Inicio Argentina Juventud y Educación Indio Solari: Lucidez y Placer. Una nueva versión de la multitudinaria Misa Ricotera

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Indio Solari: Lucidez y Placer. Una nueva versión de la multitudinaria Misa Ricotera PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por León   
Domingo 11 de Mayo de 2014 23:24

indio solariGualeguaychú, tierra de pomo y carnaval, se vio colmada por 170 000 personas que llegaron desde todos los rincones del país para presenciar el show de mayor convocatoria en la historia de la cultura criolla.

La masa, nutrida de viejos seguidores de los 80’s y 90’s, bandadas de adolescentes enamorados del rock contestatario y las sienes ardientes, legionarios del día a día que tuvieron su bautismo de fuego bajo los golpes del neoliberalismo; todos ellos, en pacífica alegría una vez mas, perdieron la forma humana y se unieron a la ola ricotera que disfrutó de otro recital del Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Cabe destacar que los organizadores, como siempre, optaron por elegir sus propios efectivos de seguridad para prescindir de la policia, eliminando así cualquier oportunismo hostil y dando una mayor seguridad para los asistentes.

Promediando las 10:30 de la noche, un ansioso público luchaba por sobrevivir al barro, bocado inesperado que la lluvia sumó a la jornada, cuando sonaron los primeros acordes de "Nike es la cultura". Éste sería el primer dardo político que Solari soltaría junto a "Fusilados por la Cruz Roja", "Todos a los botes", "Blues de la libertad", "Ya nadie va a escuchar tu remera"; canciones de un contenido conceptual siempre vigente, acaso porque aun sigue fusilando la Cruz Roja.
Más tarde entraron en escena los ex-Redondos Walter Sidotti (batería), Sergio Dawi (saxo bajo) y Semilla Bucciarelli (bajo y acordeón), que se sumaron para hacer una buena dosis de temas de la antigua banda, y la bluesera Deborah Dixon. El resto del repertorio estuvo compuesto por el nuevo material del Indio, “Pajaritos, Bravos Muchachitos”, y canciones de sus anteriores discos, “El Tesoro de los Inocentes”, “Porco Rex” y “El Perfume de la Tempestad”. No faltaron las recomendaciones a realizarse el test para detectar temprano el VIH; y un intachable recordatorio sobre los 21 desaparecidos de Gualeguaychú: "La memoria es el único paraíso del que no nos pueden expulsar".

Aunque apantanado el suelo tras el asedio del clima, el público gozó en plenitud. No importó el barro, porque su público vive en el barro, los seguidores del Indio Solari (y de Los Redondos, en su momento) viven en el barro. En el barro de que los echen del laburo, en el barro de que el esfuerzo y el trabajo sean los caminos más difíciles, en el barro de los corderos atados y lobos sueltos, de los sueños truncados, en el barro de ser fácil para el gatillo policial, en el barro de saber que nuestras vidas valen monedas para los que reparten las barajas, y seguir sin bajar agachar la cabeza. En sus recitales, todas esas pequeñas lágrimas se juntan en el escenario para revivir la figura de Indio Solari.
Para los “ricoteros”, aquel viejo de 65 años es un Gladiador que quizás la única batalla que no pueda ganar sea la del tiempo; es un semi-dios encargado de recoger todos los gritos, todas las banderas de aquellos que no tienen banderas y ser la mosca en la sopa de los capitalistas.

Nuevamente esa voz que describe la realidad con melodiosos trazos está en lo cierto cuando afirma que el futuro llegó como un palazo para los que día a día se ensardinan en los trenes, símbolo del proletariado bonaerense. Esa voz que se levanta en lucha contra la cultura frita, producto de un capitalismo masticado hasta el hartazgo.
¿Cómo no sentirme así, si esa fue la voz que cantó lo que otros callaban? Aquel jinete robó las riendas de la masificación en plena primavera democrática y presentó resistencia cultural ante el imperialismo, aun después de la derrota conceptual con el fin de la Unión Soviética. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue el fenómeno musical que hizo de las necesidades de la clase laburante una bandera de lucha, un coro de hinchada con el rock como todo llanto.

Te vamos a agradecer, Indio, cuando las empresas nos quieran esnifar la cabeza y sepamos que la resistencia está ahora y para siempre en las manos del pueblo.