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Gran éxito de la movilización por el segundo aniversario del “Argentinazo” PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Aníbal Montoya   
Lunes 22 de Diciembre de 2003 00:00
La conmemoración del segundo aniversario del “Argentinazo” fue un enorme éxito. Más de 70.000 personas participaron en las tres marchas programadas, sobresaliendo la convocada por el Bloque Piquetero, el MIJD, los partidos de izquierda y numerosas asambleas populares, que congregaron en la Plaza de Mayo a más de 50.000 personas. El acto quedó empañado por el cobarde atentado con un artefacto explosivo que dejó a 26 compañeros heridos, dos de ellos de gravedad. A pesar del atentado, sus autores no pudieron opacar el hecho de que la memoria y la simpatía popular por la gesta del “Argentinazo” continúa viva. Las organizaciones piqueteras y la izquierda exigimos al gobierno el esclarecimiento total de los hechos y el castigo de los responsables

Los criminalizadores de la protesta social son los responsables morales del cobarde atentado que dejó a 26 compañeros heridos

La jornada de movilización en conmemoración del segundo aniversario del “Argentinazo”, celebrada en la tarde del sábado 20 de diciembre en Buenos Aires, fue un enorme éxito. Más de 70.000 personas participaron en las tres marchas programadas, pero la más sobresaliente fue la convocada por la Asamblea Nacional de Trabajadores (Bloque Piquetero, MIJD y otros), los partidos de izquierda y numerosas asambleas populares, que congregaron en la Plaza de Mayo a más de 50.000 personas.

Este último acto sirvió para poner de manifiesto quién ostenta realmente la representatividad del movimiento piquetero, a pesar de la vergonzosa campaña de criminalización llevada a cabo en las últimas semanas por el gobierno de Kirchner, los empresarios, la jerarquía eclesiástica y los medios de comunicación burgueses sirvientes del gran capital (Clarín, La Nación y otros).

La composición de la marcha estaba formada por piqueteros venidos de la Capital y el conurbano bonaerense, trabajadores, desocupados y vecinos de los barrios. El gobierno y los medios de comunicación tuvieron que reconocer que esta última marcha fue la más multitudinaria y que tuvo una ¨importante¨ presencia de gente. En otras plazas del país también hubo marchas y concentraciones con la participación de decenas de miles de personas.

En lo que respecta a los actos organizados por las otras organizaciones piqueteras, sin duda el papel más lamentable lo jugó Luis D’Elía, dirigente de la FTV-CTA, a quien le gusta ostentar el título de piquetero “oficial” del gobierno. El acto que programó el viernes 19 en el estadio del club Atlanta apenas congregó a unos pocos miles y lo utilizó para aparecer todavía más del lado del gobierno y los empresarios, ironizando con que los piqueteros “duros” llenarían la Plaza de Mayo de banderas rojas y él llenaría la cancha de banderas celestes y blancas (los colores de la bandera nacional).

¿Quién divide al movimiento piquetero?

Lamentablemente, las organizaciones piqueteras como la CCC, Barrios de Pie, MTD “Aníbal Verón” y otras más chicas se negaron a confluir en un acto unitario con la ANT y la izquierda, lo que solamente favorece la estrategia del gobierno y los capitalistas de dividir y atomizar al movimiento piquetero combativo. Estos compañeros consideran que hay que dar un apoyo “crítico” al gobierno de Kirchner, deslumbrados por los gestos y actitudes “combativas” del mismo en sus primeros meses de gobierno. Sin embargo, estos mismos compañeros parecen desconocer las medidas de fondo implementadas por este gobierno y que sólo tuvieron como beneficiarios al FMI y al gran capital como lo prueban el acuerdo con el FMI y la entrega de más de $12.000 millones a los organismos financieros internacionales en concepto de “deuda externa” para el 2004, la inclusión de $16.000 millones en el Presupuesto de la nación para “compensar” a los bancos por la pesificación de la moneda (devaluación), los miles de millones de pesos que entregarán a las grandes empresas constructoras y otras por los contratos de obras públicas y de infraestructura, el compromiso del gobierno de no reestatizar ni una sola de las empresas privatizadas y la entrega de subsidios por valor de cientos de millones de pesos a estas mismas empresas para que sus dueños se embolsen beneficios millonarios, o la negativa de este mismo gobierno a subir los salarios de los trabajadores estatales. En lo que respecta a los trabajadores ocupados no se avanzó con ninguna medida para acabar con el empleo “en negro”, ni para recuperar todo el poder adquisitivo perdido por los salarios en los últimos dos años salvo subas limitadas que apenas benefician al 30% de los trabajadores.

El supuesto “antiimperialismo” y enfrentamiento del gobierno contra los grandes pulpos económicos internacionales quedó en frases y declaraciones. Las medidas reales son las que enunciamos anteriormente y no admiten controversia. Y esto no nos puede extrañar porque en la medida en que se acepta como único sistema posible el sistema capitalista no se puede servir a dos amos al mismo tiempo: a los capitalistas y a los trabajadores y desocupados. A los grandes capitalistas se les prometió la entrega de miles de millones de pesos el próximo año, y a los trabajadores y desocupados solamente migajas que los puedan contener en la pobreza y la precariedad laboral. Esta es toda la verdad del asunto.

En el terreno de los derechos humanos un tema tan sensible y presente en estas jornadas, si bien se anularon las leyes de impunidad en el mes de agosto, no se llevó a juicio todavía a los militares y civiles genocidas de la dictadura, ni a los responsables de los 31 asesinatos del 19 y 20 de diciembre del 2001, ni de los asesinos de Kosteki y Santillán en el Puente Pueyrredón en junio del 2002.

La cuestión no es si Kirchner es más honesto que Menem o De la Rúa o la buena voluntad que se puedan derivar de sus palabras. Como dijo Lenin, aún no se inventó el “sincerómetro”. La cuestión es qué política concreta se desarrolla y qué clase es la que más se beneficia con dicha política. Y hasta el momento, los sectores decisivos de la burguesía argentina están contentos con Kirchner, como ya lo declararon empresarios como Rocca, Techint, y la UIA. Y a los trabajadores y desocupados se nos emplaza a que esperemos y tengamos paciencia para que se empiecen a resolver nuestros problemas.

Un atentado cobarde

A la mitad del acto, a las 19,30, una fuerte explosión se escuchó en el centro de la plaza. Al principio, cundió la confusión porque la mayoría de los asistentes creyó que se trataba de un accidente ocasionado por un artefacto de pirotecnia, pero al poco tiempo quedó en claro que se trataba del estallido de un artefacto explosivo dada la gran cantidad de heridos, dos de ellos graves. Sobre la naturaleza del artefacto ya no hay dudas, en la medida que hasta la propia policía lo confirmó y recien lo confirmó el propio gobierno que reconoció que se trató de un atentado dirigido contra los asistentes al acto. Afortunadamente, la mayoría de los compañeros heridos lo fueron levemente, pero algunos resultaron con quemaduras graves y rotura de tímpanos. A nadie se le escapa que este hecho es obra del aparato del Estado por el objetivo político del hecho y porque se necesita un cierto conocimiento para la fabricación del explosivo, dotado con un mecanismo retardatario de relojería como también confirmó la policía.

El gobierno rápidamente se desmarcó del hecho. En estos momentos no existen pruebas que confirmen su responsabilidad directa en este hecho, que bien puede ser obra de un sector de la mafia golpista del aparato del Estado que actuó por su cuenta para “calentar” el ambiente y vengarse así del movimiento piquetero y popular. Seguramente pensaban que la explosión en la plaza iba a traer como consecuencia el desarrollo de desórdenes y disturbios generalizados en las calles del centro de la Capital que sirvieran para instalar en la población la necesidad de “mano dura” contra los piqueteros y la izquierda. Afortunadamente, la sangre fría y la gran organización con que actuaron los compañeros que estaban a cargo de la seguridad del acto lo impidió.

Pero aunque el gobierno demuestre que no estuvo implicado, de lo que no existe la más mínima duda es que la campaña de criminalización previa desarrollada por el gobierno, a instancias de los empresarios y banqueros, facilitó y creó las condiciones para que un acto de este tipo tuviera finalmente lugar. Ellos fueron los que conscientemente endosaron el calificativo de “duro” al movimiento piquetero combativo, asociándolo con la violencia y los desórdenes públicos, llevando a la histeria a la clase media y a un sector de los trabajadores con todo tipo de exageraciones y mentiras sobre el impacto de los cortes de ruta, etc. Es más desvergonzada esta campaña cuanto, además, detrás de la misma no se encontraba una preocupación “sincera” por los efectos de los cortes de ruta como quieren hacer creer al conjunto de la población, sino el interés de dividir el movimiento piquetero para obligarlo a que tuviera una actitud sumisa a la política del gobierno y para justificar ante la población la utilización masiva de los beneficiarios de los Planes Jefes de Hogar como mano de obra barata por $300 ó $400, como insistentemente están reclamando los empresarios “nacionales” de la UIA, quienes además quieren frenar los crecientes reclamos salariales de los trabajadores ocupados.

Quizás lo más triste fueron las declaraciones de D’Elía acusando a los organizadores del acto de haber fabricado un “autoatentado”, algo que ni siquiera se atrevió a hacer ni el mismo gobierno. Estas últimas declaraciones de D’Elía, similares a las que realizó tras la matanza del Puente Pueyrredón, sólo demuestran que este hombre perdió lo poco que le quedaba de decencia y de autoridad moral ante sus bases y ante el conjunto del movimiento obrero. Los afiliados a la CTA, y muy particularmente los dirigentes de los sindicatos, deben exigirle una retractación pública de sus declaraciones y su renuncia a cualquier puesto de responsabilidad en la CTA. No se puede permitir que elementos como éstos se mantengan al frente de organizaciones obreras y populares.

El movimiento obrero en su conjunto debemos exigir al gobierno una investigación exhaustiva de este lamentable hecho, por medio de una comisión investigadora de la que también formen parte las organizaciones piqueteras y organizadoras del acto donde tuvo lugar la explosión, para que se esclarezca hasta las últimas consecuencias la responsabilidad de quienes fueron los actores y los organizadores del atentado, que sean desenmascarados ante la población, y paguen su crimen con la cárcel.

Para la tarde de hoy Lunes 22 las organizaciones piqueteras y de izquierda convocaron una manifestación hasta Plaza de Mayo en repudio al atentado y para exigir el esclarecimiento total de los hechos, en la que participaron varias miles de personas.

Nuestras tareas

A pesar del atentado, sus autores no pudieron empañar el hecho de que la memoria y la simpatía popular por la gesta del “Argentinazo” continúa viva. Estas fechas se hicieron carne y sangre en millones de trabajadores, desocupados, jóvenes y vecinos de los barrios de nuestro país, igual que el resto de fechas históricas clasistas tan recordadas por el movimiento obrero argentino, como el “Cordobazo” y otras.

Los activistas de izquierda debemos tener esto en cuenta para afrontar con optimismo las tareas que tenemos por delante. Pero para ello también debemos aprender de nuestros propios errores y falencias. Los desafíos del movimiento piquetero, de los trabajadores y sindicalistas combativos y de la izquierda son enormes. Si bien el movimiento piquetero combativo y la izquierda demostraron que mantienen una gran capacidad de movilización a nadie se le oculta su dificultad para conectarse y confluir con el movimiento obrero organizado. Lógicamente las direcciones burocráticas de los sindicatos, particularmente de la CGT, son un obstáculo objetivo para este fin. Pero no por ello debemos quedarnos con los brazos cruzados y lamentarnos.

Desde El Militante creemos que para superar esto y dotar al movimiento obrero argentino de una dirección genuinamente clasista y revolucionaria debemos organizar el más consecuente frente único en todos los aspectos de nuestro accionar: piquetero, sindical, asambleísta, juvenil y también electoral. En este sentido, además de avanzar en la organización de un movimiento piquetero unido, democrático y de masas, donde cada tendencia política tenga el derecho a plantear sus ideas, consignas y programa, creemos necesaria la organización de una oposición de izquierda coordinada dentro de los sindicatos, en la CTA y las CGT, formada por los activistas de izquierda y los gremialistas combativos para luchar contra el asfixiante control burocrático que ejercen los dirigentes sindicales y ofrecer una alternativa clasista al conjunto del movimiento obrero, interviniendo cotidianamente en sus luchas. La lucha contra la “reforma laboral” actual y por la restauración de los derechos laborales perdidos en los últimos años y la lucha por la recomposición salarial y contra el empleo “en negro”, ofrecen oportunidades únicas para que una oposición de izquierda en el interior de los sindicatos se desarrolle y acreciente su influencia en el movimiento obrero organizado.

Estamos seguros de que si sacamos todas las lecciones de las experiencias del último año y medio la conmemoración del próximo “Argentinazo” nos encontrará más fuertes y organizados para encarar con éxito la lucha por la transformación socialista de la sociedad.