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Polo petroquímico Dock Sud PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Marcelo Canay   
Viernes 28 de Julio de 2006 00:00
El capitalismo huele mal

Dock Sud, ubicada en el partido de Avellaneda, es una de las localidades mas contaminadas del Gran Buenos Aires. Esta delimitada por el canal Sarandi, el Río de la Plata y el Riachuelo. Allí a 30 cuadras del centro porteño se encuentra el polo petroquímico más grande y contaminante del país. Un conglomerado industrial que abarca 380 hectáreas por donde ingresan a nuestro país el 80 % de las sustancias químicas que recibe, a su vez el polo concentra alrededor de 42 empresas, 25 de las cuales son de alde alto riesgo

El capitalismo huele mal

Dock Sud, ubicada en el partido de Avellaneda, es una de las localidades mas contaminadas del Gran Buenos Aires. Esta delimitada por el canal Sarandi, el Río de la Plata y el Riachuelo. Allí a 30 cuadras del centro porteño se encuentra el polo petroquímico más grande y contaminante del país. Un conglomerado industrial que abarca 380 hectáreas por donde ingresan a nuestro país el 80 % de las sustancias químicas que recibe, a su vez el polo concentra alrededor de 42 empresas, 25 de las cuales son de alto riesgo.

El polo tiene fecha de nacimiento, es en septiembre de 1914 con la llegada del grupo Royal Dutch Shell a través de su filial Anglo Mexican Petroleum. El 9 de mayo de 1931 Shell instala su primera refinería en la zona. El polo fue conformándose poco a poco con el arribo de las diferentes empresas y sin ningún diseño de urbanización que contemplara su perfil altamente contaminante. Claro ejemplo de esto es la instalación de una planta de incineración de residuos patogénicos e industriales, el desembarco de la toxica planta de coque (erradicada de Holanda por las autoridades) en 1993 o la instalación de un cableado de alta tensión (132.000 voltios) en 1999 por parte de la empresa Central Dock Sud a escasos metros de los depósitos de combustible altamente inflamables que convierten al polo en una bomba de tiempo a punto de estallar. Claro que todo esto no hubiese sido posible sin la zona liberada que ofrecen los gobiernos nacionales, provinciales y municipales a cualquier empresa contaminante que desee instalarse en el polo petroquímico.

En el perímetro del polo se encuentra la Villa Inflamable un asentamiento donde más de 10.000 personas conviven en situación extremadamente precaria (falta de agua potable, ausencia de redes cloacales, luz, gas y recolección de residuos) afectados por enfermedades de toda índole producto de los mas de 15 diferentes hidrocarburos que circulan por el aire que hacen que el simple echo de respirar sea una trampa mortal. Pero no solo los vecinos de la Inflamable están en serio peligro si no los 40.000 habitantes de Dock Sud y las millones de personas que habitan en los alrededores ya que en caso de existir una reacción la onda expansiva abarcaría un radio de 3 Km y la nube toxica alcanzaría los 60 Km a la redonda. Otro de los grandes perjudicados de esta historia son los trabajadores de las diversas plantas ya que se exponen a la contaminación directa en sus lugares de trabajo deteriorando de manera significativa su salud.

Todavía esta grabada en la memoria de los vecinos la explosión del buque petrolero Perito Moreno que en junio de 1984 sacudió al barrio, en ese momento las condiciones climáticas fueron favorables lo que evitó una tragedia mayor ya que el viento hizo que el fuego no se propague hacia los tanques de almacenamiento de productos químicos inflamables instalados en el polo.

Y mas fresco se mantiene aun el recuerdo del 26 de octubre de 2001 fecha en que 60 alumnos de las escuela Nro. 35 de Dock Sud, que debió ser evacuada, ingresaron al Hospital Fiorito con síntomas de intoxicación por inhalación de gases venenosos.

El drama está a la vista hace años, plomo en la sangre de los chicos, aparición de tumores cancerigenos en los adultos, mujeres con trastornos de embarazo, malformaciones en los recién nacidos, alteraciones en la piel y muertes por enfermedades respiratorias son moneda corriente en el “Doke” a tan solo 10 minutos de la Casa Rosada.

Los diversos proyectos prometidos a los vecinos en épocas electorales, que anunciaban la erradicación del polo, quedaron como siempre en la nada creando una gran desazón entre la gente. Esto deja en claro la total falta de voluntad y la incapacidad de los distintos gobiernos de turno para solucionar este grave problema.

Las multinacionales, ávidas de obtener la máxima ganancia, no dudarán en seguir envenenado el ecosistema para llenar sus bolsillos explotando a sus trabajadores y no les temblará la mano para continuar saqueando nuestros recursos naturales de la manera más rapaz. Y mucho menos les importará que sus fábricas de cáncer sigan cambiando vidas por billetes.

Es preciso comprender que bajo las actuales condiciones que nos impone el capitalismo no hay solución posible a esta situación. El polo petroquímico nos da una clara muestra de cómo funciona este sistema: Muerte, contaminación y pobreza para la gente y ganancias astronómicas paras las multinacionales.

La falta de planificación de la producción y la economía llevan a crisis de superproducción, características de este sistema del despilfarro, que produce el saqueo sin control del medio ambiente y sus materias primas esenciales.

Solo contando con un sistema Socialista en plena democracia, donde los trabajadores y las mayorías populares decidamos sobre nuestro destino realizando una planificación racional en beneficio de la mayoría podremos frenar esta barbarie. Solo por medio de la expropiación, sin indemnización, bajo estricto control obrero y vecinal se podrán buscar alternativas de producción limpia, que permita la erradicación gradual del polo petroquímico Dock Sud.

Veamos el ejemplo en el pueblo de Gualeguaychú que no deja de dar lucha a través de asambleas populares y movilizaciones multitudinarias, que van mas allá de cualquier corte internacional de la burguesía y ponen en jaque a las pasteras Botnia y Ence que amenazan con devastar el río Uruguay. Esto nos demuestra que es necesario desde ahora unir la fuerza de los obreros del polo petroquímico y de los vecinos del Doke para formar asambleas que nos organicen y nos permitan luchar juntos contra la voracidad capitalista y sus servidores de turno.

¡ La lucha contra el polo es la lucha contra el saqueo capitalista!