Inicio Ecología y Medio Ambiente Ecología y Medio Ambiente Conflicto de las Pasteras

Novedades por email

Si querés recibir las novedades de nuestra web, envíanos un mail a: elmilitante.argentina@gmail.com con el asunto: Suscribir 

 
Conflicto de las Pasteras PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Gustavo Valdés   
Martes 23 de Mayo de 2006 00:00
La organización desde abajo puede más

El conflicto de las pasteras va camino a una definición contrarreloj, que será determinante para el Medio Ambiente en toda la región del Litoral y el Uruguay.

La organización desde abajo puede más

El conflicto de las pasteras va camino a una definición contrarreloj, que será determinante para el Medio Ambiente en toda la región del Litoral y el Uruguay.

El acto kirchnerista del 5 de mayo pasado en Gualeguaychú, pretendió poner al presidente como el líder de los reclamos populares, capaz de levantar tras de sí a toda la oposición, fuerzas propias y organizaciones sociales, sindicales, etc.

Y era de esperar que miles de personas aguardaran dicha manifestación con alguna expectativa. Pero quedó demostrado que la organización popular -con sus asambleas y métodos de lucha como el corte de ruta- supera los discursos y las medidas demagógicas calculadas.
La expectativa y el entusiasmo previo, se fueron transformando al final del acto en tibieza, desazón y bronca.

Ninguna definición concreta salió de labios del presidente, ningún respaldo a los asambleístas de la región, nada. Eso sí, se concretó la demanda ante la Haya, una formalidad del Tratado del Río Uruguay, inútil pero que pretenderá usar el gobierno para decir “que hizo todo lo que podía”.

Y es que este gobierno no puede (al igual que anteriores gobiernos) esgrimir con seriedad la defensa del medio ambiente, porque en vez de basarse en la fuerza de los asambleístas de la región, prefiere mostrar “fortaleza política” frente al conflicto (que sin duda Tabaré Vazquez no tiene) y llevar a intendentes del conubarno bonaerense, que desde hace largas décadas en cantidad y “calidad” es uno de los distritos más contaminados del país.

Si el gobierno quisiera conseguir realmente un apoyo de masas sólo le bastaría con tomar algunas medidas con más fácil resolución que el conflicto de las pasteras: eliminar de la cuenca del Riachuelo-Matanza todas las empresas contaminantes y comenzar rápidamente su saneamiento; eliminar todos los Polos Petroquímicos como el de Dock Sud que está produciendo un daño enorme a la población en el partido de Avellaneda y la Boca; establecer un estricto control sobre el tratamiento de los desechos de todo tipo de empresas contaminantes, control ejercido por los trabajadores de dichas empresas y organizaciones barriales; del mismo modo en todo el litoral marítimo del país sobre el traslado de petróleo y derivados, actividad responsable de continuos derrames que sólo son conocidos por la presentación “tierna” de pingüinos empetrolados; acabar con la deforestación de amplias zonas del país, que aunque no es una actividad contaminante, está provocando desastres naturales de gran magnitud como pudimos ver en SALTA y el CHACO; acabar con los basureros a cielo abierto y los rellenos sanitarios, encarando una política seria de tratamiento y reciclaje de basura, en zonas de baja densidad de población y alejado de cualquier afluente.

Pero no hay nada de esto en la agenda del gobierno, a menos que la movilización y organización popular lo fuercen.

El corte de la ruta 136 fue un chantaje del gobierno nacional y del gobernador Busti a cambio del cual no hubo nada en concreto. Es claro, el gobierno no podía ni quería negociar con Uruguay, con Asambleas y piquetes populares que imponían los tiempos de dicha negociación porque es un precedente testigo y orientador para cualquier otro tipo de reclamo popular. Y nadie en el gobierno -empezando por Kirchner- quiere eso.

Sin embargo, aunque hacer la experiencia siempre es doloroso, son más importantes los logros para encarar los desafíos: mantener las Asambleas como herramienta de decisión y organización, la movilización popular independiente del gobierno nacional y provincial (el acto al año de las movilizaciones reunió cerca de 100.000 personas y no hubo un solo político radical ni peronista o funcionario allí), y establecer sin retraso un vínculo férreo y coordinado con la oposición de trabajadores y habitantes a las pasteras en el mismo Uruguay, que sin duda sería determinante para voltear el proyecto de Botnia y Ence y establecer papeleras que, bajo control de los trabajadores no contaminen el Medio Ambiente.