Elecciones: Los resultados de la izquierda Imprimir
Escrito por Aníbal Montoya   
Jueves 18 de Septiembre de 2003 00:00
En la primera vuelta de las elecciones en Capital, el resultado más destacado dentro de la izquierda correspondió a Luis Zamora, candidato de Autodeterminación y Libertad, consiguiendo una importante cantidad votos (213.000), un 12,5% del total.

Perspectivas para Zamora

Es innegable que Zamora actuó como un referente para decenas de miles de jóvenes y trabajadores al calor del argentinazo, muchos de los cuales se abrieron a ideas socialistas y revolucionarias. Si Zamora quiere hacer un aporte decisivo a la lucha por el socialismo debe dotarse de un programa marxista, de clase, ofreciendo una política de frente único al resto de organizaciones populares y de la izquierda, y construyendo una organización con estructuras democráticas. Lamentablemente, su orientación política no parece ir por este camino lo que puede transformar su movimiento en una mera plataforma electoral sin un programa definido ni mecanismos democráticos para rendir cuentas ante su base. Eso puede conducir a una frustración entre quienes lo votaron y llevarlo a una progresiva pérdida de influencia.

Los resultados del resto de grupos de izquierda en la primera vuelta en Capital quedaron muy achicados por el arrastre del "voto útil" hacia Zamora.

Las elecciones en la provincia

En las elecciones de la provincia de Buenos Aires, la izquierda (desde los que se reclaman marxistas hasta los que se definen reformistas, pero que agrupan votos obreros) juntaron cerca de 600.000 votos, un 10% del total, el doble de los juntados por IU y PO en abril. Pero la dispersión del voto impidió a todos ellos obtener una banca de diputados. A la coalición IU-PS le faltó apenas 25.000 votos, pero las leyes electorales que penalizan a los grupos pequeños les impidió conseguir representación.

Las elecciones son el terreno más difícil para los grupos de izquierda, que se destacan mejor en la lucha en la calle por medio de sus activistas y su inserción en los movimientos de masas, careciendo además del aparato, los recursos y los medios de las formaciones burguesas. Sin embargo, también es verdad que IU, PO y otros grupos pequeños, a pesar de la abnegación y el sacrificio militante de sus activistas, están pagando en gran medida los errores provocados por lo que, ante las masas, aparecen como enfrentamientos sectarios e intereses de aparato. Es una ley que las masas no entienden de grupos pequeños.

Siendo concientes de esto, los grupos de izquierda deben aplicar una política de Frente Único, en torno a un programa común, en el frente electoral, piquetero, sindical, juvenil, etc, donde cada grupo o tendencia pueda plantear sus puntos de vista al interior de este frente y fuera de él, y regido por normas democráticas de funcionamiento. Donde estemos en minoría debemos aceptarlo tranquilamente con la confianza de que será la propia experiencia la que irá confirmando las posiciones correctas y rechazando las incorrectas.

Es un error culpar a las masas

Desde El Militante rechazamos los argumentos utilizados por compañeros dirigentes de grupos de izquierda como PO, MST o PTS quienes, para justificar los malos resultados electorales, hablan de que hubo un "giro a la derecha" en la sociedad, de que los trabajadores "no están maduros" para aceptar ideas revolucionarias o debido al peso "mayoritario" de las clases medias en la sociedad. Compañeros, no es honesto utilizar argumentos que descargan toda la culpa en las masas en lugar de asumir la responsabilidad por haber desarrollado políticas y perspectivas equivocadas.

El ambiente de frustración y bronca contra el sistema sigue presente, se palpa en la vida cotidiana de millones de familias obreras. La tragedia es que las masas se sienten huérfanas políticamente, y ante la falta de una alternativa de clase, esto las lleva a orientarse hacia aquellos políticos burgueses y pequeñoburgueses que, demagógicamente, mejor conectan con sus inquietudes, con gestos y actuaciones que pueden sonar "radicales", aunque no cambian el fondo de la realidad, como es el caso de Kirchner y otros.

Los militantes de izquierda y los activistas más concientes de la clase obrera y la juventud, deben agrupar sus fuerzas para construir una tendencia marxista fuerte entre los trabajadores y en la base de los sindicatos, que sirva de cimiento para construir un verdadero partido revolucionario de los trabajadores argentinos. Desde El Militante estamos empeñados en esa tarea. Unite a nosotros.