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Democratización de la UBA: Apostar a la movilización de masas PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ricardo Daract   
Martes 23 de Mayo de 2006 00:00
Con la sesión fallida del Consejo Superior del lunes 15 de mayo otra vez quedó en suspenso la resolución de la crisis de gobierno de la UBA. Hasta ahora el bloque dominante que sostiene a Alterini no pudo traducir su mayoría de delegados en autoridad política. Los episodios del martes 2 de mayo desnudaron ante la opinión pública su carácter reaccionario por el uso de patotas para lastimar a los estudiantes opositores. El panorama es de un impasse tenso porque el sector dominante quedó bastante golpeaolpeado gracias a la acción propagandística de la FUBA, los docentes de Conadu y Conaduh y los no docentes que se oponen a la mafia de Anró Con la sesión fallida del Consejo Superior del lunes 15 de mayo otra vez quedó en suspenso la resolución de la crisis de gobierno de la UBA. Hasta ahora el bloque dominante que sostiene a Alterini no pudo traducir su mayoría de delegados en autoridad política. Los episodios del martes 2 de mayo desnudaron ante la opinión pública su carácter reaccionario por el uso de patotas para lastimar a los estudiantes opositores. El panorama es de un impasse tenso porque el sector dominante quedó bastante golpeado gracias a la acción propagandística de la FUBA, los docentes de Conadu y Conaduh y los no docentes que se oponen a la mafia de Anró.

En este sentido es necesario hacer un balance de la actuación de la FUBA en el conflicto para poder enfrentar las cuestiones de fondo, que la definición sobre esta elección no resolverá. En principio debemos decir que los compañeros cumplieron un papel importante en la ocupación de las sedes de la Asamblea para denunciar el carácter regresivo y reaccionario del sector que encabeza Alterini. Pero al mismo tiempo está claro que chocó con sus propias limitaciones.

Ante todo, la tardanza en elaborar una política clara y pensada –una genuina política de frente único- para movilizar a los estudiantes, docentes y no docentes con el objetivo de denunciar el Estatuto y exigir una reforma profunda, más allá de la elección del nuevo Rector. Recién se empezó a actuar cuando el bloque dominante ya había consensuado a la figura de Alterini y había aceitado su alianza.

A futuro y para superar esta experiencia se impone realizar una campaña amplia, audaz y de largo aliento de propaganda y agitación, organizando movilizaciones masivas, actos, charlas, etc., explicando por qué necesitamos modificar de raíz la actual estructura universitaria, quiénes son los enemigos de esta reforma y cuál es su pasado; y, sobre todo, vincular esa necesidad con las preocupaciones y las demandas cotidianas de los estudiantes, los docentes y los no docentes; seguramente la situación sería muy distinta porque tendríamos atrás a miles de personas exigiendo una universidad verdaderamente democrática y de cogobierno real.

Lamentablemente debido al aislamiento de la FUBA y a la deleznable campaña de prensa de los medios del sistema, los militantes de la FUBA son vistos como una minoría de extremistas de izquierda que no representan a nadie y solamente defienden sus intereses. Visión que pudo ser refutada en parte con la excelente movilización del 5 de mayo, que demostró que la verdadera minoría antidemocrática son las camarillas del shuberoffismo, Franja Morada, Anró y la derecha universitaria.

Debemos decir que hay que repensar los modelos de actuación política en la Universidad; que desde la conformación del Frente 20 de diciembre, mediante el cual la izquierda recuperó la FUBA de manos de la camarilla corrupta de Franja Morada, no se supo involucrar a las masas estudiantiles en el trabajo político. Los intereses de aparato, y la falta de una política de inclusión, participación y decisión de los estudiantes, generaron un panorama de desinterés –cuando no de desdén- de parte de las bases estudiantiles, que no consideran todavía como propia la actuación de la dirigencia de la FUBA. Cualquier reforma del Estatuto y más aún, el cogobierno es una Utopía si no cuenta con el apoyo mayoritario de estudiantes, docentes y no docentes. Es por eso que se impone rediseñar el esquema político que lleva adelante la Federación. Insistamos en llamar a movilizaciones de masas y a elaborar una campaña amplia con todos los sectores que conecte con las expectativas y los intereses de los estudiantes, docentes y no docentes, para discutir que Universidad necesitamos el conjunto de los trabajadores.