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Aporte al balance del 2º Plenario del MIC PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ángel Perouch (integrante del MIC-Rosario y el Encuentro Sindical de Base-El Mortero)   
Viernes 15 de Diciembre de 2006 00:00
No hay dudas que el MIC en muchos aspectos pasó la prueba en este año de existencia, demostró su potencialidad en varios hechos de la vida política. De todas maneras lo que nos interesa en esta nota es realizar un balance del encuentro, sus avances,sus límites expresados en las ideas que atravesaron la jornada de debate.

Algunas consideraciones políticas

El 2 de diciembre se celebró el Segundo Plenario Nacional del MIC en la Facultad de Filosofía y Letras en la ciudad de Buenos Aires.
No hay dudas que el MIC en muchos aspectos pasó la prueba en este año de existencia, demostró su potencialidad en varios hechos de la vida política. De todas maneras lo que nos interesa en esta nota es realizar un balance del encuentro, sus avances, sus límites expresados en las ideas que atravesaron la jornada de debate.
En primer lugar, hay que destacar que este 2do. Plenario no fue precedido por encuentros regulares durante el año, que hubieran posibilitado un debate más fluido e intenso desarrollándose las diferentes tendencias presentes. Esta debilidad se expresó, por ejemplo, en la no implementación de la campaña contra la precarización laboral y por aumento salarial. Más aún se evidenció en las elecciones del CTA (ver notas de El Militante al respecto). El 2do. Plenario fue convocado por la Mesa Provisoria Nacional sin apenas preparación.
En segundo lugar, quedó afirmada la tendencia que desarrolla la idea de “...que la situación no da”, “...que la clase obrera, los trabajadores están de acuerdo con la conciliación de clases y por lo tanto existiría un acuerdo con la burguesía vía burocracia sindical”. Este es el fundamento para los que sostienen que hay que “...cavar trincheras del clasismo en las filas de la burocracia”. Esta posición política se afirma en casi la generalidad de los integrantes de la Mesa Provisoria Nacional y en su comportamiento político hacia fuera y dentro del MIC.
En este marco las resoluciones acordadas fueron: editar un boletín, continuar con los cursos de formación político sindical (que funciona por ahora sólo en Capital Federal), impulsar la formación de las regionales, impulsar la campaña nacional contra la precarización laboral y por aumento salarial, emitir una declaración contra la nueva Ley de Educación y formar una Corriente de Docentes que integran el MIC. En cuento a lo organizativo, se amplió la Mesa Provisoria Nacional y se estableció que las campañas, declaraciones, políticas en general del MIC serían aprobadas, en lo posible por consenso, y cuando no por mayoría de los votos de la Mesa. La minoría tendría libertad de acción, siempre que respete los 14 puntos del MIC.
Esta limitada decisión en relación a la definición de la política del MIC vuelve a mostrar el acuerdo mayoritario de la Mesa en la desconfianza hacia la clase y de mantener las “figuras” sin ningún cuestionamiento a las políticas que llevan adelante.

Un poco de historia

Por un lado, en el aspecto político, el gobierno de Kirchner surge en el 2003 después de las jornadas del 2001, con el consenso de la totalidad de la burguesía, pero consciente de la situación social que imperaba en el país después del Argentinazo. La rehabilitación de los 30.000 compañeros desaparecidos, la devolución del ESMA a los organismos de DDHH, la depuración de las FFAA y de la cúpula policial, la renovación de la Corte Suprema de Justicia y los aumentos salariales por decreto, revelaban cómo un político inteligente, como Kirchner, nutría su discurso y medidas en el estado de ánimo de las masas, que proferían un fuerte sentimiento de repudio a la década infame (menemismo, De la Rúa y la vieja política). El gobierno K jugaba por “izquierda” y fundamentalmente lo hacía ante la ausencia de una alternativa obrera de masas.
Por otro lado, desde el aspecto sindical y ante el mejoramiento de la situación económica, el MIC surge como expresión de un proceso de luchas obreras, en el período de las jornadas del 2004 y 2005: la campaña por las 6 horas, la lucha nacional de los trabajadores Telefónicos, docentes, ferroviarios, Hospital Garrahan, SMATA, etc., fue el escenario de las luchas por mejoras salariales y condiciones de trabajo. Debemos agregar el surgimiento de nuevas camadas de jóvenes activistas y la recuperación de algunas Seccionales, Juntas Internas, Cuerpos de Delegados, etc.. Los índices de huelgas revelan que en el 2005 fue el mayor de los últimos 15 años.
La burocracia sindical y el gobierno K, tomaron nota del giro de la clase y rápidamente acordaron un pacto social con las patronales para el techo salarial del 19%. En ese contexto la burocracia, rebasada en muchos casos, empezó a timonear o sofocar las luchas.
Lamentablemente el grueso de la Mesa Provisoria Nacional queda anclada en esta situación política sindical, sin llegar a ver la potencialidad del MIC, y la orfandad de los trabajadores que luchan como pueden. Los argumentos de que los trabajadores están subordinados tanto a la política demagógica del gobierno nacional o de la burocracia sindical, como de la fragmentación y atomización de la clase obrera, sólo intenta ocultar la ausencia de una dirección política sindical de los trabajadores. Es la justificación para mantener el statu quo y para no enfrentar las posiciones antagónicas en la Mesa Provisoria Nacional. Descargar la responsabilidad en la clase, es el argumento de los escépticos, de los desmoralizados, de aquellos que sólo ven la espalda de los trabajadores y no su verdadero rostro.
El MIC surge como un gran frente único de cientos de activistas que quieren otro sindicalismo. Un sindicalismo democrático, no prebendario, que asuma de una manera firme los intereses de los trabajadores, que presente una visión de clase ante la explotación capitalista. El surgimiento del MIC supone sencillamente llevar el clasismo a la clase y no esperar que esta venga a nosotros. Muchos compañeros nos señalan que la emancipación de los trabajadores es producto de su propia obra, pero de lo que se trata también es de resolver la crisis de dirección
Cuando decimos que los trabajadores se encuentran en una gran orfandad, decimos que las direcciones actuales, representan la correa de trasmisión de los planteos de la patronal y el gobierno. Pero la supuesta adhesión de los mismos con sus patrones no se hace por consenso como gustan decir muchos compañeros del MIC, sino por coerción, aprietes, clientelismo y esta “adhesión” se profundiza a niveles abismales ante la ausencia de alternativa de masas y esta es nuestra tarea a resolver. Como la naturaleza aborrece el vacío, los trabajadores ante la ausencia de una dirección que esté a la altura de los desafíos, opta por el mal menor, por lo conocido aunque insuficiente.
Si el MIC no se hubiera adaptado a las dificultades -que por supuesto las hay- y metodológicamente y prácticamente se hubiera atrincherado en lo más avanzado de la clase, con su propia voz, estaríamos en una mejor situación para los enfrentamientos que vienen.
La pregunta es si resulta lo mismo que el MIC exista o no, por supuesto que todos acordamos que es mejor que exista. Entonces nos preguntamos ¿de qué manera debemos estar? por supuesto que no se trata de ir de un conflicto a otro; pero sí de definir campañas nacionales y cumplirlas, definir poner en pié las Regionales y hacerlo. De estar presentes en las luchas más significativas físicamente, con comunicados, que el MIC sea una realidad para los trabajadores, una realidad de carne y hueso.
Todos acordamos que en este ascenso operado en el 2004 y 2005, el gobierno debió parar esta situación ya que los trabajadores empezábamos a estirar los músculos después de años de postergación, incentivados o fortalecidos por el relativo auge económico del país.
Pero si seguimos con la lectura de la situación política este mismo gobierno que jugó por “izquierda” hoy debe atemperar esta situación. La desaparición del compañero López puso al descubierto la impotencia y limitaciones de clase demostrada por la gestión K. Es el gobierno que empieza a mostrarse tal cual es, con vacilaciones, y se suma a esto la derrota de K en Misiones. El realineamiento con el imperialismo yanquee con relación a Venezuela y al presidente Chávez, mostró en los últimos tiempos el alejamiento de Kirchner de sus discursos demagógicos. Esta es la situación hoy en el país. Sectores de trabajadores no han respetado el techo acordado entre la patronal y las Centrales Obreras. Mes a mes la escalada de precios pulveriza sencillamente los aumentos logrados.
Debemos recordar que después de Kirchner, en el PJ no han quedado políticos con genuina legitimación social. La misma suerte corre la UCR que se encuentra literalmente pulverizada.
Podemos asegurar que la iniciativa de Kirchner durante estos años descansaba en su discurso por izquierda, y en cierta “tranquilidad” económica, pero esto no supone una fortaleza institucional en el imaginario de los trabajadores. Por el contrario las instituciones del régimen siguen en un proceso de descreimiento, basta ver la última pueblada de Corral de Bustos ante el edificio emblemático de Justicia.
Por ello, la obligación de los trabajadores clasistas en el MIC no consiste en crear la ilusión en los trabajadores que con la mera lucha salarial vamos a recuperar las viejas conquistas del pasado -que gran parte de los trabajadores actuales nunca disfrutaron. Debemos explicar que la pérdida de dichas conquistas nos demuestra que bajo el capitalismo nada es seguro ni permanente. Por lo tanto debemos luchar no sólo por las demandas económicas reivindicativas sino también políticas, la lucha por la transformación de la sociedad en líneas socialistas.
Debemos ser capaces de extraer todas las lecciones de la experiencia pasada y presente que está haciendo la clase trabajadora y sacar las conclusiones organizativas correspondientes. Estamos seguros que el MIC se transformará en un factor determinante dentro del movimiento obrero argentino, agrupando tras de sí a los sectores más concientes y avanzados de la clase obrera