Análisis marxista sobre el control cambiario en Venezuela Imprimir
Escrito por Deivi Peña   
Jueves 30 de Julio de 2015 23:23

merentes y torresEn este artículo estaremos analizando las condiciones objetivas para el surgimiento del SIMADI, y del control de cambio en general, y cómo desde su inicio no podía cumplir su objetivo de evitar la fuga de capitales. Mientras la propiedad privada de las principales palancas de la economía estén en manos de la burguesía nacional y trasnacional, esta usará sus medios de producción para sabotear al gobierno Bolivariano, hasta ver destruidas todas las conquistas revolucionarias para las masas desposeídas.

¿Por qué surge SIMADI?

En reiteradas reuniones entre la burguesía y el gobierno nacional, en las llamadas “mesas de paz económicas”, los empresarios afirmaban tener capitales en otros países (principalmente Colombia y EE.UU.), y que de contar con una tasa de cambio “atractiva” por parte del estado, así como de otras garantías (no más expropiaciones, flexibilización de las condiciones laborales – para poder despedir y explotar a los trabajadores libremente –, no más inamobilidad laboral, etc), estarían dispuestos a renacionalizar sus capitales e invertirlos en el país.

Esta es la razón objetiva para el surgimiento del SIMADI, una tasa de cambio basada en el libre comercio, y que al no estar regulada por el estado, puede dispararse tan alto, como para atraer la atención de los empresarios con capitales en el extranjero.

La intención de los analistas del estado era: por una parte atraer la inversión privada de estos miles de millones de dólares en las cuentas de empresarios nacionales, que hoy en día se encuentran invertidos en otros países, y por la otra, que con toda esta enorme masa de dólares ofertados a través del SIMADI, tanto por el estado como por el empresariado, el dólar paralelo desaparecería totalmente, incluso logrando que a mediano o largo plazo el mismo SIMADI descendiera a valores cercanos al dólar preferencial. A la par que esta inversión aumentaría la producción, resolviendo la crisis de desabastecimiento.

Todo esto, visto así beneficiaría enormemente la economía del país, fuertemente golpeada por la caída de los precios del petróleo, y terminaría a la larga por resolver los principales problemas económicos. Sin embargo, nada de esto ocurrió como se planificó y no podía ser diferente.

No es momento para ingenuidades

Consideramos que hacer concesiones a los empresarios, no puede resolver los problemas del país (mucho menos a costa de desmejorar las condiciones de vida del pueblo trabajador), por las siguientes razones:

            1) En Venezuela no existe el libre mercado. No sólo porque el estado ha regulado los precios de los principales productos de la cesta básica (entre otros), sino porque un pequeño puñado de empresas (nacionales y trasnacionales) desde hace varias décadas controlan los mercados de los principales rubros en el país. Es por esto que no hay forma de que la “ley de la oferta y la demanda” aplique en la economía nacional. Por lo tanto, no es posible que una tasa de dólar fluctúe libremente, sin la intervención consciente, y el control de la burguesía o del estado.

            2) En el marco de la llamada guerra económica, los empresarios siempre encuentran la forma para burlar cada control y cada regulación que el estado les aplica. Si se regulan los precios de ciertos rubros primordiales, se disminuye la producción de estos y se aumenta la producción de los no regulados (por eje. harinas de maíz con algún agregado), si se controla el cambio de divisas, se crean empresas de maletín para sacar dólares del país, etc. A fin de cuentas el problema yace en la propiedad privada de los medios de producción, ya que no hay forma legal para obligar a la burguesía a invertir bajo condiciones que no les parecen atractivas.

3) La economía de Venezuela, desde la época petrolera, se basa principalmente en la importación de bienes acabados y servicios de países como EE.UU. y de Europa, y no en la producción, es por esto que, los empresarios del país como Lorenzo Mendoza, Gustavo Cisneros, etc. tan sólo producen, en el mejor de los casos, lo que no se puede importar, funcionando en el resto de los rubros como simples franquiciantes, al no poder competir con las trasnacionales. (Si alguna trasnacional de EE.UU. exportara masivamente por ejemplo, harina de maíz precocida, a la Polar no le quedaría más que cerrar su línea de producción de harina PAN, al no poder competir, y dedicarse a la importación.)

4) No hay ningún sector de la economía dispuesto a invertir sus capitales en el país; incluso, si en Venezuela existiera el libre mercado, y se pudiera desregularizar la tasa de cambio de divisas, la burguesía no tiene interés alguno en invertir, debido al proceso revolucionario que existe, donde la clase trabajadora y el campesinado en alza y en busca de una transformación socialista del país, amenazan los intereses de clase de la burguesía. Mientras haya revolución la burguesía llevará a cabo un sabotaje a la economía.

5) Ninguna política del estado va a hacer crecer el interés de invertir en el país a los empresarios, a menos que tal política termine por acabar con la misma revolución. Mientras se mantengan aún las conquistas que benefician a la clase trabajadora especialmente en el plano laboral y económico, como la inamovilidad laboral, aumento de sueldos anual, regulación de precios, y todos los beneficios contemplados en la actual LOTT. Mientras que para el pueblo trabajador representan beneficios y reivindicaciones históricas, para el empresariado significan trabas – que le impiden extraer las mayores tasas de plusvalía de sus trabajadores.

El control de cambio no cumplió su objetivo

La vía principal para la fuga de capitales del país, no es a través de los “raspacupos”, los cuales tan sólo representan un pequeño porcentaje (cerca del 7% de las divisas entregadas). Sino por medio de las empresas de maletín (corrupción) y de la misma burguesía, que utiliza los dólares del estado en una parte para importar, y en la otra para sacar sus ganancias del país y guardarlas en bancos del extranjero. Según la revista Forbes, Lorenzo Mendoza en 2009 acumulaba una riqueza de 2.000 millones de dólares, mientras que en el 2013 su riqueza llegó a los 4.000 millones. Por su parte Cisneros poseía en 2009 3.800 millones de dólares, y en 2013 llegó a 4.400 millones.

Es cierto que estos empresarios tienen inversiones en el extranjero, sin embargo el centro sus negocios están en Venezuela, y la principal fuente de sus riqueza, están acá, y es desde aquí que se llevan sus riquezas a sus cuentas internacionales, incluso con el control de cambio que existe. Esto muestra una dinámica propia de la economía nacional, donde la mayor parte de la riqueza se va en las importaciones y por medio de las trasnacionales (incluyendo a los bancos), y el resto a través de los capitales que guardan los empresarios nacionales en el extranjero.

Esta es la razón por la cual surge el control cambiario. El objetivo era evitar el funcionamiento “tradicional” de la economía capitalista atrasada de Venezuela, la cual funciona como una “puerta giratoria”, donde cada dólar que entra a través del estado, por la venta de petróleo, de PDVSA, sale por medio de importaciones o fuga de capitales, sin permitir que se reinvierta en el país, para que genere alguna riqueza a la nación. Sin embargo esta dinámica aún se mantiene y no ha cambiado en lo más mínimo en los últimos años, durante el gobierno Bolivariano, incluso con un control sobre las divisas.

Y a esto hay que sumarle la corrupción, a través de funcionarios del estado (muchos de ellos declarados perseguidos políticos y asilados hoy en día en EE.UU), los cuales crean empresas fantasma para la supuesta importación, y una vez aprobados y entregados los dólares por parte del estado, se los llevan a cuentas en bancos en el exterior.

Es por esto que, según indicó el entonces ministro de planificación Giordani, se “desaparecieron” 25.000 millones de dólares desde el 2003 hasta el 2013. Sin embargo, durante este mismo período el estado otorgó a las principales empresas privadas del país (Incluyendo a las empresas de Cisneros, Mendoza, y otras trasnacionales) más de 300.000 millones de dólares.

Esto pone de manifiesto, que la enorme suma de 25.000 millones de dólares que se fugaron por corrupción, es bastante pequeña, si la comparamos con estos 300.000 millones de dólares entregados principalmente a la burguesía. Y es precisamente la burguesía, la que lleva a cabo la fuga masiva de dólares.

Ahora bien, eliminar el control de cambio, es incluso mucho peor aún, ya que eliminaría todas las trabas (por fáciles de burlar que sean) que impiden que la burguesía extraiga todos sus capitales del país. Lo cual convertiría la “puerta giratoria” de los dólares, en un simple desagüe, dejando al país en la total quiebra.

La disminución del cupo de viajero

El gobierno llevó a cabo una reducción considerable del cupo de dólares para viajeros, con la intención de debilitar a los “raspacupos”. Si bien, es cierto que el alza del dólar paralelo ha generado un mercado de compra y venta de cupos, y que por está vía se han fugado una cantidad considerable de dólares, también es cierto, que fue una conquista de la revolución bolivariana, que sectores de las clase trabajadora pudieran viajar fuera del país, algo negado para las masas populares en décadas anteriores, y que con estás últimas medidas no sólo se perjudica a la mal llamada clase media y a la pequeña burguesía (siendo el principal sector beneficiado por el acceso a cupos de viajeros e internet), sino que también se disminuye la capacidad de las masas desposeídas para viajar fuera del país.

Según cifras oficiales tan sólo cerca del 7% de las divisas se otorgan a los viajeros. Mientras que el 93% restante se le entrega a las empresas privadas y públicas. Es por esto que consideramos que se está atacando al problema por el lado menos grave, ya que incluso acabando a todos los niveles con los raspacupos, esto no va a evitar la permanente fuga de capitales, ya que, como hemos dejado claro hace un momento, el grueso de la fuga la lleva a cabo la burguesía.

Los marxistas rechazamos la acusación (incluso de la izquierda pequeño-burguesa) de que luego de esta medida “no se podrá viajar” fuera del país, ya que han sido las mismas aerolíneas al eliminar la venta de vuelos en Bolívares, y al disparar, los precios de los vuelos en dólares las cuales han generado una especie de “bloqueo aéreo” contra el pueblo venezolano, (de ser cierto que el estado no les entrega dólares a las aerolíneas, esto pudiera justificar la venta de pasajes exclusivamente en moneda extranjera, sin embargo, esto no excusa el aumento de los precios en dólares – un pasaje de Colombia a Europa es a veces la mitad que uno de Venezuela a Europa en la misma aerolínea).

De igual forma esta medida no elimina los raspacupos. Aunque si es cierto que genera trabas significativas, pero que no lograrán acabar con la compra-venta de cupos, por el contrario, si se le complican a aquellos que legítimamente hacen compras personales de bienes y servicios en base a dólar SICAD.

De la misma manera, debemos rechazar cualquier medida que perjudique los intereses de la clase trabajadora, no sólo porque estas medidas complican a los sectores populares con capacidad de viajar fuera del país, sino porque sin lugar a dudas esta medida generará un aumento en el dólar paralelo al disminuir la parte de la oferta de los “raspacupos”, y con esto aumentará la inflación, en la medida en que las importaciones (incluso las que se hacen bajo la tasa oficial) se venden en Bolívares tomando como referencia la tasa del dólar paralelo.

[Aunque es cierto que el dólar paralelo no se maneja en base a la oferta y demanda, ya que el precio no oscila en un mercado real, sino que está bajo el control de un grupo de casas de cambio, las cuales establecen el precio a dedo, también es cierto, que estas utilizan cualquier excusa para “justificar” el aumento]

¿Qué hacer?

A pesar de que el control de cambio no logró cumplir con la tarea de evitar la fuga de capitales, eliminar los controles tampoco es la solución correcta, y por el contrario traería muchos más problemas que soluciones.

Levantar el control de cambio sólo facilitaría una fuga masiva de capitales, donde la burguesía, especialmente de Bancos e Industrias, se llevarían fuera del país lo poco que aún mantienen acá. Incluso aquellos trabajadores que tengan algún tipo de ahorros en Bolívares, serían presionados por los medios de comunicación burgueses, a “aprovechar” esta apertura para cambiar sus ahorros a dólares y de ser posible, guardarlos en el extranjero. Dejando al país totalmente descapitalizado en un plazo de tiempo sumamente corto. Sería llevar a la quiebra al país. Generando consecuencias catastróficas para el pueblo trabajador, iguales o incluso peores que las de la década de los 70s, 80s y 90s.

Para empezar un proceso de recuperación, es necesario llevar a cabo una serie de medidas que ataquen el problema de raíz, ya que con sólo “pañitos de agua tibia”, no podremos solucionar nada, mientras que por el contrario la caída de los precios del petróleo, la guerra económica y la corrupción seguirán debilitando la economía cada vez más, y pronunciando el creciente descontento sobres las bases de apoyo al gobierno Bolivariano.

Consideramos las siguientes medidas, como tareas urgentes para frenar la fuga de capitales y combatir la corrupción a corto plazo, las cuales sentarían las bases para inmediatas medidas de carácter socialista, luego de aplicadas estas:

1) Publicación de toda la lista de empresas que han recibido dólares del estado; para evaluar la estructura de costos de todas las grandes empresas y comprobar públicamente que la burguesía parasitaria del país importa en base a dólar oficial, y luego vende en base a la tasa paralela.

2) Ni un dólar más a la burguesía. Si la burguesía quiere dólares que los traigan por ellos mismos. Si empresarios como Lorenzo Mendoza (con 4.000 millones de $ en el extranjero) o Gustavo Cisneros (con 4.400 millones de $), quieren importar que lo hagan de sus propios dólares (que si tienen bastantes), sin el chantaje de pedírselos al estado.

3) Utilizar los dólares del estado sólo para la importación de materias primas y capital productivo (maquinarias, herramientas, tecnología, etc.), enfocados en desarrollar la producción nacional especialmente de las EPS, empresas bajo Control Obrero y estatales, así como de las tierras en manos de pequeños y medianos campesinos, industrializando especialmente los centros agrícolas en manos del estado.

4) Financiar, subsidiar e invertir, a través de la banca pública en todas las Empresas de Producción Social, empresas bajo Control Obrero, y empresas del estado, así como de las tierras en manos de pequeños y medianos campesinos. Protegiendo especialmente a las empresas más pequeñas, las cuales en el marco de una economía capitalista de mercado, como la que aún existe en Venezuela, no pueden competir contra los monopolios, o incluso otras empresas un poco más grandes.

5) Conformación de Comités Populares, entre los Consejos Comunales, Consejos de Trabajadores, movimientos sociales, y pueblo organizado junto con el Estado para fiscalizar, en base a la cantidad de dólares entregados por el estado, la estructura de costos de las empresas (privadas y públicas), para tomar sanciones legales (administrativas y penales) en contra de aquellas empresas que inflen artificialmente los precios, que acaparen o que lleven a cabo cualquier medida voluntaria para debilitar la economía y/o perjudicar al pueblo trabajador.

6) Fiscalización popular de todas las instituciones y empresas del estado, haciendo públicos los presupuestos y partidas a todos los niveles, permitiendo al pueblo organizado conocer y evaluar en que se está gastando el dinero que se entrega.

7) Cárcel y confiscación de todas sus propiedades, a todos los empresarios y funcionarios del estado, que hayan incurrido en delitos cambiarios y/o hechos de corrupción. En palabras de Zamora “lo que debe secuestrarse son los bienes de los ricos, porque con ellos hacen la guerra al pueblo, hay que dejarlos en camisa”.

Estas medidas urgentes tan sólo pudieran acabar a mediano o largo plazo con la crisis económica del país, estabilizando la economía nacional, al acabar con la fuga de capitales y desarrollar la producción. No hay medidas mágicas que resuelvan el problema de primera mano, por lo que cualquiera que ofrezca resolver el problema en semanas o pocos meses, simplemente está pretendiendo manipular a las masas, con algún tipo de proselitismo político.

Completar la revolución

Sin embargo, acabando con la escasez y la guerra económica en general, no se resuelven todos los problemas económicos del país. Más aún la burguesía no cesaría en sus intentos de derrocar al gobierno bolivariano. De tal manera que serán necesario medidas mucho más radicales que resuelvan el problema desde la raíz. Tales como.

1) Nacionalización de todas las palancas de la economía: Monopolios Nacionales y Trasnacionales, Latifundios y tierras ociosas, y toda la banca pública. Unificando todos los sectores de la industria en una sola gran empresa.

2) Control Obrero en todas las empresas estatales, y en todas las instituciones del estado. Sólo una planificación democrática dentro de todas las empresas e instituciones del estado pueden disminuir a su mínima expresión a la corrupción. Permitiendo poner estas empresas al servicio del pueblo, y no de tal o cual burócrata.

3) Activación de todas las empresas cerradas e infrautilizadas, en un plan de inversión de toda la banca nacional.

4) Monopolio estatal del comercio exterior.

5) Apoyo, asesoría y acompañamiento del estado y del partido, en la consolidación de los Consejos de Trabajadores y Consejos Campesinos.

6) Elegibilidad y revocabilidad de todos los cargos públicos dentro del Estado y en todas las empresas.

7) Ningún funcionario público debe tener un salario mayor al de un obrero cualificado. Servir a la revolución es un deber, no un privilegio.

8) Planificación democrática de la economía nacional por medio de los Consejos Comunales, Consejos Campesinos y Consejos de Trabajadores.

Para acabar con la guerra económica, completar la revolución socialista