MERCOSUR: ¿Paradigma de la Unidad Latinoamericana? Imprimir
Escrito por Hermann Albrecht   
Lunes 02 de Agosto de 2004 00:00
El jueves 8 de Julio se hizo oficial la aceptación de Venezuela como país asociado al MerCoSur. La noticia fue dada a conocer en Venezuela a través de la cadena presidencial, ya que los medios privados optaron por no difundirla. Muchos sectores que apoyan el proceso revolucionario venezolano han celebrado este ingreso como un paso hacia la integración de suramericana y, finalmente, de toda América Latina. Pero no todo lo que brilla es oro, dice el refrán popular. Las lecciones que nos ha brindado lao la experiencia europea con la UE nos hacen ver la imposibilidad de verdadera unidad regional bajo el capitalismo. Sólo bajo las banderas del Socialismo podremos tener una verdadera unidad, no sólo latinoamericana, sino de todo el mundo.

¡El sueño bolivariano de una América Latina Unida sólo será posible con el triunfo del Socialismo!

El jueves 8 de Julio se hizo oficial la aceptación de Venezuela como país asociado al Mercado Común del Sur durante la XXVI Reunión del Consejo del Mercado Común. La noticia fue dada a conocer en Venezuela a través de la cadena presidencial, ya que los medios privados optaron por no difundirla. Muchos sectores que apoyan el proceso revolucionario venezolano han celebrado este ingreso como un paso hacia la integración de suramericana y, finalmente, de toda América Latina. Pero no todo lo que brilla es oro, dice el refrán popular. Las lecciones que nos ha brindado la experiencia europea con la UE nos hacen ver la imposibilidad de verdadera unidad regional bajo el capitalismo. Sólo bajo las banderas del Socialismo podremos tener una verdadera unidad, no sólo latinoamericana, sino de todo el mundo.

Venezuela entra al MERCOSUR

La semana pasada el Presidente Chávez viajó a Puerto Iguazú, Argentina, para asistir a la XXVI Cumbre del MERCOSUR, a la cual acudió en calidad de invitado. El objetivo principal de la visita: lograr la aceptación de Venezuela como un país asociado a este mercado común suramericano. Ya días antes del viaje, el Secretario de Comercio Exterior de la Argentina, Martín Redrado, había indicado el interés de los países del Sur de aceptar a Venezuela en el Mercado Común del Sur.

El jueves 8 de Julio, al salir del desayuno que sostuvo con los Jefes de Estado que asistían a la XXVI Reunión del Consejo del Mercado Común, el Presidente Chávez anunció que Venezuela había sido formalmente aceptada para integrar el MERCOSUR, diciendo que “ha habido una manifestación expresa de los presidentes de aceptar la incorporación de Venezuela al MERCOSUR como país asociado”. Según indicó el Ministro de Exteriores venezolano, Jesús Arnaldo Pérez, “En la segunda sesión de la reunión de cancilleres en la que participamos como país invitado expresamos la voluntad política del gobierno del presidente Chávez de convertirse en un miembro asociado del MERCOSUR. Es importante reiterar la voluntad política de nuestro gobierno de ir cooperando en la conformación de un espacio integración latinoamericana”, según reportaba RNV.

En un Comunicado Conjunto, suscrito por los asistentes a la XXVI Cumbre se expresaba gran satisfacción y según reporta RNV, el texto indica que “para todos los efectos prácticos, las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre Venezuela y el MERCOSUR, teniendo en cuenta además que el mencionado país solicitó formalmente su incorporación como Estado Asociado del bloque, acogieron con satisfacción a Venezuela como el más nuevo socio del MERCOSUR. Dicha asociación se efectivizará cuando el acuerdo se protocolice en la ALADI”.

Finalmente la noticia no fue difundida por los medios privados y el mismo presidente Chávez hizo el anuncio en cadena nacional el mismo jueves 8. Ante este silencio de los medios privados, el Presidente Chávez señaló que “tanto a los medios de comunicación privados como a la “oposición inmoral” que sustentan les dolió el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y en un momento tan importante” decía RNV, que a continuación citaba a Chávez diciendo este sábado 10 “¡Cómo les dolió! Todavía les está doliendo porque sencillamente ellos tienen el pregón, desde hace años, de que Venezuela se esta quedando aislada, que está sola, que nadie la quiere y resulta que la realidad es otra.”, a lo cual añadió que “Venezuela está hoy más acompañada que nunca, para que ustedes vean cómo la realidad destroza a esta oposición contrarrevolucionaria y la desmorona.”, tesis en la que también insistió el Vicepresidente Rangel al decir que el ingreso de Venezuela al MERCOSUR “es un desmentir rotundo a esa interpretación y a esos análisis que han hecho algunos internacionalistas desfasados completamente y que no entienden lo que está pasando en el mundo. Nunca Venezuela como en este momento había estado más comunicada con el mundo, con un espectro de relaciones tan amplio como ahora y además con una política afirmativa, positiva de paz, de entendimiento, de diálogo, de reivindicación de los derechos humanos, de rescate de la soberanía nacional y de una identificación propia de todos estos pueblos”.

Pareciera que Venezuela se ha anotado un gran éxito con su aceptación en el MERCOSUR, pero debemos preguntarnos ¿beneficiará realmente a la clase obrera y a los pobres en Venezuela su ingreso a este mercado común? Esto sólo lo podemos contestar analizando el carácter de clase que tiene el MERCOSUR.

¿MERCOSUR = Unidad Latinoamericana?

Se ha insistido una y otra vez que el MERCOSUR es una especie de piedra angular de la unidad de América Latina. El mismo presidente Chávez lo ha indicado así muchas veces, especialmente durante esta XXVI Cumbre. A su llegada el pasado miércoles a Puerto Iguazú, provincia de Misiones en Argentina, el Presidente Chávez declaró que “mucho más que el MERCOSUR, nosotros hablamos -como lo decía Simón Bolívar- de la liga de Repúblicas Suramericanas, de la unión del Sur”, añadiendo luego que “hemos tenido paciencia para tratar de unir, no sólo Venezuela a MERCOSUR, sino que se unan los dos bloques, la CAN y el MERCOSUR como un paso más a la integración de un gran bloque de naciones y de repúblicas suramericanas.” En su intervención durante el acto de apertura de la Cumbre, el Presidente Chávez había declarado que “Yo, hermanos, hermanas, me atrevo a aseverar firmemente que nosotros hoy, después de casi 200 años, hemos conseguido la piedra fundamental que estaba como enterrada y, al mismo tiempo, creo que pudiéramos decir que el gran día de nuestra América del Sur, incluyendo a México, está llegando. Hagamos realidad eso porque si no lo logramos este siglo serían mayores las tragedias para nuestros pueblos” Más aún, indicó que él creía que el “MERCOSUR debe ser una inmensa herramienta para reducir la pobreza y, por qué no para eliminarla este siglo y hacer aquí una realidad el sueño de tantos años y el dilema de Perón: Unidos o Dominados, y aquí estamos uniéndonos para liberarnos”.

Los Marxistas revolucionarios siempre hemos resaltado la necesidad de una actitud internacionalista, de la unidad del proletariado, explotados y oprimidos de los países americanos y del mundo. Pero esta “unidad” que significa el MERCOSUR, y en la que ahora entra Venezuela, se está dando en el marco de las relaciones de propiedad del Capitalismo, que con su propiedad privada de los medios de producción es el principal obstáculo para un mejor desarrollo de las fuerzas productivas de nuestros países, la única verdadera vía para la superación de la pobreza y la miseria. Siendo así, el único carácter de clase que tiene el MERCOSUR es el de un acuerdo de las burguesías suramericanas para tratar de defenderse de la penetración del imperialismo norteamericano y europeo y es la búsqueda de un mayor mercado para estas “burguesías nacionales” para conseguir mayores mercados las unas a costa de las otras. Por eso no debemos engañarnos, lo único que significa el ingreso de Venezuela al MERCOSUR es el reconocimiento del enorme potencial que tiene el mercado venezolano para los capitalistas de Brasil, Argentina, Chile, etc.

El MERCOSUR es un intento de las débiles burguesías de América Latina para tratar de unirse y conseguir mejores condiciones en la negociación con el imperialismo de EEUU y de Europa. Sin embargo, en una época de crisis del imperialismo es muy difícil que esta unidad pueda llegar muy lejos. Brasil y Argentina, las economías más potentes del bloque, tienen intereses contrapuestos, y en el pasado fue la guerra de devaluaciones competitivas entre ambos lo que aceleró el colapso económico de Argentina en el 2001. El margen de maniobra que tienen estas burguesías es extremadamente limitado en el marco del capitalismo. En realidad sólo pueden hacer sus economías más competitivas aumentando la explotación de sus propios trabajadores y campesinos.

Hay que resaltar que el “período de la revolución democrático burguesa quedó atrás. La oligarquía tiene todas las características del capitalismo monopolista. Es verdad que sigue dependiendo del imperialismo y el capital extranjero, como ocurría con el zarismo ruso, pero su verdadero papel es el de socio de los imperialistas, un asociado subalterno, es verdad, pero aún así un socio. (…) La mayoría de las naciones de América Latina son formalmente independientes desde la primera mitad del siglo XIX. El sueño de Simón Bolívar era que las colonias liberadas formaran una Federación Latinoamericana, y esa era una idea correcta. Pero las débiles y corruptas burguesías de América Latina no eran capaces de cumplir con esta tarea histórica necesaria. En su lugar, se convirtieron en los chicos de los recados del imperialismo, primero del británico y después del estadounidense. (…) ¿Es verdad que América Latina está explotada por el imperialismo? Sí, cien veces sí. ¿Es necesario luchar contra el imperialismo? Por supuesto. Pero imaginar que las burguesías débiles, corruptas y reaccionarias de Argentina, Bolivia o Brasil pueden hacer esto es una estupidez. La única manera de avanzar para América Latina es por el camino de la revolución socialista.” (A. Woods, Malvinas, la guerra y la cuestión nacional: RESPUESTA A LUIS OVIEDO (Parte IV))

Es claro que en este caso la unión al MERCOSUR no está siendo promovida por la burguesía venezolana, es decir, el principal motor de la contrarrevolución en Venezuela. Ésta ve peligrar sus intereses locales, que van de la mano del imperialismo estadounidense, principalmente, así como del europeo. Éste es otro síntoma de la debilidad de los capitalistas venezolanos incluso frente a sus “hermanos” de Brasil, Chile, etc. Por años, el estado burgués venezolano, el estado de la IV República, evitó todo tipo de competencia, cerrando las fronteras al comercio internacional, protegiendo a los capitalistas locales de lo que producían los otros países. A esto es justamente a lo que le tienen miedo estos sectores de la contrarrevolución. La clase dominante venezolana añora esos años de comodidad, de “sembrar el petróleo” pero en sus cuentas extranjeras y no en la industrialización y progreso de Venezuela. Con el ingreso al MERCOSUR se verán forzados a seguir el juego del “libre mercado”, tratando de hacer más competitivas sus empresas, algo que no están dispuestos a hacer si no es a base de una mayor explotación de la clase trabajadora y campesinos y que está en directa contradicción con el progreso y supervivencia del proceso revolucionario venezolano.

No debemos caer en las simplificaciones y pensar que sólo porque la reacción venezolana menosprecia la noticia de la aceptación de Venezuela dentro del MERCOSUR entonces los que apoyamos el proceso revolucionario venezolano debemos celebrarla. Hay que reconocer las limitaciones que tiene el MERCOSUR como pacto de burguesías locales y que no representa ninguna garantía de progreso y prosperidad para los trabajadores y pobres de Venezuela. Aunque algunos sectores del movimiento bolivariano todavía confían en presidentes “progresistas” como Kirchner en Argentina y Lula en Brasil, hay que recordar que en la medida en que ambos han aceptado los límites del sistema capitalista, se han visto obligados a negociar con el imperialismo y llevar adelante programas económicos no en beneficio de la clase obrera y de los pobres, sino en su contra y, sobre todo en el caso de Lula, con su autoridad lleva adelante contrarreformas que antes no habían podido implementar. Con socios así, que también temen del ejemplo de movilización que estamos dando los trabajadores y las comunidades populares venezolanas, no podemos esperar sino nuevos ataques al proceso revolucionario, esta vez más peligrosos porque estarán disfrazados bajo un llamado a la unidad suramericana, imposible bajo el capitalismo.

El ejemplo de la Unión Europea

Pero analicemos el ejemplo concreto que nos ofrece el caso de la Unión Europea. Ahí igualmente tenemos una unión de las burguesías locales para enfrentarse al imperialismo estadounidense. Los dirigentes reformistas, aquellos que creen en el mito del “Capitalismo de rostro humano”, insisten en que la UE ha significado un gigantesco avance para toda Europa, especialmente para países como España, Portugal, Polonia, etc. Incluso se ha “avanzado” tanto que estos países cuentan con una moneda unificada que compite fuertemente contra el dólar estadounidense y actualmente están discutiendo la redacción de una Constitución Europea. Pero incluso en el caso de la Unión Europea, con la “unión” de burguesías mucho más potentes en el terreno mundial, las limitaciones han salido a la luz de inmediato, y la Unión se ha realizado sobre la base de políticas de ataque brutal a los derechos conquistados de los trabajadores en todos los países.

El principal obstáculo al que se enfrentan estos países es el freno a sus economías sufrido en los últimos años. En este sentido, los camaradas Roberto Sarti y Fred Weston escribían el año pasado que “Cuando Alemania estaba en el punto álgido del boom económico podía tolerar una UE donde ella era el principal contribuyente a los fondos centrales que eran utilizados para subvencionar a las zonas más pobres de la Unión Europea. Ahora Alemania está poniendo exigencias al presupuesto de la UE. Quiere frenar el gasto y reducir sus propias contribuciones a los fondos centrales. Francia apoyó la petición alemana de congelar el presupuesto de la UE, esto tendría el efecto de reducir los subsidios a países como Polonia y España.

“Esto es una indicación de cómo funcionará en el futuro la ‘diplomacia’. Ya no veremos el terciopelo azul. Más bien veremos amenazas y enfrentamientos abiertos en una situación donde los países más fuertes utilizarán su fuerza, con buenas o malas maneras, para dominar a los demás. De la misma forma que el imperialismo estadounidense se está comportando con una arrogancia incontrolable en el resto del mundo, también Francia y Alemania intentarán utilizar su peso dentro de la UE para engatusar y sobornar a los miembros más débiles de la UE para que éstos acepten su política.” (R. Sarti y F. Weston, Debacle de la constitución de la UE: Quedó expuesta la verdadera naturaleza de la Unión Europea).

Al igual que sucede con otros organismos internacionales, sus decisiones sólo se respetan cuando los más fuertes pueden darse el lujo de obedecerlas porque los favorecen directamente. Los subsidios que daban países como Alemania no eran más que una inversión para fortalecer lo que luego sería su mercado en España, Portugal o Italia, pero ahora que sus economías están en la base de la ola del ciclo capitalista, no pueden permitirse el lujo de continuar subsidiando otras economías o seguir obedeciendo acuerdos como el “Pacto de Crecimiento y Estabilidad”. A este respecto nos comentan los camaradas Sarti y Weston que cuando la economía alemana estaba creciendo a buen ritmo, dándole confianza a su burguesía, insistió en insertar una cláusula para multar a aquellos países con un déficit presupuestario superior al 3% del PIB. “El año pasado Portugal superó el límite y fue multado. El problema es que el déficit presupuestario ha crecido en la mayoría de los países de la UE. Este año Francia y Alemania verán como su propio déficit superará el 3% establecido en el acuerdo de Maastricht, alcanzando la cifra del 4%. Pero ahora todo cambia, ¿quién va a imponer las reglas a los grandes? Chirac y Schröder decidieron que para ellos no se aplicaban las reglas. Así que a pesar de todos los esfuerzos esto supone el final del acuerdo de Maastricht. Debemos recordar que precisamente este acuerdo fue utilizado como una excusa para privatizar prácticamente todo, para atacar las condiciones de vida de la clase obrera, para desmantelar el estado del bienestar e iniciar un ataque frontal contra todas las conquistas que los trabajadores habían arrancado a los capitalistas en el período pasado.” (R. Sarti y F. Weston, Ibíd.).

En relación a las “ventajas” de la moneda única en la UE, no se puede agregar sino lo que comentaban estos camaradas: “La introducción del euro ha significado que las economías capitalistas más débiles, como Italia o Grecia, ya no puedan utilizar la devaluación de su moneda para impulsar sus exportaciones. El euro se ha convertido en una pesadilla, no sólo para las familias trabajadoras, también para sectores de la clase media. Los pequeños empresarios se están arruinando porque no pueden competir en los mercados mundiales frente a las empresas multinacionales más grandes y productivas. El dilema es el siguiente: ¿cuál es la alternativa para los estados miembros de la UE? Debemos recordar que la creación de una región económica unificada con una moneda común era la única forma que tenían las multinacionales europeas de luchar contra EEUU y Japón. Aunque cada burguesía nacional dentro de la UE tiene sus propios intereses que los lleva a enfrentamientos con sus socios, ninguna de ellas podría por sí sola luchar contra EEUU, Japón y últimamente China. Están obligadas a estar juntas.” (R. Sarti y F. Weston, Ibíd.).

Por la Federación de las Repúblicas Socialistas del Sur

Nuevamente debemos insistir en que el proletariado y los campesinos de toda América Latina debemos luchar contra el imperialismo, pero debemos hacerlo con nuestros propios métodos, bajo nuestra propia bandera y para fortalecer su propia posición. Lenin insistía en que, mientras que el deber de los trabajadores de las naciones imperialistas desarrolladas era luchar contra el imperialismo y defender la libertad de las colonias, el deber de la clase obrera de las naciones oprimidas y coloniales debe ser defender el internacionalismo y la unidad con los trabajadores de los estados opresores contra el enemigo común. “De todas las armas que dispone la burguesía la más poderosa y dañina es el nacionalismo. Esto es particularmente cierto en América Latina. Eso no tiene nada que ver con el orgullo nacional que pueden tener los trabajadores de Argentina, Chile o Bolivia. Este es un sentimiento natural y sano, una expresión de todo lo que está vivo y es progresista en un país. Pero otra cuestión distinta es el nacionalismo de la oligarquía, de los banqueros, capitalistas y militares de América Latina. Esa es la clase de nacionalismo que siempre codicia territorios y materias primas, que enseña a la población de un país a odiar y despreciar a la de otro país, eso es reaccionario.” (A. Woods, Ibíd.)

Los trabajadores y campesinos de todo el continente se oponen, justamente, al ALCA. Éste no representa otra cosa que el intento de los EEUU de reforzar su dominación económica sobre toda América Latina. Pero la alternativa no es una unión débil con las burguesías de Brasil, Argentina y Chile, sino la unidad en la lucha con el proletariado minero y los indígenas de Bolivia que tumbaron al gringo Goni, con los trabajadores y el pueblo de Perú que enfrentan las políticas de privatización de Toledo, con los piqueteros y la clase obrera Argentina en lucha por el derecho al empleo, con los trabajadores y los sin tierra de Brasil, etc. Y a la vez con un llamamiento internacionalista a la clase obrera de los EEUU, compuesta en una proporción nada despreciable por trabajadores latinos, que son nuestros hermanos de clase.

Por ello insistimos una y otra vez: Sólo habrá unidad latinoamericana bajo el Socialismo. Por ello, debemos avanzar decididamente hacia la superación de las limitaciones de la propiedad privada de los medios de producción y hacia una economía planificada y gestionada democráticamente por los trabajadores y las comunidades populares. Así es como realmente estaremos construyendo el futuro de una América Latina unida.

¡El sueño bolivariano de unidad latinoamericana sólo será posible con el triunfo del Socialismo!
¡Profundicemos la Revolución Venezolana hacia el Socialismo!
¡Por la Federación de las Repúblicas Socialistas del Sur!
¡Por la Federación de las Repúblicas Socialistas de las Américas!
¡Por la Federación de las Repúblicas Socialistas del Mundo!