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Plan Estratégico Argentina 2020 (II) PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por David Rey   
Jueves 15 de Marzo de 2012 20:48

El Plan Estratégico Industrial (2ª parte)

En nuestro artículo anterior explicamos los objetivos generales del Plan Estratégico Industrial 2020 y nuestros comentarios críticos a los mismos. En esta segunda parte queremos detenernos en algunos sectores industriales específicos contemplados en el plan 2020.

Automotriz

El sector automotriz representa el 7% del PBI Industrial y el 37% de las exportaciones industriales. El plan 2020 prevé elevar la producción un 110%, hasta 1,9 millones de automóviles, con un 60% de abastecimiento de autopartistas nacionales, actualmente en un 30%, fijando un incremento anual del 25% de producción autopartista.

Un primer problema para alcanzar estos objetivos es la sobreproducción mundial existente en este sector, de un 30%.

Otro elemento a considerar es el carácter 100% multinacional de esta industria en nuestro país. Estas multinacionales tienen sus propios intereses y una división del trabajo y de la producción establecida regionalmente entre Brasil y Argentina, y trabajan con autopartistas asiáticas, europeas y de otros países  latinoamericanos, buscando llevar los costos al mínimo. Por eso, la capacidad del gobierno de presionar para incrementar la producción autopartista nacional será relativa; podría tener resultados parciales pero difícilmente de la magnitud de duplicar la producción y el empleo en medio de la mayor zozobra económica mundial en décadas.

Maquinaria agrícola

Pese al dinamismo de este sector, la participación de industriales nacionales en la maquinaria agrícola no ha variado sustancialmente en 8 años, manteniéndose en alrededor del 25%-30% con un dominio multinacional abrumador. Un interesante estudio de Diego Hybel, del Instituto Nacional de Tecnología
Industrial (INTI), sobre este sector revela, por ejemplo, que el mayor lastre para el desarrollo de esta industria es el papel monopólico del grupo Techint como suministrador del insumo principal, la chapa de acero laminado, a precios superiores al del mercado mundial, lo que encarece el producto elaborado por empresas nacionales. La nacionalización del grupo Techint, por lo tanto, aparece como una necesidad para el progreso económico del país.

Bienes de Capital

El plan 2020 reconoce la imposibilidad de desarrollar una fuerte industria nacional de bienes de capital por el abrumador dominio de las multinacionales. El déficit comercial en este rubro pasó de 700 millones de dólares en 2003 a 3.700 en 2010. Por eso se apuesta por el establecimiento de estas multinacionales en el país con la pretensión de que esto favorezca la aparición de proveedores locales.
El plan fija un objetivo un crecimiento anual de producción y empleo del 14%. Pero eso dependerá de que el resto de rubros productivos crezca a las tasas planteadas, ya que el sector de Bienes de capital (máquinas, edificios industriales, etc.) es quien suministra los equipos básicos para la producción industrial.

Construcción

Se plantea duplicar la producción de cemento y un 80% la de hierro y acero para la construcción, y pasar de 400.000 a 1 millón de obreros en el sector.
El problema de estos objetivos es que no vienen acompañados de un estudio concreto de mercado: ¿cuántas viviendas y oficinas hacen falta o se construirán, y dónde? ¿a qué precio? ¿qué política de créditos hipotecarios habrá?
Un problema que existe es la fuerte concentración privada empresarial en el sector, que también se orienta a la exportación. La pregunta obligada es ¿cómo obligarlos a vender en casa para asegurar el suministro de insumos básicos? En Venezuela se planteó este dilema y sólo pudo resolverse parcialmente con la
expropiación de estas empresas monopólicas.

Sector Petroquímico

El Plan 2020 reconoce falta de inversiones en el sector, que se expresa en un déficit comercial de 3.100 millones de dólares en 2010. Contra esto, plantea: “Se requerirá una agresiva política de inversiones” para duplicar la producción en 2020. Lo que no se aclara es quién hará esas inversiones. 

Además, se parte de suponer una disponibilidad ilimitada de gas y petróleo: “Esta disponibilidad está asegurada a partir del trabajo que ya está realizando el gobierno Nacional en materia de de provisión energética: desde la explotación del shale gas, al aumento de la capacidad de generación, los cambios en la matriz energética, y el desarrollo de energías alternativas”. Creemos demasiado optimista esta afirmación, cuando el 85% del petróleo y gas está en manos extranjeras y su exportación masiva obliga al gobierno nacional a importaciones cada vez mayores de combustible. Sólo la expropiación del petróleo y el gas aseguraría ese suministro y elevar las inversiones en nuevas prospecciones y mayor producción.

Conclusiones

Aunque los objetivos fijados por el gobierno en el Plan Industrial 2020 son loables –duplicar la producción y el empleo industrial para el 2020– chocan con las limitaciones de una crisis económica internacional de extensión y duración inciertas y con la caída del crecimiento de las economías china y brasileña, estrechamente vinculadas a la argentina.
Una debilidad del Plan es la apuesta por un modelo industrial en asociación con el capital multinacional, que tiene sus propios intereses y no el del desarrollo del país, lo mismo que los sectores del gran capital nacional asociados con aquéllas u orientados a la exportación, que son reacios a volcar las ganancias que
obtienen de explotar a los trabajadores en la inversión productiva..
Un pilar central del Plan es la política de sustitución de importaciones, que redujo las mismas en US$10.000 millones entre 2008-2010. Pero no está claro que sea suficiente y, además, está la amenaza de que, en represalia, Argentina sufra medidas proteccionistas similares de otros países.
El plan asigna al Estado un papel central como financista de proyectos a través de los fondos del ANSES y del Banco Central, que no son ilimitados. Incluso la propuesta de inversiones para los 11 sectores industriales propuestos, 60.000 millones de dólares en 9 años, nos parece insuficiente para alcanzar los
objetivos planteados.
No se puede planificar lo que no se posee. Para encarar un desarrollo industrial significativo que atienda las necesidades de la sociedad es imprescindible la nacionalización de los monopolios industriales que operan en el país, sus fuentes de materias primas y la banca, para poder financiar un plan ambicioso de
inversiones productivas. Se trata de sustituir el interés empresario por la ganancia por el interés colectivo de la sociedad, con la participación democrática de los trabajadores en todo los procesos productivos. Sólo así podría Argentina avanzar decisivamente en su desarrollo industrial.

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