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Reapertura del canje de la deuda externa: Nueva concesión al capital financiero imperialista PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Aníbal Montoya   
Martes 30 de Noviembre de 1999 00:00

Cuando apenas transcurrieron 20 días desde la decisión del gobierno de pagar la deuda al Club de París (7.000 millones de dólares), la presidenta Cristina Fernández anunció la intención del gobierno argentino de arreglar con los acreedores que quedaron fuera del canje de la deuda externa en abril del 2005 por no aceptar la quita del 43% de la deuda original. Se estima que el acuerdo supondrá un incremento de la deuda externa en cerca de 10.000 millones de dólares.

Cuando apenas transcurrieron 20 días desde la decisión del gobierno de pagar la deuda al Club de París (7.000 millones de dólares), la presidenta Cristina Fernández anunció la intención del gobierno argentino de arreglar con los acreedores que quedaron fuera del canje de la deuda externa en abril del 2005 por no aceptar la quita del 43% de la deuda original. Se estima que el acuerdo supondrá un incremento de la deuda externa en cerca de 10.000 millones de dólares.

En su momento, Néstor Kirchner juró que jamás se pagaría un centavo a esta gente. Por alguna razón, ahora dicen lo contrario.

Lo sangrante no es sólo el carácter ilegítimo e inmoral de esta deuda, que como el resto de la deuda externa fue contraída por gobiernos antipopulares y engordada con deudas de empresas privadas, sino que representará un negociado fabuloso para sus poseedores.

Esto es así porque, tras el impago de la deuda externa (que duró más de 3 años) los pequeños ahorristas extranjeros se desprendieron de sus bonos de deuda argentina y los vendieron a bancos y financieros internacionales muy por debajo de su valor nominal. Bonos que valían nominalmente 100 dólares se compraban por 30 dólares o menos.

De manera que, ahora, estos "fondos buitre" (como también ocurrió en el canje del 2005) podrán cambiar los viejos bonos de deuda por otros nuevos que valdrán 50 ó 60 dólares, que revenderán para conseguir ganancias de hasta el 100%.

El gobierno cree que es una jugada inteligente pagar estas deudas a los bandidos y ladrones que saquean el planeta (estamos hablando de los banqueros, multinacionales y gobiernos imperialistas) porque piensa que así éstos volverán a otorgar créditos baratos al Estado argentino, necesitado de liquidez por la acumulación de vencimientos de la deuda externa este año y el próximo. La realidad es justamente la contraria. El gobierno eligió el peor momento, justamente en vísperas de la crisis económica mundial más importante en décadas, cuando están subiendo las tasas de interés en todas partes y los bancos cierran el crédito por el miedo generalizado a los impagos.

En el mejor de los casos, al gobierno sólo le quedará la opción de endeudarse a tasas crecientes, haciendo crecer todavía más la deuda, y reducir los gastos sociales, con las consecuencias conocidas sobre el salario de los trabajadores públicos, los sistemas públicos de salud y educación, el transporte público, las infraestructuras barriales, etc.

La demagogia de los discursos altisonantes de Cristina contra el FMI y el "primer mundo" no puede ocultar lo que es evidente: su arrodillamiento ante los ricos y poderosos a costa del hambre y las necesidades de los trabajadores y del pueblo pobre.