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Guerra mediática contra los gobiernos democráticos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Deivi Peña   
Sábado 12 de Enero de 2013 12:24

medios privadosNo hay duda de que el mundo está sumergido en la más agresiva guerra mediática de todos los tiempos. Mientras se agudizan las contradicciones sociales producto de la crisis mundial, los medios de comunicación burgueses unen todos sus esfuerzos en una sola voz en contra de los gobiernos y movimientos regionales que planteen un modelo económico diferente, o simplemente una salida democrática a la crisis. Por esta vía buscan ocultar los dañinos efectos macroeconómicos producto del sistema capitalista y, como cortinas de humo, los intentan hacer pasar inadvertidos.

El descaro con el que las grandes cadenas mediáticas desvían la atención ante tales hechos no es casual, es intencionado y tiene un trasfondo fácil de entender. Está perfectamente explicado bajo la lucha de clases: dos clases sociales antagónicas e irreconciliables, la una formada por toda las masas trabajadoras que se ven forzadas a vender su fuerza de trabajo, para poder obtener los ingresos económicos para su subsistencia, y la otra conformada por los burgueses, los dueños de medios de producción y grandes empresas de productos y servicios, quienes viven de la explotación asalariada de la primera.

En el caso de las cadenas de medios de comunicación privadas, estas no son más que medios burgueses para la propaganda e ideologización alienante de las clases trabajadoras, al servicio de sus propios intereses.

imagesNo es casualidad que diarios como el ABC de España, Clarín de Argentina o El Nacional de Venezuela, dejen de lado cualquier ética profesional en aras del ataque violento en contra de gobiernos no alineados, que planteen un modelo diferente al establecido. Llegando incluso a falsificar deliberadamente “noticias” para desprestigiar a los lideres que representen realmente a las masas populares, a la clase dominada por ellos, mostrando a los emancipadores como represores y viceversa. Mientras que aquellas acciones que representan una represión real y tangible contra el pueblo, son invisibilizadas y hasta interpretadas como positivas, aun para los mismos oprimidos.

Contrario a la negación de la teoría de la Lucha de Clases que ellos vociferan, la aceptación de clase dominante que los burgueses poseen es tal, que consideran a cualquier representante de las fuerzas populares como inferior e indigno de ocupar cualquier puesto en la política, estado, sociedad, etc. llegando incluso, sin querer, a mostrar su discriminación a través de sus medios de comunicación.

 El Autobusero que podría suceder a Chávez

BBC-6toPoderEl Diario Sexto Poder así como una gran conglomeración de pequeños diarios privados de Venezuela, publicaron recientemente en sus respectivas paginas webs un titular denominado: Nicolás Maduro: El Autobusero que podría suceder a Chávez, el cual es copia y calco de la publicación del Diario BBC Mundo, Nicolás Maduro: El hombre que podría suceder a Chávez.

Es imposible dejar pasar inadvertibido cómo los medios venezolanos, deliberadamente, cambian el titular original para mostrar su desprecio hacia la clase trabajadora. 

La línea editorial de estos medios “autónomos” no responde a otra cosa que a los intereses del capital, donde editores como Leocenis García presidente y editor de Sexto Poder, olvidan ocultar sus verdaderos sentimientos y dejan ver su resentimiento, y odio por los menos afortunados. 

El autobusero que podría suceder a Chávez, dicho de forma despectiva, como si por pertenecer a la clase trabajadora de la sociedad, por haber sido parte de los que ejercen una profesión humilde como chofer, es indigno de ostentar cargos políticos; o más grave aun, de ser un gobernante que haya salido de las masas populares. 

La campaña mediática de desprestigio en contra de la Revolución Bolivariana no descansa, y esta puesta en marcha a diario, con  pseudo-periodistas como Nelson Bocaranda, o Alberto Ravell, director del diario digital La Patilla, ofenden la razón e inteligencia de sus mismos seguidores al hacer publicaciones en relación a la salud del Presidente Chávez. Cuales médicos matasanos, decretan condiciones médicas desalentadoras y sin el más mínimo fundamento. Afirman, según fuentes desconocidas y anónimas, informaciones que van desde la muerte hasta el estado comatoso. 

Aun es imperdonable que alguien que ha venido de la clase considerada por ellos como “inferior”, salga de su papel de dominado, e intente ejercer un lugar dentro del estado, ese que ellos mismos crearon a su conveniencia y semejanza, para legalizar sus intereses de clases dentro de la sociedad. 

De forma muy concreta se puede ver cómo estas cadenas de medios nacionales no actúan de forma aislada de los grandes intereses imperiales; casi de forma automática los demás medios de comunicación privados internacionales se hacen eco de tales falsedades, convenciendo a los desprevenidos de que tales afirmaciones son totalmente veraces.

Los buitres del Imperialismo revolotean sobre Venezuela

fondos buitreNunca desde la llegada de Hugo Chávez al gobierno la burguesía venezolana e imperialista se sintieron tan cerca del poder como ahora. Cuales buitres carroñeros, se lanzan en picada, en busca de arrebatarle al pueblo lo que con tanto esfuerzo, y después de tantos años han logrado, la conquista pacifica del poder en el estado, por medio de un presidente que realmente representa los intereses populares y no baja la cabeza ante los mandatos de Washington. 

El frenesí fetichista que los burgueses sienten por el deseo de controlar PDVSA nuevamente y ponerla a los pies de las potencias, se ve a diario en cada una de las publicaciones en sus medios de alienación. 

Nunca hubo tanto en juego para el proletario venezolano y de la región. Mientras EEUU y Europa viven la peor crisis en los últimos 100 años, los precios del petróleo suben producto de la injerencia militar en contra de gobiernos en los países árabes y una OPEP que “por ahora” no se deja dominar, pese a los grandes esfuerzos contrarios por parte de países peones como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes. 

Hoy por hoy se les hace más prioritario controlar, por cualquier vía, a la estatal petrolera de Venezuela, siendo el país que posee la más grande reserva probada de petróleo en el mundo. Sólo de esta manera, y por medio de una sobreproducción del crudo Venezolano, pudieran logran que los precios bajen, para aminorar de esta forma la carga de la crisis que ellos mismos elaboraron; y hacer nuevamente que los países del tercer mundo terminen pagando la recuperación y crecimiento de los países desarrollados. 

Teniendo tanto que ganar, los intereses imperiales no escatiman esfuerzos en el financiamiento de los “periodistas” que usen su desgastada credibilidad para ser instrumentos de propaganda en contra del gobierno democráticamente electo en Venezuela. 

Más grave aun, es la alienación de aquellos lectores que siguen estas publicaciones, quienes creen vivir en un mundo paralelo, donde Venezuela es el país más violento del mundo, y donde la inflación actual de 20%, aunque nada buena, no es mejor que la de finales de la IV Republica cuando rondaba 50% anual, llegando incluso a estar por encima del 100%. 

Pasan de opositores a oposicionistas, negando todo lo bueno que de la mano de las misiones sociales el pueblo recibe, aun las ayudas de las que muchos de ellos se han beneficiado. Convirtiéndose en servidores de la clase que históricamente los ha dominado. 

Pero estas líneas editoriales no son exclusivas de Venezuela, en países Bolivarianos como Ecuador y Bolivia, en incluso en Argentina, y Paraguay antes del golpe parlamentario contra Lugo, entre otros, los argumentos para descalificar a sus respectivos gobiernos eran y son los mismos, la libertad, la inseguridad, la economía, etc. 

Mientras las burguesías locales, sólo juegan su papel reaccionario, actuando como testaferros de los intereses imperiales. Algunos por migajas ofrecidas por el imperio yankee, otros a veces por simple alienación. Sin embargo todos, en conjunto, funcionan como el brazo operante del Capitalismo Globalizado. 

Se le ven las costuras al Capitalismo, al sistema imperante, al sistema burgués. La dominación de clase, la explotación del hombre por el hombre; se hacen insostenibles para el capitalismo, dentro de una cultura globalizada y donde cada vez mas personas tienen acceso a las redes informativas que ellos mismos crearon, y que ahora nos permiten escuchar las voces de los indignados en Europa y Norteamérica, junto con los sin tierra en Brasil y los piqueteros en Argentina. Voces que no son reflejadas en los medios privados, y muchas veces negadas o ridiculizadas, voces que también son las nuestras. 

¿Que hacer ante estas arremetidas de la burguesía? Primeros pasos

La respuesta ante esta guerra es clara, nosotros, la clase trabajadora, la que se ve forzada a vender su fuerza de trabajo, para que los burgueses sigan acumulando riquezas de forma parasitaria, debemos entender nuestro rol de clase. De la misma forma en que dos o más medios de comunicación “competidores”, dejan sus diferencias de lado para defender sus intereses comunes, unificando criterios y acoplándose con líneas editoriales convergentes, la clase trabajadora debe entender su lugar dentro del sistema establecido, y reclamar el cambio y lo que nos pertenece, la autodeterminación, la justicia, la igualdad, la educación, la salud, y todo lo que el Capitalismo nos prohíbe. 

De igual forma que ellos nos aborrecen, llegando a considerarnos inferiores, en nosotros debemos fomentar un rechazo y aborrecimiento por la clase que nos oprime. No se trata de un odio dirigido a los ricos como personas, sino a la burguesía como clase. Significa denunciarlos como opresores y demandar con firmeza y seguridad nuestra emancipación. 

No nos debe caber la menor duda que ambas clases (Proletarios y Burgueses) son antagónicas e irreconciliables, no hay puntos medios entre ambas, ya que lo que beneficia a capitalistas está en total detrimento de nuestros intereses, y viceversa. 

La única ruta de escape que nos favorece ante los males inherentes al Capitalismo, es el Socialismo.