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Caza de luchadores en Caleta Olivia PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Demian Marcos   
Lunes 06 de Septiembre de 2004 00:00
La lucha piquetera en Caleta Olivia es conocida en todos los rincones del país por la determinación enérgica de los compañeros que mediante la acción directa y la solidaridad de pueblo santacruceño, doblegaron a la patronal y a su gobierno. La respuesta de esta patronal y este gobierno ha sido la represión y la detención de 17 compañeros que participaron en la toma de Termap. En menos de una semana, más de 120 compañeros piqueteros y luchadores fueron detenidos en una ofensiva lanzada por el gobiernoierno de Kirchner para dar satisfacción a los verdaderos amos que gobiernan el país: los capitalistas y terratenientes argentinos, y las multinacionales

Por la libertad inmediata de los compañeros detenidos y el desprocesamiento de los luchadores populares

La lucha piquetera en Caleta Olivia es conocida en todos los rincones del país por la determinación enérgica de los compañeros que mediante la acción directa y la solidaridad de pueblo santacruceño, doblegaron a la patronal y a su gobierno.

La planta petrolera de Terminales Marítimas Patagónicas (Termap), a cargo de Repsol-YPF, Vintage Oil y Panamerican Energy, fue ocupada por 200 desocupados que durante 12 días lucharon por subsidios pero principalmente or trabajo genuino. Días anteriores volvió a ser ocupada tres días, terminando en un acuerdo. En dos años, lograron más de 2000 puestos de trabajo genuino. Cabe destacar que en el desarrollo del conflicto en la planta de los pulpos petroleros, no se registraron daños y la toma se caracterizo por ser pacifica y despertar la solidaridad de los pueblos aledaños.

Los compañeros desocupados habían logrado en la práctica arrancarle subsidios y trabajo genuino a la patronal y su gobierno. Pero como nos señala la experiencia del movimiento obrero, lo que es posible arrancarle a la burguesía en un momento determinado de la lucha, ésta intentara recuperarlo por todos los medios. Para eso mantiene a sus jueces obedientes y serviles, a la policía, a los gendarmes.

En la tarde-noche del viernes 3 de septiembre, los piqueteros se dirigieron a la Municipalidad a cobrar los subsidios acordados. Pero en lugar de subsidios recibieron palos y atropellos. La policía realizó allanamientos en sus domicilios y detuvo a 17 piqueteros que participaron de la toma pero también libró captura para aquellos que apoyaron la acción mediante la solidaridad y la movilización.

Acá vemos cual es el significado real de la justicia y de la seguridad. Mientras se reprime a los que llevan el hambre y la miseria tatuados en la carne, se libra las manos a los pulpos petroleros nacionales y extranjeros que explotan y saquean al pueblo trabajador.

Al dar rienda suelta a una brutal caza de luchadores, para la justicia ni para el gobierno existió otro derecho que la fuerza para defender sus intereses de clase. Allanaron domicilios, llevándose madres con sus hijos a cuestas, apaleando a vecinos y a todo aquel sospechado de culpable. Por eso se respondió con una movilización frente a la comisaría.

¿De qué se acusa a los compañeros? Si no fuera trágico sería risible: “privación ilegitima de la libertad” “usurpación y daños” “resistencia a la autoridad” y “violación de propiedad privada”. Cualquiera que más o menos esté al tanto de la realidad nacional de los últimos meses, sabrá apreciar que debajo de la superficie existen intereses que nada tiene que ver con el reino “de la justicia”.

Las ordenes de detención y captura del juez Marcelo Bailaque responden a la necesidad de los pulpos petroleros de acabar con las ocupaciones de plantas y “disciplinar a los trabajadores ocupados y desocupados. Quieren abortar cualquier expansión del germen de ocupación de fabricas. Pero esto tiene una relación directa con la detención de Castells y los últimos sucesos en la plaza de mayo, donde mediante infiltrados y una campaña enloquecida de los medios de comunicación, se intenta asilar y aplastar a los movimientos piqueteros en lucha. El resultado es un rebrote de la criminalización y la judicialización de la protesta social, o sea meter en cana a los pobres que luchan para comer lo que los ricos se roban tranquilamente, como lo demuestra la detención de 123 compañeros desde el martes 31 de agosto (Clarín, 5 septiembre).

Desde El Militante exigimos la inmediata liberación de los detenidos y rechazamos la criminalización de la protesta social. Como siempre, nuestros métodos para enfrentar a la reacción deben ser la lucha y movilizaciones de masas. Llamamos a movilizar a trabajadores ocupados y desocupados en unidad por el desprocesamiento de todos los luchadores populares.