quiebra de sectores enteros de la economía nacional y tambíén por causa de la automatización industrial. Es cada vez mas difícil encontrar un patrón que en el fin de semana vaya a comer cangrejos y tomar cerveza con los “colaboradores” en la Recreativa de la fábrica.

Es en esta situación que las dos grandes industrias, CIPLA SA e INTERFIBRA, están hoy bajo control de los trabajadores. Sus objetivos: salvar los 1000 puestos de trabajo, cobrar los salarios al dia, cobrar las deudas laborales y de la seguridad social. Hace años que los propietarios no depositaban las contribuciones para la Seguridad Social, ni tampoco la parte que descontaban de los salarios de los trabajadores, no pagaban los salarios al dia, en fin, no pagaban las cargas sociales y ni impuestos, asi como no pagaban a los abastecedores. Desde enero de 2002 los salarios eran pagos en razón de R$ 30,00 a 50,00 por semana, siendo que el 80% de los trabajadores de estas fábricas cobraban salarios cercanos a los R$ 500,00.

En enero de 2002, explotó una tentativa de huelga en la fábrica. Pero, sin dirección y sin comando apenas, resultó en cerca de 140 despidos. La dirección del sindicato de la rama, Sindicato de los Plásticos de Joinville, no sólo no ayudó, ni organizó, sino que dio varias declaraciones a la prensa de que la huelga era ilegal y que no habia nada que hacer pues si la situación de la empresa ya era difícil con la huelga iba a empeorar. Y después hizo un acuerdo con los patrones aceptando los despidos.

Nada cambió en la fábrica después de esto y se tornó insoportable para los obreros la continuidad de aquella situación. En el mismo año, en setiembre de 2002, ellos sacaron las lecciones de la derrota de enero y entraron en contacto con los militantes que habian concentrado su campaña electoral para diputado en las puertas de las fábricas y que impulsaban el mandato de un vereador (edil) del PT. Reuniones, manifestaciones, marchas y asambleas fueron realizadas reuniendo y aumentando las fuerzas de los trabajadores y su confianza en enfrentar a la patronal para defender sus derechos y sus reivindicaciones.

Así el 24 de octubre de 2002, cuando se desató la huelga, todo habia sido organizado de otra forma. Después de varias asambleas los 1000 trabajadores de estas dos empresas del grupo HB entraron en huelga, apenas tres dias antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Un dia antes una carta al candidato a presidente por el PT, Lula, habia sido entregada personalmente por una comisión que dirigia una delegación de 90 obreros al último acto de la campaña en Florianópolis. Esta carta pedia a Lula que ayudase a resolver la cuestión salvando los empleos y se solidarizaba con su candidatura.

Durante la asamblea que decidió la huelga, la dirección del Sindicato de los Plásticos, que bajo presión de los obreros “cedia” el local para las asambleas, presentó su parecer “juridico” sobre la propuesta de llamado a huelga. Hecho por escrito y expuesto por el abogado del sindicato, que consideraban a la huelga ilegal y que no podia ser apoyada oficialmente por el sindicato. Ignorando el parecer de la dirección, la asamblea colmada decidió por unanimidad ir a la huelga a partir de las 05:00 horas. La dirección del sindicato, entonces, declara su apoyo a la “decisión de los trabajadores” y pasa a acompañar las actividades.

Durante ocho dias los piqueteros, hombres y mujeres, sufrieron todo tipo de presión, tentativas de rompe-huelgas contratados, violencia policial con gases, cachiporrazos, etc. Pero, los piquetes solo aumentaban en número y actividades. Y la solidaridad popular crecia con diversas manifestaciones de solidaridad, en especial con donaciones para el fondo de huelga.

Durante las negociaciones, el comando de huelga y el sindicato consiguen el apoyo de los vereadores, del Ministerio Público Federal y Estadual, del prefeito (intendente) y del gobernador electo, Luiz Enrique da Silveira, del PMBD, además del diputado estadual Francisco de Assis y del diputado federal Carlito Mers, ambos del PT. El vereador del PT, Adilson Mariano juega un importante papel en el apoyo y la sustentación directa de la huelga. Es su auto el que tiene el altoparlante utilizado en las manifestaciones.

Después de innumerables e infinitas ruedas de negociación, los patrones declararon que no tenian cómo pagar los salarios y las deudas laborables, jubilatorias y fiscales. Las dos empresas estaban completamente endeudadas, con centenas de acciones judiciales, todas las máquinas y el patrimonio embargado judicialmente. En fin, estas dos joyas de la corona industrial de Joinville, CIPLA e INTERFIBRA, que llegaron a tener 9000 obreros trabajando, estaba próxima a cerrar. Y la huelga continuaba con fuerza ampliada.

Sin salida, los patrones propusieron entonces pasar el conjunto de las acciones de las dos empresas para los trabajadores entregandoles la propiedad a cambio de las deudas laborales. En asamblea los trabajadores decidieron asumir el control administrativo y financiero por un período de transición de 90 dias. En este período un balance sería efectuado para conocer la situación real de las empresas. Es entonces electa una Comisión de Transición para dirigir la empresa. El objetivo del comando de huelga no es transformar a los obreros en obreros-patrones, sino ganar tiempo para definir con los trabajadores una orientación clara que no los lleve a la trampa de las cooperativas o de la auto-gestión, al mismo tiempo en que impiden el cierre de la fábrica.

Aún en huelga, los trabajadores deciden asumir el período de transición con tres objetivos:

-Salvar los 1000 puestos de trabajo

-Recibir los salarios al dia

-Cobrar las deudas laborales y jubilatorias

Los trabajadores entonces eligen una Comisión de cuatro miembros para dirigir cada una de las dos empresas y retoman la producción.

Para conquistar estos tres objetivos los trabajadores deciden, en varias asambleas en las semanas siguientes, luchar para que el gobierno asuma las empresas (las estatice) por los créditos fiscales y jubilatorios que tiene que recibir. La lucha por la estatización es entendida como el único camino para salvar los 1000 empleos.

En la Camara de Vereadores de Joinville se constituyó una Comisión con todos los partidos para seguir la situación de las empresas y ayudar a salvar los empleos. Esta Comisión, presidida por el vereador Adilson Mariano, del PT, hace aprobar por unanimidad en la Cámara de Vereadores, mociones dirigidas a los poderes judiciales pidiendo la suspensión de las ejecuciones y los remates de equipamientos. Asi como mociones a la Asamblea Legislativa del Estado de Santa Catarina, a la prefectura de Joinville y al gobierno del Estado, pidiendo que no ahorre esfuerzos para salvar los 1000 empleos. Una comisión de vereadores de Joinville y de los directores electos por los trabajadores, con el apoyo de la prefectura y del gobernador electo el 27/12/02, se encuentra con las empresas estatales de Agua (Casan) y de Electricidad (Celesc) y consigue renegociar las deudas de la empresa y de los trabajadores para mantener el abastecimiento de agua y energía.

Una reunión con el Ejecutivo Estadual del PT de Santa Catarina se produce y este decide acompañar los acontecimientos quedando en designar un miembro para acompañar el proceso. La dirección electa de las dos empresas intenta conseguir una audiencia con el gobernador en ejercicio, Espiridao Amin, pero no se concreta.

Diputados, vereadores y sindicalistas son invitados y frecuentan las empresas para ver como está funcionando. Un Consejo de Fábrica con delegados electos y revocables en cualquier momento por los diversos sectores de la fábrica pasa a reunirse quincenalmente. Asambleas por turno (la fábrica funciona 24 horas con 3 turnos), asambleas generales y reuniones por sector organizan a los trabajadores para comprender lo que pasa y actuar en lucha común.

La producción aumenta en un 50% en el primer mes bajo control de los trabajadores y el desecho de piezas casi desaparece. Es una demostración del ánimo de los obreros.

La lucha continúa en toda la ciudad

Toda la ciudad sabe ahora que los trabajadores controlan CIPLA e INTERFIBRA. Y en los barrios, en las escuelas, plazas, ómnibus, todos discuten la cuestión con un impresionante espiritu de solidaridad con los obreros. Prácticamente todas las familias de trabajadores de Joinville ya tuvieron o tienen a alguien trabajando en una de estas dos empresas. Así, no es Joinville que cerca los enormes muros de la CIPLA, localizada casi en el centro de la ciudad, sino que es CIPLA e INTERFIBRA que cercan a Joinville. Trabajadores de diversas industrias en situación difícil comienzan a procurar a los trabajadores de CIPLA e INTERFIBRA para “ver si nos ayudan a resolver tambien la situación de nuestra empresa”.

Con la elección de Lula, los trabajadores resuelven enviarle una nueva carta, ahora como presidente, pero con millares de firmas recogidas por los obreros en sus barrios, pidiendo a Lula que asuma a las dos empresas para que el gobierno pague sus deudas y salve los 1000 empleos. Piden aún que una delegación sea recibida para discutir la cuestión.

Deciden, también, y realizan un gran Acto Público con millares de trabajadores en el centro de la ciudad el 13/12/02. Es un Acto que reune un impresionante número de apoyadores, un Acto de Unidad para salvar los 1000 empleos. Con impresionante energía los obreros realizan en toda la ciudad la recolección de firmas en terminales de ómnibus, en incontables reuniones, en debates donde explican su lucha, en cualquier tipo de actividades que tienen acceso, desde asambleas de vecinos, encuentros en escuelas, en reuniones religiosas de casi todas las iglesias, en las puertas de otras fábricas. Es una acción de masas que encuentra un impresionante eco de solidaridad de clase en la ciudad obrera.

Como resultado conseguirán alcanzar la Carta a Lula, pidiéndole que asuma las dos empresas, estatizándola para salvar los 1000 empleos, más de 60.000 firmas sólo en Joinville. De otras ciudades de Santa Catarina y del Brasil llegan más de 10 mil firmas de apoyo a esta Carta totalizando mas de 70.000 adhesiones.

Las razones de la quiebra

Durante este período los trabajadores luchan con dificultades para mantener las fábricas funcionando. Ellos no tienen ningún crédito, deben comprar al contado la materia prima y recibir a plazo. Aún así, con el aumento de la productividad y el despido de los directores ligados a los antiguos patrones, fue posible que los obreros recibiesen en noviembre y diciembre, los dos salarios integros, lo que no acontecia desde enero de 2002.

Desde que asumieron el control los trabajadores se encontraron con una campaña de calumnias por parte de los ex–patrones que buscaba desacreditar al movimiento huelguista y demostrar la incapacidad de los trabajadores para dirigir a las empresas y organizar la producción, la comercialización, en fin, la administración de las empresas. Lo que podia parecer un contrasentido, o una contradicción era en verdad una acción politica preventiva de toda la patronal de Joinville frente a la posibilidad de que el “virus” del control obrero “contaminara” a la clase obrera y pasara a ser una “salida natural para las quiebras y cierres, en su mayor parte fraudulentos, y los despidos en masa. Esta campaña fue respondida por asambleas y por boletines distribuidos a millares de forma muy firme por los trabajadores. Pero nunca cesó y, de tiempo en tiempo, resurge de una u otra forma. La mayor parte de las veces reapareciendo en la voz y articulaciones de dirigentes politicos y parlamentarios ligados al gobierno federal, en reuniones y actividades partidarias o en las tentativas de desestabilización del trabajo de la dirección electa, a través de acciones o intrigas de funcionarios que estaban ligados de alguna forma con los ex–patrones o que carnerearon la huelga, pero que fueron desplazados por los trabajadores.

Uno de los aspectos importantes del combate político llevado contra la actividad práctica de la Comisión de Transición y la orientación de la lucha por la estatización es pregonar todo el tiempo la incompetencia y deshonestidad por parte de los antiguos propietarios. Estos dos aspectos que son de carácter personal buscan en verdad resaltar la quiebra y el tratamiento dado a los obreros como un problema particular, individual, de ciertos patrones. En verdad, habia un aspecto aventurero y mismo una tendencia a buscar soluciones defraudando al fisco, engañando a los trabajadores y a los provedores. Entretanto, este rasgo de carácter no es “particular”, está presente y es en verdad el rasgo dominante del carácter de la burguesía semi-colonial de Brasil y de todo el mundo.

Además, hoy, en todo el planeta la dominación del capital financiero transforma cada dia más a la clase capitalista en mafia inescrupulosa que actua como gangster frente a cualquier amenaza a su patrimonio. Esta presión del capital financiero especulativo, y de las multinacionales montadas y viviendo con base en el fraude y en el pillaje, acentuan hasta los limites de lo imaginable la tendencia bandolera que la burguesía desarrolló desde su principio. Desaparecidos los “self made man” y su orgullo patriotico, lo que quedó fue una manada de buitres amenazando a la clase trabajadora y a toda la humanidad.

La época del imperialismo es implacable, destruyendo todo a su alrededor independientemente de la capacidad y competencia de cualquier burgués individual. El carácter de cada burgués individualmente solo puede ayudarlo a deslizarse en este abismo con mayor o menor velocidad, pero no puede modificar el curso ni detener la avalancha. Al final, ni siquiera las acciones de los gobiernos pueden modificar esto en cuanto ellos aplican la política del imperialismo. Justamente porque esta politica es un salto adelante, donde la orden es concentrar, tomar mercados, diezmar la competencia y a cualquier precio “reducir el costo de trabajo” destruyendo derechos y conquistas. Cuanto más especulan con las finanzas, cuanto más concentran las industrias, y todo es mayor, en grandes monopolios o carteles, cuanto más bajan el “costo de trabajo”, más los capitalistas reducen empleos y salarios directos e indirectos, causando una reducción del consumo y como consecuencia obligándose a acelerar en el círculo infernal en que están metidos. En esta situación los burgueses no tienen ningún escrúpulo y se lanzan al “cada uno por sí y dios por todos” transformandose directamente en gángsteres enfermizos que a todos roban y a todos engañan. CIPLA e INTERFIBRA son ejemplos de eso.

CIPLA e INTERFIBRA son empresas pioneras en tecnología de plástico resistente a alta presión, al calor y a la corrosión. Hace años fabrican piezas para la Volvo, en doce paises, para la Mercedes Benz, en seis paises, para la Multibras (Cónsul), para la Petrobras, e innumerables otras multinacionales. CIPLA ya llegó a facturar U$ 10 mil millones de dolares mensuales e INTERFIBRA 3 mil millones de dolares. Estas empresas sólo llegan a esta situación porque fueron saqueadas, robadas, directamente en los últimos 10 años, por sus propietarios, que controlan el Grupo HB que abarca cerca de 47 empresas. ¿Por qué fueron saqueadas y llevadas a la liquidación?

Fundadas en 1960 y separadas en 1990 del Grupo Hansen, familia tradicional de Joinville que controla la multinacional Tigre y otras empresas, por una división de la herencia del fundador del Grupo, CIPLA e INTERFIBRA perdieron el apoyo de la masa de capital con que el Grupo Hansen sustentaba las modernizaciones tecnológicas necesarias. Fue en este momento que el Plan Collor (1990) les dio un golpe casi mortal. El congelamiento de los depósitos bancarios y la desaparición momentánea de su capital de giro fueron respondidos por los propietarios con la toma de dinero en préstamos usurarios y operaciones fraudulentas de lanzamiento de obligaciones, entre otras.

Al mismo tiempo hubo la entrada de una gran multinacional suiza del sector, la Amanco, que compró la pequeña Akros, también de Joinville, competidora directa. La Amanco invirtió en la Akros, modernizó y amplió extraordinariamente la fábrica comprada y pasó a competir con ventaja derivada del aumento de productividad, de la producción en escala y del fácil acceso a capitales. También el Grupo Tigre entró en el mercado de CIPLA con mucho capital, alta productividad, etc. El mundo fue quedando pequeño para los capitalistas descapitalizados de CIPLA e INTERFIBRA.

Desde el inicio reaccionaron pretendiendo sustituir el capital necesario, pero inexistente, por elegancia e ideas fantasiosas. Intentaron inventar lo que ya fue inventado, copiaron prototipos en ferias, querian hacer casas populares de plástico en un país donde no existe calefacción, la electricidad cuesta caro y el frio y el calor exijen materiales minimamente conservantes. En fin, dilapidaron lo que les restaba.

Cada vez más estrangulados, los propietarios de CIPLA e INTERFIBRA, pasaron a utilizar artificios comerciales, administrativos y juridicos para sobrevivir. Utilizando fraudulentamente una ley de concesión de beneficios fiscales se llegó a montar una fábrica fantasma en Paraguay. Y para allí exportó R$ 3 mil millones en mercaderias. Que pretendia vender como si fuese producida en aquel país por lo que recibiria enormes incentivos fiscales. La aventura acabó mal. Se apropiaron de los créditos de ICMS (créditos de incentivo a la exportación, que en Santa Catarina ¡pueden ser vendidos!), pero no se consiguió vender nada en Paraguay. Al final, allá casi todos las plomerías y equipamientos sanitarios son de metal, muy antiguos, como en Argentina, y el mercado, insignificante. Con la falsa fábrica colmada y sin tener qué hacer con sus mercaderías, abandonaron todo, ya que para traer la mercaderia de vuelta al Brasil tendrian que pagar tasas de importación de hasta 30% del valor global.

Este conjunto de circunstancias y aventuras llevó a la insolvencia y a la previsible quiebra. La prelación de los grandes grupos economicos, el vampirismo del capital financiero, las acciones de los gobiernos al servicio del imperialismo, crearon un caldo de cultivo para las más locas y degeneradas aventuras administrativas que se presentaran. Y cuando percibieron que no habia cómo resolver la situación, los propietarios, entonces, hicieron un plan: resolvieron dilapidar la fábrica y embolsar el dinero de los impuestos, tasas, seguridad social, FGTS, proveedores y hasta salarios, llevando la situación “hasta donde diese”.

Durante diez años, millones de dólares fueron asi embolsados sin que prácticamente nada los incomodase. Los poderes públicos, responsables de la recaudación, de todo el control y fiscalización, sea de tributos municipales, estaduales y federales, sean de los encargos sociales y derechos laborales, apenas continuaba “cumpliendo con la tabla” como se dice en el fútbol. En cuanto a eso la directiva del sindicato homologaba los despidos y aconsejaba a los obreros “agarrar lo que se diese”.

Así CIPLA e INTERFIBRA devinieron de 6000 obreros en 1990, a apenas 1000 en el 2002, cuando los trabajadores asumieron el control para evitar que cerrasen. De simple numeros, o “naranjas chupadas” como se dice en la fábrica, los trabajadores devinieron hombres y mujeres que resolvieron tomar su destino en sus manos. La diferencia completa de la situación de “antes” y “después” fue, apenas, en su organización. Mas este “apenas” es lo que posibilitó la acción y la orientación política firme que después de un año y medio aún conduce a estos trabajadores a continuar la lucha, no como mendigos, sino como trabajadores orgullosos de lo que hicieron y están haciendo. Y estos trabajadores, que nunca habian “hecho política” antes, que en su mayoría ni siquiera eran sindicalizados, para salvar sus empleos tuvieron que levantarse como gigantes, no sólo frente a los patrones, sino también encarar lo judicial, y enfrentar el principal poder político de la nación, el gobierno que ellos mismos eligieron.

Las multinacionales: La Volvo ataca

Cuando los trabajadores asumieron el control de las empresas CIPLA tenia la casi totalidad de su facturación asegurada por compradores industriales. Son montadoras como Mercedes- Benz, Volvo, Scania, y otras multinacionales como Eletrolux, Multibras (Cónsul), etc. Estos compradores mantienen equipamientos llamados “moldes” dentro de la CIPLA para la fabricación de sus piezas. Ellos acompañan la producción diariamente y directamente con inspectores venidos de sus centrales en Brasil. En un primer momento hubo un poco de pánico en los grandes compradores, pues no es simple cambiar de proveedor de piezas industriales. Mas luego las cosas se fueron calmando a medida que los propios inspectores pasaron a respirar un aire mas agradable dentro de la fábrica y viendo el entusiasmo de los trabajadores resolviendo en semanas varios problemas que hace años se arrastraban sin solución.

A pesar de esto, y de la unanimidad de los inspectores sobre la mejora de la calidad de las piezas, del aumento de la producción, de la mejora en la entrega y en el cumplimiento de los plazos, ademas del cambio general del clima dentro de la fábrica, la CIPLA fue sorprendida por una comunicación de la Volvo de Brasil, de que la Volvo Sueca, la matriz mundial, frente al desarrollo de la situación en la CIPLA habia decidido retirar sus equipamientos (moldes) y cerrar las compras en CIPLA.

Antes fueron la Multibras y la Electrolux que comunicaron que se estaban retirando. Como la facturación con estas dos era pequeño, se fueron. Mas con la Volvo era diferente. Ella aseguraba cerca del 17% de la facturación mensual de la CIPLA. Su retiro podia significar la inviabilización definitiva y el cierre de CIPLA.

Esta fue evidentemente una decisión política de la matriz de la Volvo reaccionando a la situación de que los trabajadores asumieron el control administrativo y financiero y estaban movilizando a toda la ciudad con el objetivo de que el gobierno asuma las empresas.

Como medida inmediata la dirección electa organizó una delegación para reunirse con la presidencia de la Volvo de Brasil. Esta delegación fue compuesta por tres directores electos de la CIPLA, un representante del Sindicato de los trabajadores plasticos de Joinville (PSDB) y un representante del gobernador electo (PMBD). La presidencia de la Volvo de Brasil se mantuvo intransigente y apenas acordó continuar comprando por sesenta dias más. Lo que de hecho resolvia apenas su propio problema de encontrar otra industria capaz de sustituir a CIPLA.

Frente a esta situación la Comisión de Transición electa de la CIPLA junto con el Consejo de Delegados de Fábrica (electos por sector y revocables en cualquier momento), que es el comando político y administrativo de la fábrica, resolvieron llamar a la solidaridad internacional de los sindicatos de varios paises de Europa (Francia, Alemania, Suecia, etc), ligados a la categoría de los plásticos y de la metalurgia, para que ayudasen a conseguir una reunión con la dirección de la Volvo en Suecia y participasen de una delegación a Estocolmo para discutir la cuestión y ayudar a salvar los 1000 puestos de trabajo. Esta reunión nunca aconteció porque en aquel momento los trabajadores no consiguieron para eso ningún punto de apoyo en Europa, a pesar de varias promesas. Intentando todas las posibilidades para impedir el cierre de la fábrica, la dirección electa de la CIPLA tuvo una reunión con el gobernador electo de Santa Catarina , Luis Hernique da Silveira (ex–prefeto de Joinville) que se comprometió a interceder junto a la Volvo y “ayudar en lo que pudiese”. Pero, no aconteció nada y la Comisión de Transición comenzó a intentar conseguir apoyo de los parlamentarios y sindicalistas en el estado de Paraná donde está la sede de la Volvo de Brasil, y tampoco tuvo éxito. Algunos sindicalistas se dispusieron a ayudar, mas nada consiguieron.

El 20 de diciembre de 2002, un viernes a las 18: 00 hs, aparece en CIPLA un oficial de justicia con una Intimación Judicial conseguida por la Volvo, en Curitiba, y que un Juez de Joinville mandara cumplir. La intimación autorizaba a la Volvo a retirar todas sus herramientas (moldes) de la fábrica CIPLA. Junto estaba un abogado de la Volvo y un equipo de 4 PMs armados. En esta intimación judicial se lee la justificación de la Volvo para pedir al Juez el retiro de sus moldes: “…en CIPLA los obreros literalmente tomaron el poder.”

Inmediatamente la fábrica es paralizada por la Comisión de Transición y los obreros bloquean los dos portones. Son llevados postes por elevadoras para bloquear las entradas y para reforzar dos camiones son atravesados por el lado de adentro de los portones. Junto a estas barricadas improvisadas centenas de obreros encaran la guardia afirmando una sola decisión: de aquí no salen los moldes de la Volvo.

La PM llama refuerzos. Ellos legan como langostas, pero de nuevo son insuficientes, pues más trabajadores venidos de los barrios, avisados por teléfono, están llegando. Parlamentarios del PT llegan al local y se colocan bajo la misma orientación: impedir el retiro de los moldes. Militantes de la Juventud Revolución se suman al bloqueo y ayudan en todas las medidas adoptadas. La PM duda, amenaza, vacila y se paraliza. Impase.

A las 23: 30 horas una reunión, en el comando de la PM de Joinville, constatando que no habia cómo entrar pacíficamente, el comandante de la PM, bajo intensa presión, transfiere la ejecución de la orden para las 14: 00 hs del dia siguiente “para ver lo que podemos hacer”.

Durante la noche la movilización crece y por la mañana el patio está cubierto de carpas y no cesan de llegar trabajadores y familiares, militantes solidarios, sindicalistas, jóvenes, etc. La fabrica dice que van a resistir y que la Volvo no se va a llevar los moldes. La movilización es impresionante. Cada uno hace una cosa, todos preparándose para defender los puestos de trabajo hasta las ultimas consecuencias. Nadie duerme. Unos tocan la guitarra, otros toman cimarron (mate) o café, preparan alguna comida. E historias de huelgas, manifestaciones, enfrentamientos con la policia, son contados por uno u otro que participó de alguna lucha tiempos atrás. Los jóvenes de la Juventud Revolución tienen mucho para contar con las movilizaciones de millares de estudiantes que hicieron por el Pase Libre y los enfrentamientos con la PM que tuvieron en los últimos años. Viejos obreros y obreras que nunca participaron de nada parecido oyen con atención, en tanto sus ojos arrugados giran desde el relator de historias hacia el portón vigilado por compañeros de planta. La noche es larga, caliente y solidaria.

A las 10:00 hs de la mañana siguiente, sábado, con la movilización firme y aún creciente en la fábrica, el abogado de los trabajadores encuentra al Juez de Joinville que concediera la Intimación autorizando el uso de la fuerza policial. La situación es presentada y el abogado, un militante obrero, comunica al excelentisimo Juez, que si él mantiene la orden “va a pasar la Navidad con las manos sucias de sangre de los obreros, que ya decidieron que no van a entregar los moldes a la Volvo”. El excelentisimo Juez, con su sentido de justicia reencendido por la proximidad de Navidad, decide una postergación del cumplimiento de la intimación “para ver que hacemos en enero”.

La Volvo entra en pánico. La no entrega por más de 15 dias comenzaria a paralizar sus fábricas en seis paises. Entonces, un acuerdo es propuesto para la Volvo: la Cipla concuerda en entregar los moldes a cambio de un pago equivalente a 15 meses de interés líquido con la producción contratada por la Volvo. Las negociaciones abarcan a la presidencia de la Volvo, que finalmente acuerda y paga R$ 500.000,00 al contado. Recibe entonces autorización para entrar y retirar sus moldes. La fábrica explota de alegría. Todo el mundo conmemora. Este dinero será invertido en la compra de materia prima para relanzar la linea de material de construcción que es vendida al por menor en tiendas, y aún debe ayudar a pagar el salario del mes, justo en la vispera de Navidad.

Fin de la primera parte

Traducción: Ariel Quiroga (Uruguay)