Inicio Argentina Derechos Humanos y Represión 8 de marzo de 2017 – Día Internacional de la mujer trabajadora | 8 de marzo de 2017 – Primer Paro Internacional de Mujeres

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8 de marzo de 2017 – Día Internacional de la mujer trabajadora | 8 de marzo de 2017 – Primer Paro Internacional de Mujeres PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ana Crux   
Sábado 11 de Marzo de 2017 13:06

marcha 8032017

Este 8 de marzo, no es otro año más de conmemoración.

Es el centenario de la Revolución Rusa, que se inició el Día Internacional de la Mujer en 1917, con una huelga de obreras textiles en San Petersburgo, la que rápidamente se extendió a otros gremios y sectores de la población, culminando en el mes de octubre con la toma del poder por parte de la clase obrera.Una revolución que, tan sólo en pocos meses, conquistó derechos y libertades por los que aún hoy, cien años después, seguimos luchando en gran parte del mundo.

 

Es el Primer Paro Internacional de Mujeres contra la violencia machista y la desigualdad salarial y por el derecho al aborto. La cita es en: Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Republica Dominicana, Corea del Sur, Costa Rica, República Checa, Hong Kong, Ecuador, El Salvador, Escocia, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Guatemala, Alemania, Honduras, Haití, Hungría, Irlanda, Italia, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Reino Unido, Rusia, Suecia, Turquía, Ucrania, Uruguay, Venezuela, entre muchos otros.

Este paro se está forjando en las recientes y masivas luchas de las mujeres contra la violencia machista y los femicidios como en Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Brasil, México e Italia; por los derechos reproductivos y el derecho al aborto como en Polonia, Irlanda y Corea del Sur; contra la brecha salarial entre mujeres y hombres como en Francia e Islandia o en las movilizaciones contra la misoginia de Donald Trump que se ha extendido a un movimiento más amplio de los trabajadores y los jóvenes en contra de su política reaccionaria; contra el proyecto de ley sobre las llamadas bodas forzosas en Turquía donde hubo enormes movilizaciones de mujeres que obligaron al gobierno a retirarlo.

En todo el mundo vemos a cientos de miles de mujeres expresar su ira contra el sistema y tomar las calles en defensa de sus derechos.

Vivimos en un sistema que ya no es capaz siquiera de garantizar condiciones de vida dignas para las mayorías y esto se refleja en particular en la terrible situación a la que nos enfrentamos las mujeres. Estas luchas expresan, la resistencia a la crisis capitalista que la clase dominante y sus gobiernos pretenden descargar sobre el pueblo trabajador, atacando las condiciones de vida de la clase trabajadora y los sectores más pobres.

La violencia contra las mujeres está estrechamente relacionada con el sistema económico en el que vivimos y, por tanto, la lucha contra la violencia hacia la mujer implica la lucha contra el capitalismo.

Aunque en el último medio siglo, las luchas de las mujeres, lograron cambios importantes como el acceso a todos los niveles educativos o a ejercer cargos públicos, se conquistaron derechos democráticos elementales y, en numerosos países se accedió a más posibilidades legales de decidir sobre nuestros cuerpos; sin embargo, es evidente que esos derechos conquistados en el marco de la democracia capitalista, no eliminaron la opresión patriarcal ni tampoco la explotación que mantiene a millones de seres humanos sometidos a la esclavitud asalariada, hundidos en la barbarie del hambre, las guerras, la contaminación, la desocupación y la miseria.

Llevamos décadas de lucha para desnaturalizar la opresión de la mujer, para demostrar el vínculo indisoluble del machismo y del patriarcado con la sociedad clasista y que, el patriarcado es la expresión de esa relación social; de esta manera se logró poner en primer plano los abominables comportamientos violentos más extremos, incluso mortales, de algunos individuos:

Cada año en el mundo, entre 1 millón y medio y 3 millones de mujeres y niñas son víctimas de la violencia machista, el 50% de los crímenes de mujeres en el mundo son por femicidios. 500 mil mujeres mueren por complicaciones en el embarazo y en el parto, mientras que 500 mujeres mueren, a diario, por las consecuencias de los abortos inseguros y clandestinos. La prostitución se transformó en una industria de grandes proporciones y enorme rentabilidad. De los 960 millones de analfabetos, el 70% son mujeres y niñas. Las mujeres constituimos más del 40% de la fuerza laboral, a costa de que el 50% de esas mujeres estamos precarizadas, además de cargar sobre nuestras espaldas la triple jornada laboral que implican las tareas domésticas y el cuidado de los hijos.

En Europa, el 33% de la población femenina ha sufrido algún tipo de violencia. El año pasado, sólo en Italia, 116 mujeres murieron, el 67% a manos de sus parejas.

En Argentina, en 2016, hubo un femicidio cada 30hs. En 2017, según estadísticas delInstituto de Políticas de Género Wanda Taddei, en los primeros 43 díasde 2017 se cometieron57 femicidiosen el país, es decir, un femicidio cada 18hs.

Sólo un feminismo que pretenda transformarse en un movimiento político de masas, donde la lucha por mayores derechos y libertades democráticas esté ligada a la denuncia de este régimen social de explotación y miseria para las enormes mayorías, con el objetivo de derrocarlo, puede ser verdaderamente emancipatorio.

Debemos promover un verdadero movimiento desde abajo, en los sindicatos, lugares de trabajo, estudio, barrios, con la participación activa de todos los hombres y mujeres trabajadores y la juventud para paralizar el país. Necesitamos construir un paro masivo, un paro que exprese la ira real de la clase obrera y que convoque a la construcción de la herramienta política para la emancipación del capital.

Los movimientos de masas que están en erupción por todo el mundo desafían al capitalismo y a las normas que lo rigen. Estos movimientos nos deben inspirar para construir una alternativa real, donde los recursos económicos estén en manos de los trabajadores  y donde podamos construir una sociedad que ponga fin a la explotación de una pequeña minoría sobre la inmensa mayoría de la población.

 “La mujer libre del hombre, ambos libres de Capital”
Camilla Ravera

En L’Ordine Nuovo, 1921