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Las dos caras del kirchnerismo PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Marcelo Canay   
Miércoles 18 de Octubre de 2006 00:00
El doble discurso kirchnerista no se puede ocultar más, la reciente desaparición de Julio López lo hace más que obvio. Mientras que el gobierno se llena la boca hablando de los derechos humanos todos vemos como los grupos de tareas, que torturaron y mataron a nuestros compañeros durante la dictadura genocida de los milicos, siguen vigentes y enquistados en el aparato del estado continuando con la política de fondo de Alfonsin, Menem, De la Rua y Duhalde.

Carta a la redacción

El doble discurso kirchnerista no se puede ocultar más, la reciente desaparición de Julio López lo hace más que obvio. Mientras que el gobierno se llena la boca hablando de los derechos humanos todos vemos como los grupos de tareas, que torturaron y mataron a nuestros compañeros durante la dictadura genocida de los milicos, siguen vigentes y enquistados en el aparato del estado continuando con la política de fondo de Alfonsin, Menem, De la Rua y Duhalde.
Mientras el presidente descuelga el cuadro de Videla y Bignone del colegio militar y critica solo algunas cabezas visibles, ante la presión popular, nada dice sobre la “política” que, en aquellos años de pleno auge obrero y lucha popular, se dieron empresarios y funcionarios para derrotar a las luchas de nuestra clase. Tampoco nada se le escucha decir sobre como estos empresarios y funcionarios lucraron con la dictadura y protegieron a miles de militares y policías asesinos que intentaron arrasar con una generación mediante el terrorismo de estado.
¿Coincidirá este silencio contra los lucradores del Proceso con que Kirchner fue uno de los que se benefició económicamente durante el mismo adquiriendo 21 propiedades en el periodo comprendido en 1977 y 1982 favoreciéndose con el método Martinez de Hoz que permitía indexar las deudas al ritmo de la inflación?
Por otro lado es curioso ver la lentitud de la justicia K en sucesos como la voladura de la AMIA, la masacre del puente Pueyrredon o Cromagñon y la velocidad con la que se mueve esta misma justicia al procesar a luchadores sociales, piqueteros, delegados gremiales, dirigentes de fábricas recuperadas y estudiantes. Clara muestra de cómo funciona la justicia en este sistema, una justicia corrompida y servil a la clase dominante.
Este gobierno “progre” que tanto “lucha” por los derechos humanos es el que mas presos políticos ha tenido desde el retorno de la democracia burguesa en el `83. Más de 5.000 compañeros han sido perseguidos judicialmente mediante el procesamiento o encarcelamiento .
La criminalizacion de la protesta busca apagar las llamas del Argentinazo del 20 de diciembre de 2002, vemos claros ejemplos de esto a lo largo de toda la gestión Kirchner.
En 2003 se montó un estado policial en Cipolletti que reprimió salvajemente a miles de desocupados que luchaban contra la implementación de tarjetas electrónicas para el cobro de planes sociales, en ese mismo año también se produjo el arresto de militantes del MIJD, acusados de extorsión por haber recibido 8 kilos de alimentos para una olla popular.
En septiembre de 2004 se produjo la embestida contra los luchadores de Caleta Olivia que derivó en el encarcelamiento de 6 desocupados que se vieron sometidos a terribles condiciones carcelarias por el “criminal” hecho de reclamar trabajo en las plantas petroleras de Repsol-YPF
En julio de 2004 el aparato estatal reprimió de manera brutal a los manifestantes que se oponían a la sanción del reaccionario código contravencional con la posterior detención, criminalizacion y encarcelamiento de 15 compañeros.
El 1ro. de noviembre de 2005 estalló la bronca en la estación Haedo del ferrocarril Sarmiento cuando los pasajeros cansados de viajar en condiciones infrahumanas se lanzaron a la protesta, la cual fue frenada a palazos por la policía y posteriormente judicializada con el saldo de 70 procesados y 7 detenidos acusados de sedición con penas que van de 3 a 30 años en caso de ser encontrados responsables. Pocos días después de esto el pueblo se movilizo a lo largo y ancho del país para repudiar la presencia del genocida George W. Bush en la Argentina bajo el marco de la cumbre de las Américas. A pesar del marcado repudio de la población a la política imperialista, sanguinaria y terrorista del mandatario estadounidense, éste fue recibido con todos los honores por el gobierno Kirchnerista mientras que en las calles el saldo de la represión policial fue nuevamente compañeros detenidos con posterior apertura de causas judiciales en su contra.
En 2006 el escenario fue Las Heras donde miles de trabajadores tuvieron el “atrevimiento” de meterse con el monopolio del petróleo lo cual desato la ira de la clase dominante, quien militarizó la zona imponiendo el toque de queda y reprimiendo de manera brutal a los obreros y sus familias con la consiguiente encarcelación de delegados y trabajadores.
A través de estos ejemplos podemos ver el discurso demagógico del aparato kirchnerista que responde a la lucha por dignidad, pan, trabajo y educación con balas, palos, gases, criminalizacion y encarcelamiento.
Por un lado se anunció con bombos y platillos la depuración de la maldita policía (que no fue más que una lavada de cara hipócrita), y por otro los casos de torturas en comisarías, los de gatillo fácil y los secuestros con implicación de la bonaerense siguen a la orden del día.
Ante estos embates hacia la clase trabajadora debemos responder con más lucha y con unidad desde abajo, es necesario denunciar el doble discurso del gobierno que dice una cosa y con sus hechos nos muestra sus esfuerzos desesperados para proteger a la burguesía nacional.
Es nuestro deber movilizarnos en unidad para reclamar la liberación de todos los presos políticos y el desprocesamiento de todos los trabajadores, estudiantes y luchadores populares, debemos salir a las calles para exigir el cese de la criminalizacion de la protesta y ponerle fin a estos procedimientos que en la práctica son similares a los de la dictadura.
Los discursos progresistas, las maquilladas de los aparatos represivos y las leyes tibias no alcanzan para barrer con los residuos del proceso militar que aun siguen vigentes, ni sirven tampoco para frenar las embestidas contra la clase obrera. Por eso es necesario entender que es imposible llevar adelante una verdadera política de derechos humanos bajo los métodos de producción capitalistas actuales que nos dividen en clases antagónicas e irreconciliables y que dieron nacimiento al estado como órgano de opresión. Por eso es fundamental vincular la lucha por los DD.HH a la lucha por la transformación socialista de la sociedad que elimine gradualmente las contradicciones de clase, solo de esta manera lograremos desterrar la violencia en contra de los trabajadores que el estado, como órgano de dominación de clase nos dispensa mediante sus destacamentos especiales de hombres armados que son los instrumentos fundamentales de la fuerza del poder estatal para situarse por encima de la sociedad.
Debemos redoblar nuestros esfuerzos para hacer saltar la maquinaria del estado burgués y así expropiar las palancas fundamentales de la economía para construir una verdadera democracia obrera en beneficio de toda la sociedad, sólo así podremos decidir juntos nuestro propio destino.