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VENEZUELA: ¿”HUELGA” DE OPOSICIÓN O CIERRE EMPRESARIAL? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Jorge Martin   
Viernes 24 de Enero de 2003 00:00
Si tuviéramos que creer la información que nos llega de los medios de comunicación internacionalmente, sacaríamos la impresión de que en Venezuela hay una huelga general desde hace más de mes y medio, y que el presidente Chávez es un gobernante muy impopular y autoritario que puede ser derrocado por una rebelión popular de masas. Nada más alejado de la realidad.

Informe de un testigo ocular

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i tuviéramos que creer la información que nos llega de los medios de comunicación internacionalmente, sacaríamos la impresión de que en Venezuela hay una huelga general desde hace más de mes y medio, y que el presidente Chávez es un gobernante muy impopular y autoritario que puede ser derrocado por una rebelión popular de masas. Nada más alejado de la realidad.
En realidad, la “huelga cívico nacional” convocada por la oposición el 2 de diciembre, para exigir la dimisión de Chávez y la convocatoria de elecciones anticipadas, ha sido un completo fracaso desde el principio. Cuando llegué a Caracas el 11 de diciembre, el aeropuerto funcionaba con normalidad, también el transporte público (autobuses, autocares y el metro de Caracas), los centros comerciales, restaurantes y bares estaban abiertos. Las industrias básicas (hierro, acero, aluminio, etc.,) que son propiedad estatal, funcionaban al cien por cien de su capacidad debido a la decisión de los trabajadores y sindicatos de oponerse a la “huelga”.
En el estado de Carabobo, uno de los centros más importantes de la industria manufacturera, “Lucha de Clases” y el “Bloque Democrático Sindical”, que aglutinan a trabajadores de 52 sindicatos diferentes de las fábricas más importantes del estado (incluida Ford, General Motors, Chrysler, Pirelli, Good Year, Firestone, MAVESA y otras), manifestaron su oposición a la “huelga”. Algunas de estas fábricas estaban abiertas, pero en otras, los trabajadores fueron a trabajar y se encontraron con el cierre empresarial. Exigieron que se les pagara los salarios ya que ellos habían ido a trabajar, y en la mayoría de los casos se les pagó. Lo mismo ocurrió en algunos sectores de la industria de bebida y alimentación, que es propiedad casi en su totalidad, del Grupo Polar, de Mendoza, un poderoso empresario y dirigente de la oposición.

Huelga no, cierre empresarial

En absoluto estamos ante una huelga, se trata de un cierre empresarial. El hecho de que esta protesta cuente con el apoyo de la ejecutiva de la CTV, la principal federación sindical del país, no debe engañar a nadie, porque esta ejecutiva nunca ha sido elegida. Las personas que la forman se nombraron a sí mismos después de unas elecciones extremadamente irregulares a finales de noviembre de 2001. Esto explica por qué no es reconocida por la mayoría de las federaciones y agrupaciones sindicales locales.
La única parte de la economía que se vio afectada seriamente por la protesta de la oposición, fue la industria del petróleo. Aquí, un pequeño grupo de directores, supervisores y técnicos, organizaron el sabotaje de la producción y casi paralizaron la industria. La producción de petróleo está muy informatizada y unos cuantos directores con la retirada de sus claves y contraseñas pueden provocar mucho daño. Eso sí, garantizaron la continuación de los procedimientos administrativos para que pudieran seguir recibiendo sus salarios (muy elevados) mientras que estaban en “huelga”. También varios capitales y tripulaciones de algunos petroleros se amotinaron e impidieron el reparto normal. Es importante observar que los dirigentes del sindicato de trabajadores del petróleo, que en abril apoyaron el intento de golpe de la oposición, en esta ocasión, no se han atrevido a hacer pública una declaración a favor de la “huelga nacional”. Lentamente, pero con firmeza, los trabajadores del petróleo fueron tomando las refinerías, los campos petrolíferos y consiguieron que la industria volviera a la normalidad. El 10 de enero, la empresa petrolera estatal, PDVSA, estaban funcionando al 50 % de su capacidad.

Los medios mienten descaradamente

La protesta de la oposición ha ido acompañada por una campaña de mentiras, semi-verdades y la descarada manipulación de todos los medios de comunicación privados, particularmente las cadenas de televisión, que también están controladas por la oposición. Todas las cadenas de televisión suspendieron su programación normal para emitir sólo “noticias” sobre el éxito de la “huelga” y dedicaron todos sus espacios comerciales a emitir propaganda de la oposición. Por dar solo un ejemplo del nivel de histeria que la oposición y los medios de comunicación intentan avivar contra el gobierno, cuando el gobierno consiguió finalmente recuperar los petroleros que se habían amotinado, la oposición dijo que las nuevas tripulaciones eran cubanas, y que ésta era una señal más de que el país giraba rápidamente hacia el “castrismo-comunismo”. Esta mentira fue repetida en los medios de comunicación, hasta que dos días después, después de haber sido desafiados por el Ministro de Exteriores cubano, los dirigentes de la oposición tuvieron que retirar sus afirmaciones y admitir que ningún cubano trabajaba en los petroleros.
A principios de enero, la oposición, enfrentada al hecho de que no habían conseguido paralizar el país, decidió subir las apuestas anunciando el cierre de los bancos, y que las escuelas y universidades no abrirían sus puertas después de las vacaciones de Navidad. Una vez más, fracasaron. La mayoría de los bancos abrieron y los que no abrieron, sólo cerraron durante 48 horas. En la mayoría de las escuelas del país, la unión de los padres, profesores y estudiantes garantizó la apertura de los colegios e institutos, en algunos casos, contra la voluntad de los directores.
En cuanto a que Chávez es un dictador impopular, nada puede estar más alejado de la realidad. La oposición ha estado convocando regularmente manifestaciones contra el gobierno para exigir su dimisión, han conseguido movilizar en las calles a 100.000, 200.000 o incluso 300.000 personas, principalmente de las zonas ricas y de clase media de Caracas. Lo que generalmente no se dice es que los bolivarianos, como se denominan los seguidores del proceso revolucionario, convocan a mucha más gente en las calles. El 7 de diciembre, cuando acababa de comenzar la protesta de la oposición, una manifestación con más de dos millones de personas, recorrió las calles de Caracas contra la “huelga” para defender al gobierno elegido democráticamente.
En realidad, la “huelga” de oposición ha conseguido polarizar aún más la sociedad y ha hecho que muchas personas que antes participaban, a manifestarse abiertamente en contra de la oposición, a la que acusan, correctamente, de ser la responsable de la escasez de comida y combustible. Hay muchos ejemplos donde personas, haciendo colas durante horas para conseguir combustible, han expulsado de las colas de las gasolineras a los seguidores de la oposición por atreverse a culpar al gobierno de la escasez.
Chávez no es un dictador. En realidad, sus seguidores están exigiendo que el gobierno actúe de una forma más enérgica contra la oposición, que está decidida a derrocar un gobierno elegido democráticamente. Las únicas personas que actualmente están en prisión como resultado del golpe de la oposición del 11 de abril del año pasado ¡son seguidores del gobierno que estaban defendiendo el palacio presidencial contra el golpe! Pedro Carmona, quien se nombró presidente unas pocas horas después del golpe, fue puesto bajo arresto domiciliario durante unos días y más tarde escapó a Colombia. Los periódicos de la oposición (todos excepto dos o tres excepciones) publican numerosos artículos y editoriales pidiendo abiertamente un golpe militar para echar a Chávez, y piden a las fuerzas armadas que derroquen al gobierno, ¡y que no tome medidas contra ellos! Hay un grupo de oficiales del ejército que se han declarado en rebeldía contra el gobierno, en lugar de ser arrestados, se les ha permitido que pongan un campamento permanente en Plaza Francia, una plaza en el centro de Caracas (hay que decir que estos individuos “valerosos” ¡abandonan su campamento “permanente” por la noche para irse a dormir a hoteles de lujo!)
Chávez y su gobierno, han pasado la prueba en siete elecciones diferentes desde que fue elegido en 1998, y ha ganado todas. Además, la nueva Constitución Bolivariana permite que todos los funcionarios electos puedan ser sometidos a un referéndum de revocación a mitad de su mandato. Esto incluye al presidente que había fijado el referéndum para agosto de 2003. El problema es que la oposición está convencida que perdería ese referéndum, por eso pide la dimisión de Chávez. Lo que no han conseguido en abril con un golpe militar, lo quieren conseguir ahora con una combinación de sabotaje económico, caos, llamamientos a las fuerzas armadas y presión internacional.

Hay que llevar la revolución hasta el final

La oligarquía local y el imperialismo estadounidense se oponen a Chávez porque, incluso con un programa limitado de reformas democráticas burguesas (reforma agraria, mantenimiento de PDVSA como empresa estatal y la extensión de la democracia política, entre otras medidas), y el proceso de movilización y organización de masas que han generado estas reformas, choca directamente con los intereses de clase de los capitalistas. Pero las mismas acciones de las fuerzas reaccionarias están empujando a las masas a emprender la acción directa y avanzar en su causa revolucionaria. El 10 de enero, por ejemplo, 400 trabajadores de Covencaucho (una empresa de neumáticos del estado de Lara) decidieron tomar la fábrica y se declararon en “huelga contra la huelga”, cuando les dijeron que la empresa había decidido unirse a la protesta de la oposición. Los trabajadores del petróleo de las refinerías dirigieron las instalaciones con el control obrero durante toda la navidad. Cuando llegó el nuevo directos nombrado por el gobierno para sustituir al antiguo que se había unido a la protesta de la oposición, los trabajadores le dijeron que le daban la bienvenida pero que la refinería ahora estaba bajo la dirección de los trabajadores. El 17 de enero, la Guardia Nacional con el apoyo de los trabajadores y la población local, tomaron el almacén de bebidas Panamco en Carabobo que pertenece al empresario y oposicionista Cisneros, el general a cargo de esta operación justificó sus acciones diciendo que los derechos colectivos estaban por encima de los derechos privados. Todos estos son algunos ejemplos de la profundización del proceso de la revolución venezolana.
La principal discusión que está teniendo lugar en el momento actual en el movimiento popular y sindical, es sobre el control popular de los medios de comunicación, el control y dirección obrero de las empresas públicas, la ocupación de las fábricas privadas, la dirección popular de las escuelas, la nacionalización de los bancos, etc., A través de su experiencia, los trabajadores, los campesinos pobres y los estudiantes, están sacando la conclusión de que el proceso revolucionario, para ser defendido, hay que fortalecerlo y profundizarlo.
La tarea más urgente de los revolucionarios en Venezuela es construir una dirección marxista consciente que pueda ayudar al movimiento a sacar las conclusiones necesarias, es decir, que el proceso revolucionario debe adoptar una visión socialista e internacional como la única forma de garantizar su victoria final.

Jorge Martín