URUGUAY: A dos meses de gobierno del Frente Amplio Imprimir
Escrito por Demian Marcos   
Sábado 30 de Abril de 2005 00:00
La asunción de Tabaré Vázquez del FA fue recibida en las calles por una imponente movilización de masas, en un clima de fiesta y esperanza no visto en décadas. ¿Podrá el gobierno FA responder a estas expectativas y producir un cambio drástico en lascondiciones de vida y sociales de millones de trabajadores?

Los trabajadores deben exigirle una política socialista

La asunción de Tabaré Vázquez del FA fue recibida en las calles por una imponente movilización de masas, en un clima de fiesta y esperanza no visto en décadas. ¿Podrá el gobierno FA responder a estas expectativas y producir un cambio drástico en las condiciones de vida y sociales de millones de trabajadores?

Las primeras medidas del gobierno

El gobierno del FA no puede estar exento de tensiones internas entre las fuerzas que lo componen, con la presión que ejercen las masas por un lado y la presión opuesta de la burguesía y del imperialismo.

El Plan de emergencia fue uno de los primeros actos del gobierno destino a paliar la indigencia, desnutrición, desocupación, salud, vivienda etc. Se propone alcanzar inicialmente a 200.000 personas. Si bien puede ser considerado un avance con respecto a gobiernos anteriores, hay que decir sin embargo que la cifra destinada por el Estado a pagar los vencimientos de la deuda en los próximos dos años, alrededor de 3.000 millones de dólares, equivalen a 30 planes de emergencia, en un país donde el 33% de la población está en la pobreza mientras que el 57% de los menores viven en hogares pobres. No solamente nos parece poco ambicioso el plan sino que al no atacar el problema de fondo, en el mejor de los casos puede llegar a ser una gota en el océano.

Los recursos frescos que saldrían de una ruptura con los organismos multilaterales de créditos y el FMI, permitirían mejorar substancialmente las condiciones de vida de millones. Para eso hay que romper con el FMI, desconocer la deuda en vez de "honrarla".

El reciente aumento del combustible en 8%, electricidad 12% y la disminución del 10% de las inversiones publicas comparadas con el años anterior, así como el aumento del costo de vida por la inflación, dejan claro que el manejo de la economía no esta beneficiando a los trabajadores. Todo lo contrario. Este "tarifazo" hay que imponérselo a las ganancias empresariales, a los bancos y no a los más pobres. Los trabajadores del FA y PIT-CNT deben movilizar contra las políticas que atenten contra sus intereses, la única garantía de independencia política y organizativa de los trabajadores. Deben exigir a la mayoría parlamentaria del FA que se opongan a cualquier medida contra los trabajadores.

Astori, Ministro de Economía, parece encarnar la idea de sectores patronales: presionar y obligar al FA a realizar el "trabajo sucio" al capital, desgastar su base social. Astori - y los ministros pro capitalistas de varios ministerios- insisten en que las empresas publicas deben asociarse con capitales privados, lo que significa una privatización encubierta, situación que los trabajadores y el pueblo uruguayo rechazaron reiteradamente. Por eso los trabajadores tienen que confiar en su propia fuerza y movilizarse para arrancar las conquistas por las que hace tiempo vienen luchando, y apartar del gobierno a aquellas "personalidades" que juegan abiertamente a favor de los patrones.

Los consejos de salarios

El gobierno FA convocó a los sindicatos y a las patronales al "Consejo Superior Tripartito" de la actividad privada, a funcionar partir del 2 de mayo. Estos consejos de salarios, también incluirían por primera vez al ámbito rural. Los trabajadores estatales también participarían de un consejo bipartito. A su vez, el gobierno promete una ley sobre la negociación colectiva y la libertad sindical.

El gobierno también convocó a sindicatos y patronales a "un dialogo por el empleo, el crecimiento y la responsabilidad", visto con buenos ojos por la dirección de PIT-CNT, y no tanto por las diferentes patronales.

Puede ser que los Consejos de Salarios despierten algunas expectativas en sectores de trabajadores. Pero sería un error fiarlo todo a negociaciones por arriba. Empezando por abajo, esta coyuntura permite potenciar y fortalecer la organización de los trabajadores, o fomentarla donde no exista, votar un pliego de demandas y vigilar de cerca las negociaciones entre los sindicatos y las patronales. Pero lo que es inaceptable para los trabajadores es aceptar un techo de demandas y reclamos, seria atarse las manos mientras las patronales las tienen libres. El único camino para arrancar mejoras es a través de la organización y la lucha, no "consensuado" con las patronales que han vaciado al país. La garantía de que en los Consejos se defiendan los intereses obreros es la participación de los trabajadores de base, y sin ningún tope salarial ni de acción.

Según la PIT-CNT las patronales -principalmente textiles y rurales- están despidiendo a trabajadores que, con el llamado a los Consejos, empiezan a organizarse y a reclamar.

La clase trabajadora no puede sellar un "pacto social" con los explotadores porque lo único que obtendría es más explotación y miseria, mientras las patronales aumentan sus cuentas. El PBI creció en el 2004 un 12,3% y esto no significó una mejora en las condiciones de vida de los trabajadores, sino ganancias patronales. Aceptar un techo salarial con una inflación anual a fines de marzo de un 5,5%, es colocarse una soga al cuello, desarmar a los trabajadores.

El apoyo de masas otorgado al gobierno de Tabaré no puede esconder que la "neutralidad" es inclinar la balanza a favor de las patronales. Es un intento inútil conformar por igual a empresarios y trabajadores.

La experiencia de los trabajadores con el FA en el gobierno tiene que servir de base para que los trabajadores y militantes más avanzados del FA se agrupen formando una tendencia marxista en su interior que agite por un verdadero programa socialista, que partiendo de las exigencias actuales de las masas -salarios, vivienda, desocupación- se vinculen con la necesidad estratégica de romper con el FMI, expropiar la banca, las grandes fabricas y latifundios sin indemnización y bajo el control de los trabajadores para darle una solución verdadera a los problemas de las masas. La experiencia hará ver a millones la corrección de este programa y prepararía las condiciones para construir la dirección revolucionaria que necesita la clase obrera uruguaya para sacudirse la explotación capitalista.