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Las inquietudes de una trabajadora de la salud PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Daria M.   
Martes 22 de Junio de 2004 00:00
Cuando vi el periódico por primera vez pude imaginar algo de su contenido, pero cuando leyendo llegué a la última página me sorprendí, ya que muchos de sus objetivos los comparto y los trato de realizar en mi práctica diaria como trabajadora del sistema público de salud. Es por eso que quiero compartir con los lectores este pequeño pensamiento práctico.

Correo de lectores

Cuando vi el periódico por primera vez pude imaginar algo de su contenido, pero cuando leyendo llegué a la última página me sorprendí, ya que muchos de sus objetivos los comparto y los trato de realizar en mi práctica diaria como trabajadora del sistema público de salud. Es por eso que quiero compartir con los lectores este pequeño pensamiento práctico.
Cuando hablamos o pensamos en "la salud" nos imaginamos una enfermedad o la falta de un recurso material. Con el saber profesional, siempre nos remitimos a un hecho puramente biológico e individual.
La salud es propiedad de todos, es una construcción participativa, integral que no sólo se relaciona con la enfermedad sino con el estar sano, tener el poder de trabajar comunitariamente sobre la promoción, la prevención y la educación relacionándola con nuestro barrio y sus problemas ambientales. Con nuestros vecinos, niños y ancianos, con los más vulnerables: eso es salud.
Cuando hablo de educación no me refiero sólo al aprendizaje escolar o a la alfabetización, sino a cómo transmitir costumbres y acciones saludables: prevenir las caries, explicar para qué sirven las vacunas, conocer qué alimento es más rico en proteínas, contar historias de nuestras familias y nuestros pueblos con otros vecinos, recrearnos, compartir la fórmula de un remedio casero; enseñar a amasar. Éstas acciones forman parte de un encuentro con la salud.
Todos nosotros tenemos la potencia para ser un equipo de salud. La salud no es una pertenencia de los gobernantes ni de los profesionales de la salud; no se entiende la salud sin participación, sin promoción de base, sin intercambio cultural, sin personas organizadas, sin profesionales que puedan renunciar a su narcisismo académico; sin armado de redes comunitarias, sin crítica política, ética e institucional.
Todos somos responsables de nuestra salud y la de los otros. Una persona que carece de trabajo, que no tiene una vivienda digna, con ingresos que no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas, se angustia, se deprime, se embronca y se enferma psíquica y físicamente.
Es por eso que buscar lugares de encuentro con nuestra familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, buscando nuevos pensamientos, participando, deliberando, reflexionando e intercambiando, nos hace más fuertes, más conocedores de lo que nos pasa, llevándonos a buscar alternativas y soluciones que favorecen nuestra salud y la de la comunidad en la cual vivimos.
Los centros de salud, las salitas o como las llames son nuestras, tenemos el derecho de participar, de llevar nuestras demandas e inquietudes.
La salud es un derecho de todos. No hay "remedio" sin la participación y la promoción comunitaria ¿Por qué esperar a estar enfermos?.

Daria M. (Banfield) Pcia. de Bs.As.

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