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Escrito por Corriente Socialista Militante - Argentina   
Sábado 27 de Agosto de 2016 01:20

UNIDAD DE LOS DE ABAJO PARA DERROTAR AL CAPITALISMO

La economía, la desocupación, el costo laboral

El gobierno profundiza las relaciones políticas con el Imperialismo con la intención de ingresar a la (OCDE) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, para ello Macri instruyó a todo su gabinete que prepare proyectos que seduzcan a diferentes misiones extranjeras que llegarán a Buenos Aires para que Argentina sea evaluada positivamente y así ingresar como miembro pleno junto a los 34 países que la componen.

Lógico que esta apuesta supone mejorar la imagen ante los potenciales inversionistas y para esto “debemos mejorar la productividad” y el comercio con el resto del mundo.

Lo irrisorio de las medidas que implementa para la estimulación de la industria es, por ejemplo, la nueva ley de autopartes que fija un cupo mínimo de integración nacional del 30% para automóviles y utilitarios, 25% para vehículos comerciales y 15% para motores. Pese a estos “auspiciosos acuerdos”, en el sector sostienen que hasta el segundo semestre de 2017 o comienzo del 2018 la actividad de la industria autopartista seguirá muy golpeada.

El 22 de agosto en la inauguración de una planta de medicamentos en Avellaneda, el Presidente Mauricio Macri volvió a decirles a los trabajadores “que no pongan palos en la rueda a las empresas y que deben trabajar en equipo.” En otras palabras, pidió seguidismo a los capitalistas y aceptar sin quejas las condiciones que los grandes empresarios imponen producto de su crisis.

Como es sabido, Argentina tiene para los capitalistas un alto costo laboral. Para las grandes empresas, este costo del trabajo formal promedia U$S 550 en el puesto y esto les resulta inadmisible. Son reiterados los discursos del Presidente que dice o alerta a los trabajadores de “alejarse de lo que pasó en los últimos tiempos, donde creció el ausentismo, las licencias y las jornadas horarias reducidas”. Y sigue diciendo: “cada vez que un gremio consigue reducir la jornada laboral, todos los argentinos lo estamos asumiendo como parte de un costo y no está bien”. Este discurso revela el clamor de las grandes patronales sobre la reformulación laboral en clave flexibizadora, de la cual Macri es potavoz.

Según la Nación del 26/7/16 en el artículo: “Un cambio indispensable en las relaciones laborales” señala: “Un aspecto sustancial de una reforma laboral es que la negociación de salarios y condiciones de trabajo tenga en consideración la productividad y los límites y posibilidades de cada empresa”. Y por supuesto, el editorialista sigue con una serie de citas explícitas para bajar el costo laboral

Y seguimos con La Nación del 9/8/2016, donde Ricardo Esteves nos ilustra: “No obstante, la actividad productiva en general está aún lejos de encontrar un punto que haga atractiva la inversión, que es la única palanca que puede sacarnos del estancamiento y llevarnos al desarrollo.” Y sigue el vocero del empresariado: “Cuatro factores atentan aún contra la rentabilidad empresaria: 1) el tipo de cambio no competitivo; 2) la sobrecarga impositiva; 3) los sobrecostos laborales y la relajación del sistema del trabajo, y 4) la infraestructura obsoleta -consecuencia de tantos años sin inversiones- y la logística cara, resultado de la maraña burocrática y los elevados costos del transporte (gasoil, sindicatos y conflictividad permanente de por medio).”

Los plumíferos de todos los gustos se encuentran a toda máquina fundamentando en cada editorial de los medios de comunicación escrita, radial o televisiva, la necesidad de bajar el costo laboral argentino, el incremento de la desocupación del empleo formal e informal, privado o estatal, y resaltando como favorable el andamiaje de medidas que el gobierno macrista implementó desde su asunción. Mientras, las andanadas de medidas macrista son percibidas por sectores de la población como políticas que sólo favorecen a las grandes empresas.

El tarifazo

Producto del encarecimiento del gas, agua y luz, el malestar en las mesas obreras se incrementa día a día, provocando una respuesta callejera en diferentes sectores de la población.

Se han conjugado una serie de factores como el tarifazo, el incremento del costo de vida, de la canasta básica de alimentos, la desocupación creciente, etc., etc. que generaron en los sectores populares una enorme indignación, respondiendo con movilizaciones, dos ruidazos nacionales que demuestran el repudio de amplísimos sectores populares a las medidas del Gobierno. El fallo de la Corte es el resultado de este malestar popular, sumado a que los Jueces no quieren cargar con el costo político de avalarlo.

Diferentes medios de comunicación haciéndose eco de funcionarios macristas presionaron a la Corte Suprema señalando que un fallo adverso al tarifazo podría resultar una posible ruptura de la gobernabilidad.

El fallo de la Corte (CSJN) que frena el aumento de gas, sólo beneficia a usuarios residenciales que representa el 27% del consumo. No debemos olvidar que se encuentra en la Procuración de la Nación el fallo dictado en julio pasado por la Cámara Federal de La Plata que frenó el aumento de luz en la Provincia de Buenos Aires. Esto abre una posibilidad de asestar un golpe más profundo contra el gobierno, ya que, de resolverse positivamente, puede profundizar su crisis.

La decisión del Ministerio de Energía y Minería, a través de la Resolución 145- E/2016 publicada en el Boletín Oficial del 11 de agosto de 2016, de transferirle $42.660.000 en carácter de “asistencia económica” a favor de la licenciataria METROGAS SA, para cancelar deudas contraídas con empresas productoras de gas natural, es una radiografía para quién gobierna el macrismo.

Si vemos los sectores de la burguesía, por un lado, la UIA en boca de su dirigente José Urtubey sostuvo que “el fallo de la Corte Suprema a favor del freno de aumento del gas “no termina de resolver el tema del tarifazo” en el sector industrial, por lo que resaltó que “el fallo no inhabilita a que industriales o comerciantes puedan reclamar judicialmente”. Mas luego sigue diciendo “la actividad industrial está muy sensible, muy mal, en el mes de junio hemos caído 10 puntos” y se mostró escéptico frente a los resultados de las políticas económicas del actual gobierno nacional: “Estoy expectante a ver el desarrollo de un modelo industrial que aún no veo.” Página 12 22/8/2016Por otro lado, “la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) presentó ante el Juzgado Federal en lo Civil y Comercial en la que solicita la nulidad del incremento del servicio público del gas dispuesto por el Ministerio de Energía y el Ente Nacional de Regulación del Gas (Enargas).” Página 12 25/08/2016

Según la revista británica especializada The Economist del 22 /8/2016: La “luna de miel” que caracteriza la primera etapa de las gestiones presidenciales, “está llegando a su fin” tras un “torpe manejo” de la subas en las tarifas de los servicios públicos por parte de la administración de Mauricio Macri. Así es que para The Economist el Gobierno mantuvo un “torpe manejo de los aumentos de precios”. Esta misma publicación del 13/8/2016 describa que “el crecimiento, el empleo privado y la fabricación han caído desde que Macri llegó al cargo. El FMI prevé que la economía se contraiga un 1,5% este año.”
Los comentarios de The Economist expresan no sólo el malestar de los trabajadores por la implementación de las medidas de gobierno, sino además se extiende a diferentes facciones burguesas.

Los ganadores de todo este esquema económico son los grandes del sector financiero bancario y del sector bursátil, junto a la consolidación del llamado modelo del agronegocio, cuyo cultivo “estrella” –y paradigmático– ha sido la soja.

¿El macrismo a la deriva?

El gobierno de Macri como todo gobierno que comienza una gestión, contaba con un cierto plafón que le bridó el triunfo electoral sobre el candidato kirchnerista Daniel Scioli.

Este aval electoral hacia el macrismo nunca fue un cheque en blanco, tan sólo expresaba el malestar de amplios sectores de trabajadores que veían una polarización discursiva por el lado kirchnerista y no contaban con un avance real en las condiciones de vida y salario, por el contrario, la pérdida de conquistas en el plano laboral se dio en 2014 y 2015 de manera gradual, siguiendo la lógica de la crisis capitalista mundial.

El envalentonamiento del macrismo se dio en confluencia con sus pares Michel Temer en Brasil ante la destitución de Dilma Rousseff y el juicio político en marcha y los escuálidos de Venezuela que arrebataron la Asamblea Nacional a Maduro.

La descarga de medidas antipopulares sobre los trabajadores fue y es brutal, como así la reivindicación por parte del macrismo de los genocidas de la última dictadura militar, o la genuflexión del gobierno de Macri, a través de su Ministro de Economía con las declaraciones ante Repsol por haber estatizado el 50% de YPF.

Todos elementos que se conjugaron y conjugan para determinar la situación presente. Y no sólo son los de abajo los que cuestionan, sino además diferentes facciones de la burguesía que chocan con las medidas económicas del gobierno.

La corta experiencia con un gobierno que lleva adelante una política de shock contra amplios sectores de masas no deja lugar a dudas sobre la respuesta de los de abajo.

Como señalamos en la editorial de Revolución 89 los trabajadores demuestran una clara voluntad de lucha, hubo y hay sobradas demostraciones de pelea por parte de los trabajadores. ¿Qué más podemos pedirles?

Pero… ¿es sólo Macri o es el capitalismo? Tenemos que reflexionar y actuar en consecuencia ya que si uno observa y analiza la región y el resto del mundo vemos que tenemos por delante un sistema perimido que no satisface las necesidades más elementales de la población mundial. Vemos a un sistema que concentra en un puñado de capitalistas enormes riquezas. En una población mundial de 7000 millones de personas, OXFAM (organización sin fines de lucro) nos cuenta que 85 personas tienen en sus manos igual riqueza que 3500 millones de personas más pobres.

O tomemos como ejemplo a Argentina donde 1185 multimillonarios cuya fortuna representa el 0,5% veces la inversión del Estado en Educación y equivale el 26% del PBI (Oxfam. Calculadora de la desigualdad 25/8/2016 - https://www.oxfam.org/es/iguales/calculadora-de-la-desigualdad). Esto muestra lo impúdico de un sistema y el papel imprescindible de un Estado que garantice económica, jurídica y políticamente este estado de cosas.

Hebe de Bonafini, la Marcha Federal, la crisis de dirección, la respuesta de los de abajo

El episodio propiciado por la justicia cuando el Juez Martínez de Giorgi ordenó que “la Policía Federal detuviera por desacato a Hebe de Bonafini y allanara la sede histórica de las Madres”, luego que no se presentara a declarar en la causa por el desvío de fondos del programa Sueños Compartidos, generó tal repudio en amplios sectores de masas que se transformó en un hecho político de envergadura. Rápidamente la Plaza de Mayo fue ocupada por miles de manifestantes, agrupaciones políticas, sociales, esta actitud se replicó en varias plazas del país.

No sólo fue la respuesta de las masas al rodear a la Madres de Plaza de Mayo y a su Presidenta Hebe de Bonafini para que no sea puesta tras las rejas, sino la propia actitud de Hebe que, con su estilo, se paró frente a la justicia y al poder político cuestionando la legitimidad de ambos poderes, ante los avances contra las conquistas de las masas y los derechos democráticos. Imponiendo en términos políticos un golpe duro a la Justicia y al gobierno que estaba tras de este hecho. El golpe a la justicia y al gobierno, provocó que el Juez tuviera que levantar el pedido de captura, además que la declaración fuese tomada días después en la sede de Madres y que por lógica Hebe se negara a declarar.

Esto resultó un hecho político que no es menor ante un gobierno altamente cuestionado y que si sigue caminando es, en gran medida, por la ausencia de una convocatoria a un plan de lucha por parte de las CGTs -hoy unificadas- y las CTAs. Tenemos que destacar que la convocatoria a la Marcha Federal representa un paso adelante. Pero debemos ser conscientes de la necesidad de un plan de lucha coordinado, convocando a la unidad a la CGT y de esta manera demostrar a los trabajadores la política de conciliación de clases que tienen los Jefes Sindicales de la CGT.

Lo antes dicho, no soslaya la unidad entre distintas organizaciones gremiales, sociales, culturales, estudiantiles, fábricas recuperadas, cooperativas, de la pequeña y mediana empresa, la Corriente Federal de Trabajadores (que se ha constituido en una corriente interna dentro de la CGT unificada), etc. que articularon a través de la convocatoria a la Marcha, políticas contra el ajuste y los despidos.

Por su lado, Hebe sin “quererlo” jugó como un canal de expresión de cientos de miles de trabajadores y jóvenes que repudian la política de entrega y de arrebato de las conquistas que costaron años de lucha.

Tenemos que tener en cuenta que el kirchnerismo hasta ahora ha dado un paso al costado desde la asunción de Macri. Ya señalamos que ante la crisis anterior del macrismo en donde se encontraba en una situación de zozobra creciente, fue CFK quién en su discurso en Comodoro Py, jugó nuevamente como rueda auxiliar del sistema y de la gobernabilidad, al descomprimir la situación ante la convocatoria a un Frente Ciudadano, Frente inexistente, por cierto!!
Hebe, provocó un giro en la situación política, cuando anunció una nueva marcha de la resistencia para el 26 y 27 de agosto, llamando a que la misma sea multitudinaria y que el pueblo demuestre su poder y tome las plazas del país para exigir trabajo.

Esta actitud de Hebe de Bonafini, en términos objetivos sumado a la presión de las masas “obligó” a una suerte tibia de aparición de algunos dirigentes K, lógico que en clave legislativa preparatoria al 2017 y 2019.

Muchos han objetado que en un primer momento Hebe en su discurso planteara “Cristina conducción” hacia la Marcha de la Resistencia y que esta consigna invalidaba la participación de amplios sectores en la marcha. Si hay algo de cierto en este análisis, se disipó ante las declaraciones del presidenciable Macri que hubo “una guerra sucia” y no terrorismo de Estado, que fueron “9 y no 30 mil” los compañeros desaparecidos y que Hebe está “desquiciada”, provocando nuevamente una ola de repudio sumado a la asfixiante situación económica.

Desde la Corriente Socialista Militante convocamos a participar el 26 y 27 de la marcha de la Resistencia en Plaza de Mayo y hacemos nuestras las palabras de Hebe de Bonafini al convocar en todas las plazas a los trabajadores y a la juventud, bregando por la unidad del movimiento y en pos de discutir un plan de lucha que necesitamos los explotados.

Así como nos sumamos a la convocatoria y llamamos a participar de manera activa, de la Marcha Federal para reclamar contra “los tarifazos, los despidos y el ajuste” impulsada por la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, que comenzó este miércoles desde las provincias de Mendoza, Jujuy, Misiones Formosa y Chubut; pasando por Rosario el 1/9 -donde se espera uno de los actos más importantes- para llegar el viernes 2 a Plaza de Mayo.

Creemos que ambos eventos de la Marcha de la Resistencia y la Marcha Federal vienen a expresar los cientos de miles de voluntades de trabajadores ocupados y desocupados, de miles de jóvenes, de pararle la mano a Macri y su política económica, buscando una salida a la política de ajuste y entrega.

El Partido de los Trabajadores

Dijimos en la Editorial de Revolución 89 “La inmensa población en el país -más del 80%- somos trabajadores, somos los que creamos la riqueza con nuestras manos y cerebros, somos los que elaboramos los productos que comemos, las mesas y sillas donde nos sentamos, las fábricas donde trabajamos, la ropa que vestimos, el transporte en que viajamos.

Y no contamos con una herramienta que represente nuestros genuinos intereses. Por el contrario, en general la historia de la clase obrera en el país transitó diferentes expresiones políticas, el anarquismo, sindicalismo revolucionario, el Socialista de la Segunda Internacional el Partido Comunista y el Peronismo.”
Si tomamos la experiencia del PT de Brasil debemos recordar que en 1979/1980 su formación fue de un partido sin patrones, que evolucionó y ganó influencia de masas rápidamente en las grandes ciudades del Estado de San Pablo, liderado por un dirigente de las grandes huelgas metalúrgicas, Lula Da Silva y fue un fenómeno político admirable desarrollado por el proletariado brasileño.

No parece ser muy polémico sostener que el PT no es un partido revolucionario, pese a que muchos luchadores honestos que combatían por la revolución brasileña hayan militado con abnegación y sacrificio en sus filas. Un análisis correcto permite afinar que el PT surgió como un partido obrero con un proyecto político de independencia de la clase trabajadora, pero con un propósito político predominante, en su dirección, de reformas para la regulación del capitalismo brasileño. Es verdad, que hubo tendencias al interior que bregaban por la transformación del PT en un Partido Revolucionario. Pero lo que nos interesa resaltar es la formación en tanto Partido de clase sin patrones.

Si vamos a la historia de los EEUU la clase trabajadora cae entre dos variantes: los Republicanos o los Demócrata. Trotsky, en 1938 señalaba, en conversaciones y discusiones que mantuvo con los principales dirigentes del Socialist Workers Party (SWP), la perspectiva estratégica: “Estamos por un Partido, por un Partido independiente, de las masas trabajadoras, que tome el poder estatal”, basado en los sindicatos y sobre la experiencia de la formación de los partidos en Europa.

Trotsky señala: “¿Qué significa esto? ¿Qué estamos seguros de que la clase trabajadora, los sindicatos, van a hacer suya la consigna de un Partido obrero? No, no estamos seguros de que los trabajadores la apoyen. Cuando la lucha empieza, no podemos estar seguros de salir victoriosos. Solamente podemos afirmar que nuestra consigna responde a la situación objetiva, que los mejores elementos la comprenderán, y que los más atrasados, que no la comprenden, se verán obligados a dar una respuesta”.

En el debate sobre el surgimiento de una figura como Sanders, la posición correcta para avanzar en el terreno electoral es que los trabajadores deberían romper con el Partido Demócrata y con sus dirigentes, incluidos los que tienen gran prestigio entre los trabajadores o un perfil de “izquierda”, algo por cierto que terminó en lo contrario. Pero el río de la lucha política estadounidense se ha desbordado, y mientras la capitulación de Sanders conducirá inevitablemente a un reflujo temporal de la marea, su curso se ha cambiado para siempre. Muchos partidarios de Sanders están comprensiblemente decepcionados y enojados. Una oportunidad realmente histórica se ha perdido. Pero hay muchas lecciones positivas que se pueden extraer de esta experiencia, y hay muchas razones para ser optimistas en lo que respecta al futuro de la revolución socialista en los Estados Unidos. Primero y ante todo, hay que mantener la visión a largo plazo de la historia. Es un hecho innegable que el interés por el socialismo llegó al gran público. La importancia de este desarrollo, especialmente en un país que haya sido sometida a décadas de la histeria anticomunista, no se debe subestimar.

Son muchas las experiencias en diferentes países que determinan con claridad la necesidad de poner en pie un Partido Obrero Independiente de los patrones.
En Argentina tenemos sobradas razones para formular la necesidad de construir un Partido de trabajadores independiente. ¿Cuáles fueron las razones de este cambio? Ante todo, la decadencia total del capitalismo argentino, con una burguesía, parasitaria, mediocre, rentista y que en el último período demostró nuevamente, ante los planteos keynesianos del gobierno kirchnerista, que no estaba dispuesta a jugar a ser una clase burguesa nacional, ni buena, ni patriótica ni  desarrolladora del proceso doloroso de poner en pie un complejo industrial vigoroso, y que a partir de ahí los trabajadores recibieran una parte de la renta nacional. La burguesía perdió su capacidad de asegurar a las capas dirigentes del proletariado una situación privilegiada. Y no nos referimos a los gordos o jefes sindicales, que mantienen sus pies puestos en los sindicatos para el manejo de los fondos de las Obras Sociales y hacer pingues negocios como buenos capitalistas y “asegurar” que los trabajadores no se vayan de madres.

Debemos hacer un balance de la experiencia de los últimos años, las condiciones que permitieron el ascenso y auge de los gobiernos “progresistas” de la región han desaparecido para no volver. Los límites de los proyectos que intentaron mejorar las condiciones de vida de los sectores populares a la vez que se sostenían las jugosas ganancias del empresariado, están a la vista.

El crecimiento económico absolutamente inédito en la región, se combino con la caída del neoliberalismo producto de la acción directa de las masas lo que permitió conciliar los intereses de clases sociales antagónicas, como lo son los trabajadores y la burguesía, con relativo éxito.

Hoy estamos en las puertas de la crisis capitalista mundial más grave en décadas y con perspectivas de décadas de estancamiento económico mundial, por lo cual las condiciones para recrear el ciclo anterior no existen.

La posibilidad de mejorar las condiciones de vida y recuperar lo arrebatado por el macrismo por las vías de un nuevo gobierno de “distribución de la riqueza” es nula, y esto no es una cuestión meramente ideológica sino que se desprende de las condiciones objetivas y de la economía.

Este es el debate que debe recorrer nuestras organizaciones políticas, estudiantiles, sociales, sindicales, culturales, barriales y universitarias.

Se trata de que el activismo honesto y luchador, el que no acepta las prebendas de los “dirigentes” que son agentes directos de la burguesía dentro de nuestras organizaciones. La militancia cansada de las promesas de una década más y del sectarismo de aquellos grupos que se autoproclaman Partidos Revolucionarios, asuma la tarea de debatir y dar los pasos políticos y organizativos necesarios para poner en pie la herramienta que en Argentina hace falta.
No podemos seguir más a variantes que conllevan en su seno a una base obrera y popular con los capitalistas que subordinan nuestros intereses al de ellos.

¡Manos a la obra, construyamos el Partido de Trabajadores!